POR MIGUEL POSANI • @MPOSANI / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE280-LIBREMENTEGeneralmente se entiende que estar abrumado es estar abatido, agobiado, exhausto o sentirse presionado o, más bien, oprimido.

Estoy abrumado por tantos problemas, quisiera morirme, decimos muchas veces frente a un cúmulo de situaciones que nos hacen sentir que no podemos más, que hemos llegado al límite.

Pero tengamos en cuenta esto: cuando estamos abrumados no estamos deprimidos ni desesperados, pero sentimos que la situación, la vida, los problemas que enfrentamos nos sobrepasan. El peso de la vida en ese momento lo sentimos insoportable y agotador. Es como tener un gran peso encima.

Esta sensación la sienten muchas personas y, sobre todo, en nuestra terrible actualidad tragicómica y rocambolesca.

Nuestra cotidianidad, desde que abrimos los ojos hasta que los cerramos de nuevo, es un contínuum de problemas de distinto tipo, orden y dimensión; muchos de ellos no resolubles en lo inmediato y que, además, sentimos que están profundizándose en su gravedad. Entonces, la sensación de sentirse oprimido se hace constante y comienzan a aparecer los síntomas: cansancio, desánimo, dolor de cabeza, dolores musculares, hipertensión, ansiedad, insomnio, etc.

Además, al estar constantemente abrumados, estos síntomas se hacen más graves y continuos, generando más agobio y hastío.

¿Cómo no abrumarte? Separando los problemas y dejar de verlos todos juntos, como un inmenso problema. Disminuyendo el tamaño del problema: no es lo mismo ver la cara de un gato de cerca que de lejos.

Por supuesto, ríete del agobio y aplica la filosofía que reza: “Si tienes un problema y tiene solución, ¿de qué te preocupas? Si tienes un problema y no tiene solución, ¿de qué te preocupas?.

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