ÉPALE311-GUATACA

SWING LATINO

ESTE ESPACIO PARA COMPARTIR Y DESCARGAR LA PASIÓN SALSERA HA SIDO EL GERMEN DE GRANDES ARTISTAS Y EN LA VICTORIA, ARAGUA, HAY UNA MUESTRA DE ESTO

POR NATCHAIEVING MÉNDEZ  ⁄ FOTOGRAFÍAS CORTESÍA MADERA 15

“Lo mío fue de pura guataca. Uno entraba en esas bandas pueblerinas, te enseñaban un poquito de lectura y dale, a tocar se ha dicho. Puro oído, pura guataca… improvisar”, dijo a Swing Latino la grande del trombón Isa La Roca. También el músico Alberto José Crespo Parra comentó en una oportunidad sus inicios cuando se “montaba a tocar de guataca en esas descargas que se formaban en el barrio” y en esa misma línea, Pablo Emilio Landaeta Montesinos —hijo de “Pan con queso”— confesó el origen de su talento: “No qué va, lo mío fue pura guataca”.

La Real Academia de la Lengua no define “guataca” pues su uso parte del habla popular. En la hermana Cuba se le emplea para referirse a una persona interesada y en otras latitudes con este nombre se denomina un instrumento de percusión de metal. Pero en Venezuela su significado evoca el encuentro, los peroles, la fiesta y, tal vez, un poco de bebida espirituosa.

La mayoría de los salseros venezolanos tienen su partida de nacimiento en la guataca, pues son estos encuentros “espontáneos” las primeras oportunidades de fogueos y de descargue de energía. Justamente este sentimiento es el que cada 31 de diciembre se instala desde hace cuatro décadas en La Victoria, Aragua, específicamente en el Sector 4 de Las Mercedes. Con la mejor percusión — los tobos, una tumbadora, la clave, las voces y un tres—, unos muchachos tomaron la plaza de su zona para cerrar el año entre carcajadas, sones y salsa.

Así comenzó Madera 15, un movimiento que tiene su génesis en una rochela que se convirtió en ícono de la tradición salsera en esos predios aragüeños. Uno de sus fundadores es Boris Pedrá, percusionista que ha compartido escenario con varias orquestas y agrupaciones de renombre y que junto a otros seis de aquel grupo de muchachos es leal a organizar este espacio que han concebido como un “templo de la salsa”.

La llamada “Guataca de Madera 15” se realiza todos los 31 de diciembre, desde las 12 del mediodía hasta cerca de las 8:00 de la noche y toca por turno todo aquel que sepa sonar un instrumento y le guste la salsa, no importa la edad.

Al inicio solo estaba conformado por una decena de jovencitos de las familias Baute, Yánez, Bastidas, Salazar, Escalona, Guevara, Pedrá, Rodríguez y Goyo. Luego, el bochinche fue trayendo tanta gente que los entonces muchachitos decidieron organizarse para conseguir tarima, sonido y hasta organizar un horario para que cada músico, aficionado o profesional hiciera su descarga.

“Tocábamos salsa dura y así nos hemos mantenido. Surgió de la gran rochela entre amigos y allegados haciendo sopa, poca pero cada quien colaboraba. Nos daban pasapalos, hallacas y así pasábamos el transcurrir del día, tarde y noche, bailando, improvisando las canciones del momento”, narró el percusionista

El templo de la salsa en Aragua

El templo de la salsa en Aragua

INFLUENCIA CARAQUEÑA

“Estamos cerquita de la capital y hay influencia”, destacó Pedrá quien era el único que tenía conocimientos de música en el grupo originario al que llamaron Quinto Sonero y que luego en los 90 decidieron renombrar como Fundación Madera 15, nombre que asumieron en honor a la agrupación caraqueña y con el que también bautizaron la cancha que sustituyó la placita donde surgió esta guataca.

“Escuchábamos al grupo Madera, el experimentar lo folclórico. En 1980 es cuando ocurre la tragedia del grupo Madera y nos afianzamos más a amar ese tipo de música, imitándolos. Un compañero de nosotros, Ángel Yánez, propone el nombre y el 15 porque fue por la fecha en la que ocurrió la tragedia, 15 de agosto”, explicó el músico quien además recordó con orgullo una oportunidad en la que invitaron y compartieron con los integrantes de la agrupación de San Agustín.

Aunque este movimiento solo se activa el 31 de diciembre, también tiene participación en actividades realizadas con intenciones benéficas. Esto se hace truene, llueve o relampaguee, con o sin apoyo, pues lo mantienen las ganas de cantar, el encuentro entre amigos, familia que ya se extendió a todo aquel que quiere disfrutar de un día salsero.

“Quizás mucha gente ignora que esto existe. Lo hacemos porque nos gusta, no lo hacemos con la intención de recibir un reconocimiento de la Unesco ni mucho menos, imagínate la tela que cortar. Gente del interior conoce este movimiento y le llama la atención”, expresó Pedrá y ¿cómo no va a llamar la atención? Si durante 40 años han confirmado que la música es la esencia que une a los pueblos y que en La Victoria, en Caracas y en cualquier lugar del mundo, la guataca es la manifestación más pura del verdadero sentir popular salsero latinoamericano. Más ná… ¡Saravá!

El apoyo de las comunidades es masivo

El apoyo de las comunidades es masivo

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