novelaportadaPRINT

DE CARLOS NOGUERA/ ILUSTRACIONES ALFREDO RAJOY

Viene del número anterior 

Patricia la elegante, a la cual el viento de la noche, los élitros del dios del viento que ahorita no recuerdo si se llama Eolo, el viento la desnuda en esta bienhadada hora de tan alta madrugada, y es vaporosa: una figura o un fantasma, vaporosa y volátil como una palabra, como cualquier palabra que podamos inventar para enamorarla, o poseerla, quiero decir: hacerla asumir pose, ¿Qué creías, Henrique, que te estaba sableando, eh?, porque para poses estás hecha, verdad Patricita, patriótica Luisa Cáceres, cacemos esta claridad que todavía nos queda, o esperemos cazar la otra, la que ahorita viene que ya ustedes, podemos ver a través de esta ventana y de este aire transparente, ¿eh?, como les decía, como te decía, Patricia, podemos ver, ¿lo ves? Ese increíble tono grisáceo, sucio, del cielo que precede inevitablemente al amanecer,

novelavinheta2PRINTparece, ¿qué es lo que parece? Parece una mancha de petróleo semialumbrada por un reflector, parece, parece, una zona de la superficie del mar con muchas algas, parece un litro de Mobil Special derramado sobre la tapicería del carro de Güido, parece, ¿qué otra cosa parece?, vuelve a parecerse a los ojos de Patricia, parece también el fondo de un cenicero, el tono del cigarro, o del pito, Arle, aló, aló, aló, payaso improvisado comunicando con payaso de oficio, aló, líame otro piquete de pólvora, caro amigo, agrégame un poco de placer en el tarro que esta piel contiene, ¿eh?, amiguittto, sé bueno con tu compañero Guaica, anda, gracias, gracias, aaahhhhh, gracias, aaahhhh, suiii, gracias, por favor, señores, no verme, que ruborizarme cuando estar siendo observado por ojos inescrupulosos, per favore, amici, por favor, no fijar vista en esta acción cara Graciela, tú que eres tan impenetrada virgen, virgo impoluta y naciente del cuerpo, del alma, del espíritu, de la muerte y parte de Paraguaná y la Guayana Esequiba, por favor no estés mirando, tápate los ojos, sumérgete en la oscuridad del vientre de la madre, o en la oscuridad de la tumba, suma las dos oscuridades y di a tus adorados amigos que aún estás clara como polvo de oro, delicioso como una inhalación de incienso, o de Cannabi, como ésta, amiga mía aaahhhh, suuiiiii, aaahhhh, suuuu, shuuuiiii, aaahhhh, cuj, cuj, cuj, aaahhhh, shuiiiis, ahhhhh, fáciles de expresar, quiero decir, estos gestos verbales de placer, fáciles de expresar, amiguitttos, pero quisiera ver al narrador tratando de comunicarlos. ¡Ah! Onomatopéyicos, epopéyicos, épicos, batallantes e inasibles, pertenecen al dominio de lo inefable, y menos mal que todavía no todo se puede decir, si no: dónde, dónde íbamos a llegar, dónde podríamos acampar, dímelo tú, Ernesto, que te la pasas acampando y caminando y guerrillando y enguerrillándote, dímelo, dónde podríamos llegar, no con las guerrillas que ya sé que las amas, más que a Mónica, ¿eh, amiguittto?, más pero igual, verdad, y con picada de ojo y todo, ¡ah!, no me refiero a eso, dónde vamos a acampar con el lenguaje inexpresable, el que no pasa de la laringe, el que ni siquiera alcanza esa capita irregenerable que se llama corteza, neocórtex, cerebrosa corteza nueva de nuevo espécimen homo, dónde, amiguito, dónde va a quedar ese último lenguaje del hombre, el que todavía no ha llegado a ser, el que todavía no surge, porque falta mucha historia y sobra tanto tiempo, tanto, y nos sobra tanto espacio, dime, Ernesto, tú que sí eres tan auténticamente boludo y cojonudo y no como el Luis, el Luisitín, es que afortunadamente ya se fue, se escabulló, porque no soportó la perorata, la perolata, la lata mía, ya sé que no la soportó y me felicito, y te felicito a ti que has aguantado y aguantas todavía la montaña y estás más capacitado que ninguno para aguantarme a mí, casi totalmente al margen de la historia, solo metido, sumergido como estoy en esta argumentación, amiguito, cuyo único sistema de conceptos, cuya única emoción y verdad es sencillamente esto que ves, esto aahhh, aahhh, esta capa de ceniza y basura, esta carroña estéril, este túnel frío y circular, ¿eh?, donde nos introdujeron a dar más vueltas que un satélite en órbita, solo que nosotros no tenemos órbita, o la hemos perdido, desde siempre, y de antemano rechazamos todas las que se ofrecen, amiguittto, porque en esta sociedad toda ofrenda se vuelve sospechosa.

Si no que lo diga Henrique, que lo diga Henrique que está cansado, ronco de ofrecer o de oficiar las bondades de los productos del consumo en masa, ¿eh?, qué les parece eso, ¿eh?, todas las bondades y ventajas de los pros, etc., en nuestras televisoras, en nuestros videoteips, en nuestras cintas. Atosigado, ¿no es así, Henrique?, atosigado y metido hasta la cumbre de la mierda en los zoom in y los zoom back y los travellings de pacotilla y los fundidos televisivos y comerciales donde la vida sabe mejor, donde da gusto tener sed, donde se asume la mejor tradición para el hombre que rompe tradiciones y todos los congéneres y panas y mitos imitadores de Yeims Bond se pasean con sus maletines forrados en cuero satinado como pequeñas urnas en nuestras pequeñas pantallas captadas por nuestras pequeñas pero eficientes antenas.

Hay que ser antena aquí también, tú lo sabes, Henrique, tú que te desenvuelves y hueles en el campo enemigo, tú mejor que nadie lo sabes, hay que ser eficientes, hay que oler mejor, no hay que oler en absoluto, ni sudar, hay que beber más refrescos y vestirse impermeablemente, y comer, mas no cualquier cosa, por supuesto, lo mejor, lo importado, lo patentado y refrendado, lo consumible, y digerible, no discernible, por supuesto, aquello que tiene un colorido Agfa, amiguittto aaaahhhhhh, sssuuuiiisss, aaahhhhh, ¿eh?, uuuuummmmhhhhhh, un colorido, como les decía, ¿eh?, que nosotros nunca poseeremos, comer y beber los que comen y beben todas esas ragazas en caballo sobre la arena, con un sol increíble detrás, rojizo, pero fresco, como en una tarjeta japonesa, y la botella de escocés tendida, descansando a su lado, y el ruido que se escucha, de los vasos y los hielos; porque en cámara no se puede, ¿eh?, ¿no es así, Henrique? Eres tú o es Patricia la que sale en aquélla. ¿O son los dos? Lucían bellos, claro, con todas esas cámaras múltiples y simultáneas y todos esos zoom acercándolos y alejándolos, sacándolos y metiéndolos en la pantalla, con todos esos grandes angulares deformándolos como el hombre y la mujer lobos cuando hay luna llena, pero luego, enseguida, haciéndolos resurgir, definibles y envidiables como siempre, fénix televisable y cinematografiable, haciéndolos resurgir con otra imagen nítida y un closop favorable, por el más favorable de todos los ángulos, nos crean, Henriquito, Patricia, modelos maniquíes, los amo por víctimas y por lúcidos y por locos, si no no estuvieran aquí ni habrían estado nunca ni seguirían estándolo, la quinta columna del marxismo y el marcusismo bohemio y el existencialismo responsable y desalienante, la quinta columna de la pandilla Lautréamont dentro de los medios de la sociedad en aprendizaje para ser opulenta, la cenicienta prostituida del consumo, la quinta columna de la locura dentro de la pantallita, 23 pulgadas de mierda y una ñapa de banda sonora sonorizante.

Sonido abarcante simplemente, como ese shhiiiiii, shhiiiii, sshhhiiii, al fondo, ¿no lo oyen?, ¿no paladean al fondo? Sólo que tienen que ponerlo más piano, miocaro, tú, amiguittto, por qué me interrumpes, debes dejar el picó y hacer el portero: anótame todos los nombres de los que están desertando de mi discurso, ¿ah?, lo tomaré en cuenta. ¡En cuenta! ¿Okey? Anótame a Luis de primero, que desertó casi desde el comienzo, el hijoeputa, quién más, y después de anotarme a los que se han ido yendo desde que comencé a hablar, me anotas también a los que no han venido y ni siquiera han presentado excusas.

novelavinhetaPRINT

Todos, óigase bien, todos grandes ausentes de esta gran, de este gran bonche de nuestro amigo Arle, a quien me tomo el derecho de vindicar en nombre de nuestras huestes, de esta apátrida y no comprometida, sociedad de bohemios bebedores, fumadores y similares, simiolares de simio, monos y orangutanes, araguatos, bufos y bufones que somos de esta pequeña supraestructura grupal, aunque debería decir infra, porque estamos más abajo que todos, estamos en el último infierno, nuestra pequeña cofradía, que ahora que casi todos están pintándose, y la puerta se abre a cada rato para dejarlos salir, pero nunca se les abre la puerta del triunfo y la fortuna, ¿eh?, he dicho, y sigo diciendo, quiero decir, nuestra pequeña cofradía va quedando con solo sus miembros principales y suplentes, porque los asomados han picado cabos, y bien hecho por ellos, ¿eh?, amigos, pido un aplauso para los ausentados, por la intimidad a la cual nos han permitido abordar, por este discurso que me han permitido bordar y esta luminosa presencia de mi palabra, lo único verdaderamente inmortal, lo único verdaderamente in, a secas, que yo poseo, que poseemos todos, mi claro e inconfundible discurso, más claro que este amanecer que ya se retarda demasiado para el tiempo que nos conocemos, este amanecer que sale y no sale. ¿Cuál es el Este, el Oriente, el Levante? El único levante que aquí hay hasta ahora parece ser el de Ernesto. ¿No es así Mónica?, dime, dinos con tu vocecita escondida, la verdad, espejito, dile a la madrastra, ahora que Blanca Nieves está muerta, dile: ¿quién es el galán más apuesto de la comarca, quién es el revolucionario más grande desde los tiempos inmemoriales del Tirano Aguirre, quién, quién es el fumador más grande, quién es el arrebatado mayor de esta comarca?; dinos, ¿ah? Señoras y señores, amigos todos, el espejo no desea dar respuestas a estos acertijos, a estas tareas de Hércules o preguntas de la esfinge, no de aquella sino de la otra, mejor dicho, no de la esfinge, quiero decir de la esfínter, lo que quiero decir es que de esta manera queda demostrado el parentesco entre la esfínter y Venus: todo hueco, toda hendidura es una zona erógena, y sus vecindades. Aló, aló, aló, aló comunicando el esfinteriano, el venusino, el amoroso Guaica a su colega de estación, Arle, dónde estás Arle, necesito fumar, esfumar este sopor por momentos, favor pasar la materia para el transporte de conciencias, de corazones, de almas, señor Arlequín dónde esta la mafafa, pídesela al gran exigidor, reivindicador y árbitro de la reunión, pídesela a él, sí señor: yo mismo, tu panadería, tu mazapán, panita, aló, aló, aló, necesítase el material para el ascenso de mi cuerpo, aló aaaahhhhhh, aaaahhhhh. sshuuuiiiii, aaaahhhhhh, rico, ¿eh?, rico, aaaaaahhhh, aaahhhh, sshhhuiiii, shuuuiii, ahhhh, gracias amiguito, tú siempre presto, atento, atentando contra el malestar, quitando todos los dolores y los malos olores de esta vida, sacándonos siempre desde el fondo de este túnel minero, de este zoológico subterráneo sin respiraderos donde a tientas buscamos un sitio, el sitio, mejor dicho, donde nos sea compensado nuestro lento, absurdo gesto de comunicación y tentativa, tentadora búsqueda de señales y orientaciones, lenguajes equívocos, emisiones desviadas, señales extraviadas, palabras sin necesidad, sin significado, sin remisión a realidad alguna, palabras que quedan suspendidas y son nada más que sonidos, sirven para escucharse a sí mismo, como éstas, música fúnebre de la primera y de la última, de la única y siempre presente muerte diaria, al acecho, eficaz detrás de nuestra sombra, sin darnos tiempo siquiera a aprender los colores, los pequeños perfumes y deslumbramientos de la vida, sin darnos ocasión a tener memoria: todo esto es a destajo, estamos prestados, sssuuuuuuiiiiii, aaaahhhhh, ssssuuuuuuu, eeejjjjjjj, cuj, cuj, sssuii, aaahhhhhhh, ojos inescrupulosos, penetrantes, per favore, amici, por aaaaaaaahhhhhh, ssssssuiiiiiis, aaaahhhhh, prestados para que la pupila se achique y nos permita ver en bajo relieve caras, rostros, cuerpos brillantes y destacantes, modelados en un fondo opaco, sin límite, cuerpos de contornos firmes, recortados de un periódico, modelados con papel crepé, sobre contornos pálidos, diluidos, un paisaje con lápices de cera y tonos pastel, el cumpleaños del cumpleañero, el niño, la curiosidad, el conocimiento, la noche o sus trastiendas, porque ya casi amanece.

LA QUINTA COLUMNA DE LA PANDILLA LAUTRÉAMONT DENTRO DE LOS MEDIOS DE LA SOCIEDAD EN APRENDIZAJE PARA SER OPULENTA, LA CENICIENTA PROSTITUIDA DEL CONSUMO

Nos sentiremos sucios, payasos sin maquillaje cuando nos caiga el primer rayito en nuestros poros, inmundos y purificados, sencillamente cansados nos levantaremos, levantaremos esta inútil sesión, nos levantarán la naturaleza y dios y la historia, ya que no los oficios que no ejercemos, ejerceremos el único oficio digno, sacerdotes del sol, del amanecer, y nos fumaremos y nos beberemos todito el sol, todita la luz, para ver si así es en nuestros cuerpos donde al fin llega la aurora redentora de paz, y mientras tanto yo les voy a dar humildemente las gracias por haberme escuchado, y antes de concluir voy simplemente a pedirles que finalice la competencia, que no intervenga ningún otro orador, y que se me declare, a mí que he sido el primer orador y hasta ahora el único, el vencedor, sencillamente, no creo que podamos aguantar otra sesión de estas, y que si alguien más desea intervenir para ver si me vence, permítanme decirles que lo dudo, no fui yo precisamente quien ideó este jueguito, pero en honor a la continuidad y buena solución de la fiesta, pido y repido que se me declare el vencedor, mi ejemplo es contundente: la palabra es inútil, pero inagotable, persistente y ensayable, el fetiche número uno del homo sapientísimo, artículo de lujo y primera necesidad, la nada, lo fútil, ho dettto.

Próxima semana: Capítulo 15

ÉPALE 164

 

Artículos Relacionados