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¿CONFÍAN LOS MOVIMIENTOS DE MUJERES EN EL ESPALDARAZO QUE DIO EL PRESIDENTE A LA LUCHA POR EL PARTO HUMANIZADO? ¿QUIÉNES SON LOS ENEMIGOS DE ESTA LUCHA? PREGUNTAS DIRECTAS PARA RESPUESTAS CONCRETAS QUE NO ACEPTAN TIBIEZAS

POR NAILE MANJARRÉS

CASO 1

Yelani Mejías, 39 años, 2017: primer embarazo, 35 semanas con ruptura prematura de membranas. No la atendieron en seis centros de salud: Miguel Pérez Carreño, maternidades Concepción Palacios y Santa Ana, El Llanito, Clínico Universitario y Materno Hugo Chávez. Dijeron que no había cupo, que fuera a otro lado.

Hospital Materno-Infantil Hugo Chávez. FOTO GABRIELA BOLÍVAR

Hospital Materno-Infantil Hugo Chávez. FOTO GABRIELA BOLÍVAR

CASO 2

Neiderly Palmares, 24 años, 2017: “Fui a varios hospitales, donde me regañaban porque no me había controlado; tuve que hacerme los exámenes y los ecos en clínica privada”.

Son solo dos testimonios reseñados por la doctora Nancy Bello, acerca de la casi nula posibilidad de parir como se debe y como se quiere en centros médicos públicos y privados en Venezuela. No es difícil comprender a Caribay Cardozo, mujer, madre, cantora y militante de Tetas en Revolución, cuando dice que “la obstetricia venezolana se pasa el juramento hipocrático por el culo”.

Hospital Materno-Infantil Hugo Chávez. FOTO GABRIELA BOLÍVAR

Hospital Materno-Infantil Hugo Chávez. FOTO GABRIELA BOLÍVAR

¿A alguna de nosotras nos explican en qué consiste la cesárea o cómo es el parto, más allá de sacar al bebé de la panza? ¿Cuándo nos venden la cesárea como mejor opción, nos cuentan que deben amarrarnos en pabellón mientras nos rajan? ¿A quién no le parece eso una escena de una película de terror? ¿Es redundante decir que hay que humanizar el parto?

ÉPALE255-MIRADAS2-4Muchas preguntas. Escribo un mensaje de texto a Caribay, le pregunto a vuelo‘e pájaro sobre el tema y recibo una cadena de respuestas: “El parto humanizado (PH) es mucho más que el respeto al nacimiento, es el respeto a la mujer a decidir (…) Nos castran al obligarnos a parir de una forma: con las piernas abiertas hacia arriba (método conocido como “el burro”). Nos castran al obligarnos a recibir Pitocin, una hormona que induce a la cesárea sin necesidad. Nos castran. Nos obligan a que nos metan los dedos todos los pasantes sin siquiera preguntar”.
Caribay tiene una hija y fue una paciente impaciente con preeclampsia, estaba demasiado asustada. No duda: “La violencia obstétrica es delito y debe ser penada”.

La revolución, como sus cambios estructurales urgentes y necesarios, no se decreta. Lo sabemos por experiencia. Aunque el Estado ha respondido con inversión y visibilización discursiva a las urgencias y demandas en materia de salud obstétrica para las mujeres, no basta. En 2014, Tetas en Revolución alzó su proyecto de Ley de PH, antes de que se montara la Asamblea Nacional nefasta y logró que la propuesta se aprobara en primera discusión. ¿Qué se discutió? ¿Qué se aprobó? ¿De qué va la lucha del PH? ¿A quién conviene y a quién no? ¿En qué punto estamos en medio de esto que llamamos revolución? Sigo preguntando.

ÉPALE255-MIRADAS2-5Karina García hace vida en la red de colectivos por el cuidado de la vida Tetas en Revolución. Cuenta que el PH no es un capricho, una moda, una intensidad feminista, mucho menos una improvisación. “Es una lucha y apuesta que data de más de 40 años. Es una necesidad imperante para que las mujeres tengan un parto digno y no sigamos reproduciendo formas dañinas, tan naturalizadas desde el nacimiento, como la nalgada para que llore la niña o el niño”.

Karina viene del movimiento Defendiendo la Lactancia Materna, tuvo a su hija Emma Leonor mediante parto respetuoso —como también le llaman— y ahora es promotora de PH en el marco del Plan Nacional que arrancó en julio de este 2017. Le pregunto sobre el chance real que tienen de impactar en la sociedad y responde que sería muy difícil “porque el desdén y el maltrato está muy arraigado. Para todas (las mujeres) es normal que les coloquen Pitocin, y más normal que busques practicarte una cesárea”. Aún así, Karina, como promotora, le apuesta porque “es un plan que toca fibras emocionales y psicológicas, no es un cuento que les van a contar. Con esto le estamos arrancando muertes al sistema”.

“Cuando separamos a un bebé de su mamá el sistema gana”, dice Gonzalo Leiva, director del Observatorio de Violencia Obstétrica de Santiago de Chile. Karina lo cita para explicarme que el Plan Nacional de PH no podría estar más a tono con el proceso venezolano, que busca la creación del hombre y la mujer nueva.“No podemos lograrlo si no cambiamos patrones que responden a una cultura muy violenta, machista y que capitaliza, que comercializa el nacimiento”. Esto no es consigna, esto sí es palpable porque primero averiguamos cuánto cuesta un coche, el tetero Avent, el esterilizador, pero no investigamos cómo vamos a parir ni qué es eso de la lactancia materna.

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NO ES UNA ÑAPA

ÉPALE255-MIRADAS2-7El proceso constituyente en el país tiene una impronta fundamentalmente antiimperialista y antiinjerencista. Y eso pasa por lo antitransnacional. En este sentido, Karina destaca que el presidente Nicolás Maduro se comprometiera a asumir una deuda pendiente, aun cuando el PH es un tema que pudiera no tener importancia mediática en una coyuntura económica que hace priorizar comida y medicinas. Karina tiene expectativas altas, confía.

Además, es urgente: en los últimos diez años Venezuela presenta un ascenso sostenido de mortalidad materna. El Boletín Epidemiológico del Ministerio para la Salud registró 739 muertes en 2016 (solo en cifras oficiales). Según el Informe para la Propuesta de Sala Situacional para la Erradicación de la Mortalidad Materna (2017), la atención del parto en Venezuela se gestiona desde una visión donde la violencia obstétrica y las cesáreas prevalecen en centros de atención médica (40% en públicos y 80% en plataformas privadas).

Acompañamiento postnatal, Hospital Materno-Infantil. FOTO GABRIELA BOLÍVAR

Acompañamiento postnatal, Hospital Materno-Infantil. FOTO GABRIELA BOLÍVAR

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