SEGÚN EL COLOR

SEGÚN EL COLOR POR MERCEDES CHACÍN

Mario Vargas Llosa ha escrito novelas memorables. La primera que mi bipolar memoria recuerda: La tía Julia y el escribidor. Un caprichoso  amor diáfano, primerizo. La última: Travesuras de una niña mala. Un amor atormentado, enfermizo. En el medio de estas historias no asistí a La fiesta del chivo. ¿Novela por encargo? Y que algún Dios me perdone. Vive en España, país de machismos notorios y letales. Desde ahí pontifica: el feminismo es la nueva inquisición. Las pruebas de su falsa afirmación brillan por su ausencia. Una vieja novela desata la estupidez patriarcal. Niñas abusadas en crónicas diarias, una mente enferma considerada pura. Lolitas que levantan ronchas pero ¿de qué se trata la creación? Alabanzas y lisonjas que se diluyen.

La santa inquisición es demoníaca. Vargas Llosa busca brujas que no se sienten libres de pecado. Ni quieren sentirlo. Hay bestias que hay que atacar sin rezos. Sigamos.

ÉPALE 270

Artículos Relacionados