ÉPALE263-LIBREMENTE

POR MIGUEL POSANI • @MPOSANI / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

Los mecanismos de defensa, generalmente, nos “defienden” de algo que no queremos saber.

El mecanismo de defensa funciona de la siguiente manera: a nivel inconsciente, u oculto a nuestra consciencia, sabemos algo o nos damos cuenta de algo, pero resulta que si reconocemos o nos damos cuenta de eso entraremos en crisis, hasta resquebrajar nuestro equilibrio psíquico. Por lo tanto, el mecanismo de defensa evita que seamos conscientes de una determinada realidad.

Dentro de los mecanismos de defensa un importante ejemplo es el de la negación. Consiste en enfrentarse a un conflicto, o algo que me pone en duda o contradicción, negando su existencia.

En otras palabras, se trata de mantener fuera de la consciencia y, por ende, de la reflexión, las situaciones o realidades que el individuo se siente incapaz de afrontar.

Y ¿por qué surge y se activa este mecanismo en nosotros? Porque para nosotros es más fácil negar la existencia de algo que enfrentar el dolor que significaría aceptarlo.

O porque así no pongo en discusión cierta realidad y sigo idealizando algo o a alguien, a mi padre, por ejemplo; o hasta por comodidad, en el caso en que no quiero ver las señales de una infidelidad o traición.

Existen varias y muchas situaciones comunes a todos nosotros: una separación sentimental, el diagnóstico de una enfermedad grave, el fallecimiento de un ser querido, no poder reconocer que un hijo se droga o que es ladrón. También la crisis de creencias importantes para nuestra vida o a nivel colectivo y social; como por ejemplo: la población alemana que se negaba a aceptar la realidad de los campos de concentración, o toda esa parte de la especie humana que niega el calentamiento global y la contaminación del planeta por parte del sistema de producción capitalista.

Podemos decir que surge la negación como defensa cuando enfrentarse a la realidad sería perder la esperanza o la ilusión de la cual somos portadores.

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