POR VÍCTOR FHA •@VICTORFHA / ILUSTRACIÓN L. “RAZOR” BALZA

ÉPALE245-SOBERANÍAS SEXUALESSé que esta situación no es exclusiva de la militancia sexo-género disidente pero, probablemente, por su corta edad respecto de otras luchas de sectores oprimidos como el campesino, el afrodescendiente, el sindicalista o el de mujeres, se muestra hoy día como una de las realidades políticas más complejas para la consecución de acciones que sumen a su emancipación. Hablo de la furia entre egos, misma que, subestimada en el ritmo acelerado de la política, pareciera la principal responsable de impedir o sabotear condiciones que favorezcan el máximo provecho de las continuas oportunidades que nos presenta la Revolución.

Haciendo revisión de las conquistas en materia de reconocimiento de derechos de personas no heterosexuales en los demás países de Nuestra América, en ninguno de ellos he conseguido procesos políticos de tanta permeabilidad institucional como el chavismo bolivariano. Si bien hay una clara hegemonía del PSUV sobre el resto de las fuerzas, y en este el de un grupo relativamente movible pero todavía pequeño respecto de la totalidad de la dirigencia, la misión de construir el Poder Popular hace que, por convicción u obligación, se abran con frecuencia las puertas de oficinas y despachos.

No somos muchxs en el activismo (probablemente seamos millones en las camas), no movilizamos a masas (excepto por la marcha del orgullo que es, innegablemente, una rumba), no tenemos en la mayoría de los casos una trayectoria política de vieja data ni tampoco el respaldo firme de otros movimientos; y, aun así, el escándalo, la paciencia, la perseverancia y la fe en la Revolución nos han procurado que nos reciban, que nos escuchen; que se nos “concedan” oficinas, minúsculas partidas presupuestarias, breves minutos ante los micrófonos y otros tantos “gestos” que navegan entre la misericordia y la honorabilidad.

Lo cierto es que esas pequeñas grietas abundan en la pared burocrática filtrada por el magma de Chávez, y poco parecemos aprovecharlas. En conversaciones aquí y allá, el diagnóstico es siempre el mismo: ¡los egos! La batalla por el protagonismo, la búsqueda incesante de… ¿de qué?, ¿de habitar un grieta sin saber qué hacer ahí? No hay un trono de hierro para lxs maricxs. No hay un curul garantizado por maricx en la Asamblea Nacional ni en el Consejo de Ministrxs. Ni siquiera lo hay en MinMujer. No fuimos un sector en la elección de lxs constiyentistas de este año… Es una pelea furibunda por la nada.

Tampoco nos condenó. Somos producto de milenios de opresión, de invisibilización. Era lógico que al abrirse la celda todos quisiéramos recibir por horas las caricias de los rayos solares. Pero hay que abrir los ojos y mirar cómo se nos achicharra la piel. Mirar y recordar que seguimos en la prisión, aunque fuera de la celda. Hay que hermanarnos para construir el plan que nos permita salir del cautiverio patriarcal-capitalista. Pelear por un rayito de sol venido de un espejo que controla un burócrata es seguir dejando pasar las oportunidades que a bien la Revolución nos brinda.

ÉPALE 245

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