Gaitas y golpe central entre libros

El característico zapateo del joropo mirandino, o golpe central, se apoderó de la Plaza Bolívar de Caracas la tarde del pasado viernes 8. Especialmente al lado de la estatua del Libertador, quien ha debido disfrutar de esta música, tanto como sus espectadores.
Gente de varias edades, principalmente adultos mayores, bailaba con una soltura envidiable, con la misma sabrosura de la salsa, barriendo ese piso de aquí pa’llá. Esto, al compás de las improvisaciones del cantante.
Allá está ese viejito, / allá está ese viejito / con la lengua afuera, / bailando pegaíto, / raspando ese suelo / al son de este joropo / tuyero y bien zapateaoooo. Y así, el vocalista armaba sus rimas espontáneas y chistosas, haciendo que los presentes soltaran la carcajada.
“¡Viste que esto es sólo con pura música central! Uno puede hacer una fiesta y amenizarla con lo nuestro”, dice Daisy Gutiérrez, cantautora de música oriental que estaba entre el público. “No hace falta música extranjera. Mira aquí cómo la gente se divierte”, agrega Domingo, su esposo, también músico. Si analizamos estas palabras, tienen razón.
Terminaba una canción y el público pedía otra. Aplaudía, silbaba, la emoción era indescriptible. “¿Cómo es posible que esto no se enseñe en nuestros centros educativos?”, se pregunta quien escribe, en una pausa mental.
Bueno, para no entrar en detalles y desviarnos del tema, que es el disfrute del comienzo de un evento, el grupo en cuestión era la Escuela de Saberes de Miranda, coordinado por Nominelly Rivas. Ellos abrieron el concierto de esa noche, en el marco de la XV Feria Internacional del Libro 2019, en la mencionada plaza capitalina. Además de esta agrupación, también se presentó la Banda Marcial Caracas. Se trataba de rendirle un homenaje al recordado Ricardo Aguirre, quien cumplía un aniversario más de muerto. Y, como todos los años, se le recuerda con el Día de la Gaita.

Entre pasodobles,
gaitas y aguinaldos

Sergio Pachón, cantante y músico invidente de la Banda Marcial Caracas, abrió la segunda ronda musical con “Nuevo Circo”, de la Billo’s Caracas Boys. Luego, siguieron más pasodobles y merengues caraqueños. Como a las 6 de la tarde el turno fue para la cantautora e instrumentista Zeneida Rodríguez. Es una de las voces femeninas más bellas y versátiles, por eso es solicitada en innumerables colaboraciones y proyectos musicales. La vocalista comenzó con aguinaldos, entre ellos, uno de su autoría: “Nació el Niño Jesús.
Mientras Rodríguez cantaba con su voz calmada y melodiosa, la noche le agarraba la mano al frío decembrino que se asomaba. Sin darnos cuenta, del jolgorio tuyero pasamos a la paz que traen los cantos navideños al Niño Dios.
Ese momento íntimo, en el que el espectador está relajado, casi que con los ojos cerrados, oyendo los aguinaldos celestiales, culmina con la presentación que hace el director de la Banda Marcial Caracas a las esperadas gaitas de furro. Un popurrí instrumental, que incluyó “La grey zuliana” y “La cabra mocha”, hizo su aparición a través de una orquesta bien organizada.
La gaita avivó al público ansioso de cantar esas gaitas clásicas e inolvidables, que las sabemos, cada una, al pie de la letra. ¿Que al venezolano no le gusta su música tradicional? Viejo cliché que nos han inoculado —y bastante mal que hace. Pero a pesar de esta situación, lo nuestro brota por los poros de una forma natural. Es nuestra esencia cultural, esa que llevamos por dentro y que ningún bombardeo foráneo puede exterminar.

POR Mercedes Sanz ⁄ FOTOGRAFÍA Jesús castillo