ÉPALE265-TROTA CCS 11

La semana pasada hablamos de trotar en cambote (la orgía atlética) y la semana que viene abordaremos el tema de hacerlo en solitario (el onanismo deportivo). Esta semana estaremos en el punto intermedio: trotar en pareja.

Los practicantes de esta modalidad dicen que es el estado ideal del ser humano. Los orgiásticos dicen que es aburridísimo, mientras los solitarios afirman que es una complicación innecesaria.

EN PAREJA-PAREJA O EN PAREJA-NO PAREJA

Hay dos formas de enfocar esto de correr en pareja. La primera es hacerlo con la pareja propiamente dicha (es decir esposa, novia, concubina, amante o sus equivalentes en masculino); la segunda es ejercitándose con un compañero fijo o una compañera fija, sin el componente sexual o sentimental.

ÉPALE265-TROTA CCS 1Sé de parejas de hombre y mujer que corren juntos. No he conocido hasta ahora (o no me he dado cuenta) ninguna pareja homosexual que lo haga. Sé que para esas personas correr es parte de su vida conyugal, como criar los hijos, ir al mercado, dormir juntos y hacer el amor. He leído testimonios de maridos y mujeres que dicen que, luego de correr, se bañan y tienen sexo. No me negarán que suena estupendo. No puedo decir que he experimentado eso, pero cuando vamos a Margarita, mi esposa y yo nos levantamos al amanecer y vamos a playa El Agua. Ella camina y yo troto. Luego de eso, hasta desayunar es una experiencia de felicidad aumentada. Calcula tú.

CONCUBINOS DE PISTA

En cuanto a la otra modalidad, la de tener un compañero o una compañera de trote permanente, tengo la impresión de que es un desafío tan exigente como lo son algunos matrimonios (no el mío, ¡mosca!). Y es que cuando corres todo el tiempo con una misma persona, igual puede surgir un lazo indisoluble y maravilloso (capaz, incluso, de generar celos en la pareja sentimental) como puedes terminar odiando a esa especie de concubino o concubina de las pistas.

La única vez que experimenté esto, salvé mi amistad con el fotógrafo José Cohen porque “me divorcié de él”, carrerísticamente hablando, claro. Eran los años 90 y comencé a coincidir con José en el parque Los Caobos a primera hora de las mañanas. Empezamos a trotar juntos, pero José se encontraba en unas condiciones mucho mejores que las mías, así que me llevaba a remolque.

Al principio pensé que correr con alguien mejor preparado me permitiría mejorar mi performance, pero luego entendí que lo más probable era que estuviera germinando en mí una profunda antipatía por ese pana. Si seguía tratando de llevarle el paso a Cohen, terminaría odiándolo a él y también al pasatiempo. Así que dije, como Naty y su Charanga, “es mejor cada uno por su lado”. Cohen sigue siendo mi amigo, compartimos el gusto por el trote y por los Leones del Caracas, pero nunca más hemos corrido juntos.

En conclusión, si tienes una pareja que comparta tu deporte, te felicito. Si tienes un compañero o una compañera específicamente de trote, te recomiendo que evalúes si las carreras mejoran o empeoran la amistad. Una vez que tengas la respuesta, ya sabrás qué hacer.

Próxima entrega:

“Correr solo no es cosa

de narcisistas (apuntes sobre el placer de andar con uno mismo)”.

ÉPALE 265

Artículos Relacionados