Hablando de flechas…

Por José Roberto Duque • @DuqueJRoberto

El 29 de enero de 1817 Bolívar se encuentra en Barcelona, apertrechado a la espera del ejército español, que se acreca desde el Llano. Así le escribe al almirante Luis Brión, que pide auxilio desde la isla de Margarita: “Me es muy sensible la gran escasez de víveres que padece esa Isla, principalmente cuando esta plaza está amenazada de sufrir un sitio. Las fuerzas enemigas se ha dicho que se mueven contra mí por los Llanos al mando del Brigadier Real (…) “Yo estoy resuelto a encerrarme en mi fortaleza si son infinitamente superiores en número y aprovecharme de sus ventajas, mientras llegan las Divisiones de los Generales Piar Monagas Sedeño y Zaraza, que he mandado venir a esta ciudad, y que obren contra el enemigo por su espalda; mas si son iguales o poco más superiores, estoy seguro de batirlas”.

Bolívar le propone a Brión un trueque: comida por armas: “Mi ejército consta ya de más de 1.500 infantes y 400 caballos. Envíe V.E. buques para enviarle ganado vivo y algunas fanegas de maíz; no siendo posible mandar a V.E. las mulas y caballo que pide por ser indispensables por ahora para montar mi caballería (…) En el acto mismo que llegue la escuadra hágala V.E. dar la vela toda entera para este puerto sin dejar un solo buque pues los necesito todos. Que no haya un instante de detención en esa Isla pues necesito urgentísimamente cuanto conducen, principalmente las armas, pues diariamente recibo contingentes de hombres y no tengo armas. Los valientes caribes se presentan en partidas de 100 y 200 con sus flechas…”.

ÉPALE 402