POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE248-BOLEROSEs otra de esas canciones que uno escucha con el alma, piensa en alguien con pasión y hasta la canta en silencio o a viva voz. Pero resulta que nada que ver con un amor frustrado ni nada que se le parezca. Ni peor que bailar un bolero con una hermana. Así pues, lo inimaginable era que esta hermosa canción —que podemos asimilar en bolero—, esa exquisita melodía que nos hizo vivir momentos de ensoñación, Juan Gabriel la escribiera para su madre. Hasta que te conocí / vi la vida con dolor. / No te miento fui feliz, / aunque con muy poco amor. / Y muy tarde comprendí / que no te debía amar, / porque ahora pienso en ti / más que ayer, mucho más.

“Hasta que te conocí” ha sido tan emblemática en la vida del Divo de Juárez, que le dio título a la serie de 13 capítulos que estrenó Telemundo hará un par de años. Alberto Aguilera Valadez, su nombre de pila, deriva en Adán Luna y luego en Juan Gabriel en honor a su maestro y a su padre, pero siempre impactado por el hecho de ser entregado por su madre a un orfelinato. Paradójicamente es una letra matadora: Yo vivía tan distinto, algo hermoso, / algo divino, lleno de felicidad. / Yo sabía de alegrías, la belleza de la vida / pero no de soledad, pero no de soledad, / de eso y muchas cosas más. / Yo jamás sufrí, yo jamás lloré, / yo era muy feliz, yo vivía muy bien… Perfectamente aplicable a esas mujeres que llegan un día, nos aman con pasión desmesurada y se llevan consigo el chorrito de felicidad que nos quedaba.

El productor técnico de conciertos Rodolfo Delgado manifestó que, inspirado en la mamá, Juanga compuso “Hasta que te conocí”: “Mucha gente piensa que la dedicó a un amor, pero no; se la dedicó a su madre porque fue hasta que la conoció, hasta cuando la trató, que conoció el verdadero dolor. Ahí demuestra su rabia de nunca haberla podido tener a su lado”.

El detalle que faltaba: uno despechándose rico, gritando en llanto Vete, vete ya, fuiste mala conmigo; y, ¡no joda!, la vaina era con una mamá malvada. De pana, cuando uno anda salado en cosas del amor pasan vainas como estas… y a esta edad, “Amor sin esperanzas”, ese es el mío. ¡Dígalo ahí Celio González! Jajajá.

 

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