Haití: mítica lucha de liberación

Saint-Domingue, hoy reconocida como Haití, fue el nombre impuesto con el que se bautizó a una de las muchas islas del Caribe en las que reinó la esclavitud, el colonialismo y la jerarquía racial; así lo señala Ada Ferrer en su trabajo titulado Hablar de Haití: esclavitud, revolución y libertad en los testimonios de esclavos cubanos.
Resultado del rol que a partir del siglo XV desempeñaron los traficantes de personas al servicio de la corona portuguesa y de los expoliadores de tierras de las colonias francesa, inglesa, holandesa y española, Saint-Dominique fue lugar de atraco en el que se depositaron cantidades importantes de hombres y mujeres secuestradas de distintos pueblos africanos.
Con una población forzada a habitar las tierras que les fueran arrebatadas al pueblo indígena taíno, las coronas —con precisión metodológica y acuerdos transatlánticos (en una época compleja, comunicacionalmente hablando)— lograron en equipo realizar uno de los genocidios más dolorosos y prolongados en la Historia de la Humanidad; intentando, a la par, la domesticación de los cuerpos negros e indios, llegaron a pensar que lograrían, al mismo tiempo, la desposesión de sus almas.
Pero los cuerpos, además de músculos, carne y fluidos, son sentires, pensares e ideales, que encontraron en 1794, después de 200 años de colonización, la oportunidad de realizar la hazaña mítica más transgresora y, al mismo tiempo, más invisibilizada del siglo XVIII: la conformación de la primera república negra.
Eugene Genovese, historiador y estudioso del esclavismo estadounidense, afirmó en 1979 que la rebelión haitiana revolucionó la conciencia negra; a partir de la experiencia de apenas 13 años de independencia, los negros y negras libres gobernando su propia nación se convirtieron, entre los años 1791 y 1804, en la referencia para los procesos de emancipación de América Latina y el Caribe.
Dicen que Haití, hoy día, sigue pagando la osadía de haberse levantado contra los imperios; y en 200 años más de colonización los medios de comunicación contribuyen a invisibilizar las luchas por la liberación de un pueblo.
A pesar de que en 1942 el 2 de diciembre fue declarado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, esta misma institución informa que la cifra de mujeres, hombres, niños y niñas esclavas en el mundo, para 2019, es de alrededor de 21 millones. Nos preguntamos qué es lo que ha pasado, por qué conocemos tan poco de Haití y por qué conocemos mucho menos de África.
Podríamos decir que la corona fue sustituida por dictaduras y democracias dependientes y que, en acción movilizadora, esperamos el momento en que Haití, como el resto de los pueblos, alcen vuelo nuevamente. Porque, desde siempre, les sentimos y deseamos libres.

Por Ketsy Medina Sifontes / Ilustración Erasmo Sánchez