Flor Martínez de Acosta: Viviré cuidando a mi niña interior

Un taller lleno de retazos de telas, pedazos de papel, pinceles, pega, tijeras, piñatas, colores y objetos divertidos a donde quiera que mires, así es el mundo de Flor

Por Ketsy Medina / Fotografía Javier Campo

Flor se describe así misma como una flor, se considera una mujer mágica, humana, sencilla, que, como a todas, algunas veces se le atraviesan los apellidos, pero que ha aprendido de los maestros y maestras con los que se ha relacionado para cultivar en su interior la virtud de la calma, Flor es madre, pero sobre todo Flor es amiga.

En la siguiente entrega de Mujeres Creadoras conoceremos la vida de esta mujer, cultora de los saberes del pueblo, quien hizo suya la cultura popular venezolana para resguardarla y cuidar del patrimonio inmaterial vivo y latente que gracias a la tradición oral sigue transmitiéndose de generación en generación.

— ¿Desde qué momento Flor empezó a crear con las manos?

—Tengo 58 años y me siento orgullosa de mis años, si miro atrás, creo que desde los 10 años estoy creando, en el colegio me fascinaba hacer con las manos, cuando decían “hay que hacer la cartelera” yo salía y la hacía, si se trataba de montar un baile yo salía a bailar, si era para montar una obra de teatro, salía y me ponía a hacer teatro, si se necesitaba hacer el vestuario, yo salía y me ponía a coser, entonces lo que hacía y aprendí desde entonces aún lo sigo haciendo.

Soy una mujer totalmente creadora, en esta vida me ha tocado hacer de todo, he cuidado niños, he atendido niños, les he contado cuentos; me gusta el canto, doy talleres formativos, soy productora de eventos, pero todo mi trabajo lo he enfocado en la infancia y pienso que soy una mujer muy privilegiada por el universo, porque haciendo lo que hago, se me ha dado la oportunidad de nunca haber tenido que dejar de ser niña.

Vivo rodeada de niños y de niñas, el trabajo que hago es más dirigido a ellos, entonces siempre mantengo a mi niña interior consentida, activa y creativa, porque los niños son muy imaginativos y estar compartiendo con ellos te despierta el espíritu creador.

—Parrandera de San Pedro de Sarría

La espiritualidad de esta cultora se conecta directamente con la tierra

— El 29 de junio celebraremos el centenario de la parranda de San Pedro de Sarría, mi trayectoria en esta parranda data de hace más de 25 años y surgió a partir de un taller realizado en la Fundación Bigott, después de esta experiencia me uní a la parranda de Guatire, allí cantaba, me tiznaba de negro, nos tomábamos un cocuy; mi esposo es parrandero de Sarría, así que desde hace 10 años me sumé con él a la parranda de Sarría.

Todos los 29 de junio a las seis (6) de la mañana mi esposo y yo nos íbamos para Guatire, hacíamos todo el recorrido con la parranda de San Pedro de Guatire y regresábamos a Caracas a las dos (2) o tres (3) de la tarde, para llegar directamente a la misa celebrada en la Iglesia Don Bosco y así sumarnos al recorrido de la Parranda de San Pedro de Sarría, dedicábamos todo un día entero a la parranda, a veces incluso hasta la madrugada.

Por un tema de seguridad, en el 2019 la parranda de San Pedro de Sarría comenzó a celebrarse de día, entonces ya no pudimos ir a Guarenas, porque esta manifestación se concentra en un día, a diferencia de la Cruz de Mayo o de San Juan que se celebran durante una temporada.

— Háblanos de la espiritualidad siendo cultora

— Hay cosas que me molestan, entonces cuando sucede, respiro profundo y si tengo que decir algo dejo pasar el momento, evitando hablar en medio de una calentura que pueda terminar siendo espacio para herir a los demás o a mí misma.

Soy muy espiritual, por eso creo que justamente las mujeres creadoras y creativas somos muy espirituales, porque hay que estar conectadas con esa energía y es lindo, es maravilloso.

Ser cultora es llevar contigo una responsabilidad muy grande, me cuido incluso de decirlo, porque cultor es la persona que cultiva y que va sembrando esa manifestación, esa tradición, esa raíz que nos dejaron nuestros antepasados y que nosotros la vamos llevando y la vamos dejando de generación en generación.

Entonces tenemos que ser muy cuidadosos en lo que le dejamos a nuestros niños, a nuestros jóvenes, para que ellos lo continúen; sabemos que en Caracas hay cosas que se rompen, pero con todo y eso se trata de mantener las manifestaciones como han llegado a nosotros, por ejemplo, en el 23 de Enero hay una Cruz de Mayo que es del llano y allí cuidan todo, la visten tal cual como la visten en el llano, se toca con bandola, es por eso que todos estos elementos se cuidan para que quienes estén presentes conozcan nuestras tradiciones.

Ser cultora es pensar en que lo que has recibido, en lo que entregas a otros, y si hubiera que preguntarse quién recibe todo lo que le das con más amor que nadie, respondería que los niños, por eso mi trabajo se ha concentrado en ellos, y por eso digo que cuando muera, moriré siendo niña.

ÉPALE 374