Fruto Vivas, 92 años de vivir viviendo

Para Roberto Hernández Montoya, Fruto tiene un nombre redundante: es Fruto y vida al mismo tiempo. Gran arquitecto de nuestro era, en un país de grandes arquitectos. Fruto Vivas es ejemplo de una palabra que anda al paso, fruto es quien ha construido las casas más sencillas para vivir una vida mejor

Por Ketsy Medina Sifontes / Fotografías Jesús Castillo y Michael Mata

El 21 de enero, a las 11 am, estabamos sentados en una de las butacas de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) esperando por Fruto Vivas. No se trataba de una proyección audiovisual, de una exposición fotográfica o artística: se trataba de un encuentro para celebrar la vida.

La sala, en la medida que avanzaban los minutos, se llenaba de cariños, abrazos, sonrisas, besos y muchas canas al aire. Periodistas amigas de medios de comunicación social, como Telesur, aprovechaban la espera para realizar entrevistas y adelantar trabajo. No lo comentamos, pero el lugar daba para un libro y más; estaban andando historias y muchas experiencias juntas.

Fruto no llegaba, pero músicos como Cecilia Todd, Fabiola José, Ana Cecilia Loyo, Amaranta y Marta Segovia sí. Aunque Iván Pérez Rossi insistía en que no era el organizador, cada una de ellas se acercaba para ser incluidas en una programación regalo; cuatros y acordes acompañaban su espera.

La sala, en la medida que avanzaban los minutos, se llenaba de cariños, abrazos, sonrisas, besos y muchas canas al aire

Algunos músicos llegaron después de Fruto, la tardanza no vetó su canto. Era una fiesta, aunque pareciera un concierto, y todos los detalles de sonido, entradas y salidas se permitía quebrantar algunos protocolos. Fidel Barbarito, Alí Alejandro Primera, Óscar (el decimista), José Alejandro Delgado, Sandino Primera, Leo Vargas y Florentino Primera fueron parte de los que subieron al escenario.

Imagínate, aquí está todo el mundo emocionado, emocionado como Fruto el 25 de diciembre pasado, cuando entramos por el pasillo de la clínica, con cuatro en mano, a la habitación en que se encontraba para cantarle Corre caballito’”, con estas palabras inició la celebración nuestro querido cantautor Iván Pérez Rossi, uno de los grandes amigos de Fruto y responsable del encuentro (aunque no lo asumiera, fue parte de quienes organizaron la fiesta).

Cada 21 de Enero amigos y amigas se daban cita para ir a su encuentro, por eso los 92 años de Fruto no serían la excepción para seguir cantándole y celebrar la vida

El cantautor Pérez Rossi contó que Fruto Vivas es un gran amante de Otilio Galíndez; por eso Caramba, una de las canciones favoritas del cumpleañero, era una de las piezas solicitadas del repertorio. Contó que cada 21 de enero amigos y amigas se daban cita para ir a su encuentro, por eso los 92 años de Fruto no serían la excepción para seguir cantándole y celebrar la vida, porque, ni más ni menos, Fruto se lo merece.

En esta oportunidad no los correría una enfermera. El Celarg, sin sindicatos y libre de bachaqueros de sala (aquéllos que por abrir la José Félix Ribas cobran en dólares), ofrecía el tiempo necesario para expresar el cariño y admiración a un hombre que, para todos, ha sido palabra en acción.

Roberto Malaver y Roberto Hernández Montoya, Los Roberto, hicieron la entrada para recibir al arquitecto; narraron, con ese humor tan peculiar, parte del recorrido de un hombre que tomó lo sencillo, utilitario y armónico con la naturaleza de los sistemas constructivos de pueblos rurales, campesinos e indígenas de distintas culturas del mundo.

Esto es una maravilla, gritó emocionado el homenajeado al entrar acompañado de familiares a la sala; sus años y una enfermedad recién vivida le mantenían un tanto debilitado, pero con la lucidez y destreza que caracteriza a las personas que practican como hábito el crear y soñar en colectivo.

Roberto Malaver, al verle entrar, además de unos chistes dijo que Fruto es un arquitecto de su vida, el único arquitecto que él conocía y, así, empezó un repertorio divino de cantos, versos y halagos. Más de una hora de odas para Vivas, odas en vida para quien, desde muy joven, dedicó tiempo para los demás: los humildes, los del pueblo sencillo, pero profundo.

Roberto celebró la vida de un joven de 92 años en un país de mucho viejo de 20

El recorrido de Fruto

Las casas de Fruto eran revolucionarias, hechas con el corazón y de arquitectura en vuelo. Se caracterizó por hacer uso de materiales livianos, alternativos, propios de lugar; incluyó en el diseño de sus planos sistemas complejos de ventilación e iluminación, en función de la disposición de la luz solar y la dirección del viento; sus casas, las más sencillas, fueron, son y serán construcciones complejas en las que armoniza la vida.

Una quesadilla es mejor si es de La Grita

Arquitecto, escritor, pensador y artista plástico nació en el año de 1928 en un pueblo del estado Táchira llamado La Grita, de allí que su talón de Aquiles sean las quesadillas, pero las de La Grita, porque esas son realmente las mejores y, créanme, las he probado y puedo asegurarles que no hay ninguna que se les compare.

Guerrillero y cabeza caliente, de los egresados de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), formó parte del Partido Comunista (PCV), de allí que la mayoría de los y las ñángaras con quienes compartió vivan en un hogar diseñado por él, según expresó Leo Vargas, a lo que agregó, sonriente, que Fruto era el arquitecto del imaginario de este pueblo.

También fue el constructor de una fábrica de armas que llamaron El Garabato. Sus conocimientos le hicieron responsable de la construcción de casas y refugios seguros para compañeros y compañeras que militaron, activamente, en las filas del grupo guerrillero denominado Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).

Para Fruto según contó en el Celarg Roberto Malaver habían cosas importantes en la vida. Una de ellas era llegar siempre temprano a cualquier cita y lugar. Una vez en el sitio, lo que seguía era ubicar la farmacia y el teléfono público más cercano, estos consejos de vida eran eso: la posibilidad de asegurar la protección y el cuidado de un camarada o una camarada en apuros.

Centro Cultural Flor de Venezuela, también conocido como La Flor de Hannover

Algunas de sus obras son la iglesia de Santa Rosa (ubicada en Valencia), el Club Táchira, el Museo de Arte Moderno; las urbanizaciones Zapara (en Maracaibo) y Los Árboles para la Vida (en Lecherías); el Pabellón Venezolano (en Barquisimeto) y la Flor de los Cuatro Elementos para la capilla ardiente donde se encuentran los restos de nuestro querido Chávez.

Son muchas más sus obras y acciones que le hacen un hombre universal. Como nos comentó su amiga de años, Cecilia Todd: “Fruto no es venezolano, Fruto es del mundo. Es una alegría inmensa que podamos seguir celebrando su cumpleaños juntos, como a él le gusta; porque, aparte del talento natural que tiene para hacer todas las cosas maravillosas que ha hecho, le gusta mucho la música y es muy amiguero”.

Regalos para Fruto: dulces y quesadillas de La Grita

Cuando seamos puntuales habrá revolución

Propuesta de las viviendas verdes

Leal a sus ideas, es el legado que Fruto Vivas nos deja, estas fueron las palabras de Marta Segovia, la quinta cantante que pasaba por tarima de 13 artistas que participaron en tan sentido y sencillo homenaje en vida.

Cada presentación fue antecedida con el reconocimiento de que la palabra y la acción nunca caminaron a paso diferenciado en Fruto. Él, durante su recorrido, ha demostrado que se puede vivir siendo lo que se dice: ser profundo y, al mismo tiempo, sencillo. Su pasión por la cultura popular venezolana le hizo acompañar de música y poesía cada trayecto porque, para él, si olvidamos la raíz nos quedamos sin la flor.

Amaranta, antes de cerrar la fiesta, le cantó una canción donde le decía que él era un bien mandado y que cerca del bolsillo sólo tenía un pantalón. Le dijo, con su risa cantora, que en sus casas tan sencillas muchas cantoras y cantores habían afinado en los pulmones de Fruto, y eso nos hizo sentir, por un instante, que vivíamos en un árbol en el que resplandece la vida.

La Familia Vivas Vivas

Desde los y las estudiantes de arquitectura de la Brigada Carlos Aponte que se fueron un día a Boconó con Fruto para construir las viviendas de unas familias en emergencia, hasta las familias que hoy habitan en los edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela al lado de la estación del Metro Colegio de Ingenieros, en Caracas, la familia de Vivas es toda Venezuela. Preñando de sueños, entre cantos y conversas, a muchos de sus amigos y amigas.

Fruto es nuestro y su familia así lo celebra.

Vamos para allá, para tus sueños, vamos a la casa de Fruto, vamos por tu lucha. Así cerraron, cantando “Abran la puerta” de Alí Primera

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