“Esta noche me emborracho” (II)

Por Humberto Márquez / Ilustración Julietnys Rodríguez

Así como Discépolo en el tango “Cambalache” rompe con la línea de la ciudad de Buenos Aires como la gran protagonista con sus suburbios, donde no hay callecitas ni barrios, porque su escenario es el mundo, en “Esta noche me emborracho” si encontramos otros elementos clásicos en las letras de los tangos y en muchos de sus títulos el alcohol y los tragos tienen un lugar destacado, como reseña Ricardo García Blaya en “El alcohol, un tango triste”, donde redunda en esa presencia etílica: Esta noche me emborracho bien, me mamo, ¡bien mamao!, pa no pensar. Asimismo, encontramos el lunfardo desde la primera línea que dice Sola, fané y descangayada, trocada en Sola, deslucida y averiada por campaña del Gobierno militar en 1943, que obligó a suprimir el lunfardo y referencias a la embriaguez o expresiones que, de forma arbitraria, eran consideradas inmorales o negativas para el idioma o el país, viéndose presionado a reformar algunas letras para permitir su difusión en la radio de la época. Las restricciones continuaron al asumir Perón y en 1949 directivos de Sadaic le solicitaron al administrador de Correos y Telecomunicaciones que se las anularan, sin resultado. Obtuvieron entonces una audiencia con Perón el 25 de marzo de 1949, y el Presidente que ignoraba la existencia de esas directivas las dejó sin efecto.

A pesar de que Álvaro Ojeda opinó que este tango es de un tono de decadencia, para Discépolo fue el pasaporte para su gran amor, Tania, seudónimo de la española Ana Luciano Divis, actriz y cantante de tango que cantaría hasta su muerte, en 1999, en Argentina. Ella fue la seleccionada, aunque según sus testimonios fue quien lo envolvió y escogió. A José Razzano, quien tuvo un dúo con Gardel, le agradaba cómo cantaba Tania y se lo comentó a Discepolín, que fue a ver el espectáculo pero esa noche Tania, intencionalmente, no cantó la pieza. Discépolo volvió otras noches, comenzó a enviarle flores, bombones y, finalmente, vivieron juntos hasta la muerte del poeta.

ÉPALE 375