POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

ÉPALE292-SOBERANÍAS5:12 pm. “Estaba pensando en buscar plata. A ver si estabas pendiente de un hotelazo”.

Se quedó fría. Quería verlo. Luego de aquel sorpresivo primer encuentro había quedado cautivada y con ganas de más. Pero la idea de una nueva sesión, y más aún de esa manera, la dejó perpleja.

“¿Qué se cree que soy?”, pensó.

Después de haberse estado escribiendo mutuamente largo rato, la directa invitación de Animal, esta vez sin anestesia, la dejó muda.

5:51 pm. “So?”

Ya había llegado a casa. “¿Qué se cree este pana?”. Mimí ensayó varias respuestas para cortarlo, pero algo la frenaba. Optó por el silencio mientras se preparaba la cena.

6:14. “Je, ¿qué pasó? ¿Te asustaste?”.

“Bueno, vamos a ver qué sucede”. Se sorprendió a sí misma al enviar la respuesta.

“Esto no es lo que quiero”, pensaba mientras entraba a la ducha y, cuidadosamente, se enjabonaba las tetas.

“Esto no me conviene”.

Mimí se afeitaba prolijamente. Se puso la crema con olor a canela y roció con un perfume cítrico cada centímetro.

“No va pasar nada”.

Se puso el hilo dental más pequeño que tenía, un top sin sostenes y labial fucsia. Ojos muy pintados de negro y el cabello alborotado.

“Lo mejor será que me olvide de él”, le comentaba a una amiga por chat mientras se ponía las botas negras hasta las rodillas.

8:30. Iba a ser la cita, el reloj ya marcaba las 9.

9:15. “So?”.

Animal marcaba territorio. Ya estaba esperándola en el sitio y meneando el trago.

“¿Y si no voy?”, se cuestionaba mientras el taxi tocaba la corneta en la puerta de su casa.

Su pecho palpitaba fuerte y, sin calor, tenía sudor en al frente.

“Esto es una mierda”.

Al caminar por el callejón que subía al bar no dejaba de recordar los eventos días atrás y de repetir las escenas.

“No va a pasar nada”.

Se detuvo frente a la puerta de cristal del bar. La típica luz tenue que sugería escondite.

Eran las 9:49 pm.

Now listening “Husband” de Freak Power.

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