FILIBERTO: TROMPETAS Y EMANCIPACIÓN

EN EL AÑO 2005, EN EL PUEBLO DE HORMIGUERO, PUERTO RICO, UN HOMBRE DE 72 AÑOS CONSIGUIÓ, CON UN ARMA CORTA DE POCOS DISPAROS, HERIR A UNO DE LOS MÁS DE 270 AGENTES DEL FBI QUE FUERON A LIQUIDARLO. COMO ERA PREVISIBLE, SALIÓ DE ESE EPISODIO MUERTO Y CONVERTIDO EN SÍMBOLO DE LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA DE LA ISLA CARIBEÑA

POR JOSÉ ROBERTO DUQUE@JROBERTODUQUE / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

El 23 de septiembre de 2005 sucedió, en el pueblo de Hormigueros (Puerto Rico), un evento que los puertorriqueños y muchos latinoamericanos no olvidarán jamás. En ausencia de cámaras de televisión y pobladores de la zona, las fuerzas de asalto del FBI rodearon una casa rural y procedieron a ametrallarla con el objeto de sacar de allí, vivo o muerto, a uno de sus ocupantes. Ese ocupante era un hombre de 72 años que consiguió, con un arma corta de pocos disparos, herir a uno de los más de 270 agentes federales que fueron a liquidarlo. Se llamaba Filiberto Ojeda Ríos y, al final de la acción, tal como era previsible, salió del trance muerto, pero convertido en símbolo de la lucha por la Independencia de Puerto Rico.

La otra ocupante de aquella casucha durante ese drama espantoso era Elma Beatriz Rosado, compañera sentimental, de vida y de luchas de Filiberto. Ella estuvo en Caracas, en 2007, con motivo de un homenaje caraqueño; la alcaldía del municipio Libertador y Fundarte la trajeron, junto con otros militantes de la dignidad puertorriqueña, para develar en el Paseo de Los Ilustres, en el Paseo Vargas (avenida Bolívar) un busto del líder machetero, tributo de nuestra ciudad a un mártir de las luchas antiimperialistas.

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Las circunstancias de la vida y la muerte de Filiberto son conmovedoras por varias razones, más allá de su muerte heroica. Nació el 26 de abril de 1933 en Naguabo, Puerto Rico. En 1961 instaló residencia en la isla de Cuba, donde realizó tareas tan disímiles como trascendentales: se incorpora como voluntario a la defensa de la Revolución Cubana y, en sus ratos libres, se dedica a dar clases de trompeta, instrumento del que era un virtuoso. Uno de sus discípulos se convirtió, con los años, en uno de los más renombrados ejecutantes del instrumento: Arturo Sandoval. En la cumbre de su carrera musical Ojeda formó parte de la sección de vientos de la orquesta de salsa Sonora Ponceña, varios de cuyos músicos lo recuerdan por su
bonhomía y por su inmenso talento.

Pero el aporte de Filiberto a la historia de Puerto Rico iba a trascender el territorio de la música, en el que ya, de hecho, tenía y tiene ganado un puesto en algún rincón de lo mejor que se ha interpretado en el Caribe. En 1967 funda y dirige el Movimiento Independentista Revolucionario Armado. En 1977, el nombre del FALN es cambiado al de Ejército Popular Boricua, mejor conocido como Los Macheteros. El FBI incluyó, de manera rápida, a ese grupo en la lista de las organizaciones terroristas, obviamente: todo gesto de independencia genera terror en las hegemonías.

El 12 de septiembre de 1983 Los Macheteros expropiaron unos 7.000.000 de dólares al asaltar un camión de la compañía de transporte de valores Wells Fargo, en Connecticut. Con ese dinero organizaron una actividad de regalo de juguetes a los niños de Chicago en las Navidades de ese año y, también, financiaron las actividades de la organización, allá mismo, en las entrañas del monstruo. Ojeda fue arrestado al final de la década de los 80. El Gobierno Federal de Estados Unidos lo liberó condicionalmente y le impuso el uso de un grillete electrónico que controlaba sus movimientos.

El 23 de septiembre de 1990 fecha en que Puerto Rico conmemora el Grito de Lares (1868), el grito de nacionalidad y de independencia (donde Cuba iniciaba su demolición del yugo de España)— Ojeda se despojó del humillante grillete, lo llevó a una emisora de radio con una proclama y comenzó a vivir en la clandestinidad. Se convirtió, entonces, en uno de los hombres más buscados por el FBI. Exactamente 15 años después, el 23 de septiembre de 2005, el FBI lo cercó en su residencia, ubicada en el pueblo de Hormigueros. Elma Beatriz Rosado lo acompañó durante las primeras horas del asedio. Luego de un innecesariamente grande despliegue policial, un absurdo ametrallamiento (disparo que duró más de 24 horas) y la brutal captura de Beatriz, quien se entregó sin oponer resistencia, los agentes entraron a la casa para recoger el cadáver de este caballero, símbolo y ejemplo de la lucha de los pueblos.

Según la autopsia, Ojeda murió desangrado, a causa de un disparo del batallón de fusilamiento a las órdenes del imperio. Un solo disparo, dicen, de los miles con que lo rociaron a ver si, además del cuerpo, le mataban la dignidad.

ÉPALE 343