ÉPALE 240 DICHO TONTO

POR GUSTAVO MÉRIDA @GUSMERIDA1 / ILUSTRACIÓN L. “RAZOR” BALZA

“Es hoy por ti, mañana por mí”, me espetó alguien. Sin espetarme, respondí: “¿Estás seguro?” (o segura: no importa), y justo entonces entendí por qué decir eso, de uno u otro modo, es tan tonto. ¿Dar o recibir? o ¿dar y recibir?, o dando y dando, dando y recibiendo, dando y pidiendo, dando y debiendo, dando y pagando.

Sea entonces, primero por mí y mañana por ti (me va a atropellar un carrito de helados), o viceversa (tan pronto se saca el clavo se olvida to’ el sufrimiento, dijo Rubén), el asunto (sin olvidar a los malagradecidos) se ha transformado, de repente, en la más clara muestra de eso que los psiquiatras llaman proyección.

Resulta que ese resentimiento del que tanto han acusado al chavismo las mentes brillantes de la oposición típica venezolana —lo cual hace que pierdan un poco el brillo, por cierto— y definida o agrupada en, o con, exactamente, un adjetivo; pues bien, ese resentimiento es lo que está sintiendo justo ahora, más que nunca, las mentes no tan brillantes de la oposición típica venezolana.

Son muy gafos. ¡Muchacho gafo!, provoca decirle a una mente de esas, pero no les digo y por eso no está entrecomillada la frase; y no lo digo porque tenemos que dialogar con los que no vayan presos y que dejen de ser tan gafos como los otros. Entonces ellos proyectan su resentimiento en nosotros, que no estamos resentidos. También es posible que les falten orgasmos y, en ese asunto, el dicho deja de ser tonto, porque por más que se masturben…

Como homenaje a Eliécer Otaiza, lean por favor este extracto de su artículo “El chavismo sin Chávez”.

“El chavismo sin Chávez se consigue ahora cara a cara con su traición, en medio de la soledad y el vacío, desesperadamente buscando a quién traicionar, a quién burlar. Se encuentra sin guión, sin actores principales, sin escenario donde montar su show y a quién pasarle la mano para conseguir aceptación. Estos andan de parranda, con la burla en sus rostros, reflejando tristemente su propia inexistencia. En el oficialismo, el chavismo sin Chávez se traduce en el ‘no misionero’, el ‘no participativo’, en el ineficiente, el apátrida, el pro green-go, en el pitiyanqui, en el reposero, en el derrochador, en el individualista. En la oposición, el chavismo sin Chávez es así: ‘Me gusta la Revolución, pero sin Chávez’. Es decir, a estos les gusta el progreso de la Revolución, pero sin la verruga de Chávez; sin su esfuerzo y sin su exigencia; sin las cadenas de Chávez; quieren las misiones, pero sin Chávez; quieren el Mercal, pero sin Chávez; quieren los carros Chery, pero sin Chávez; quieren la bonanza petrolera, pero sin Chávez; les gusta ir a China, pero sin Chávez; quieren ir a Argentina por Conviasa, pero sin Chávez; quieren hacer contratos milmillonarios con el Gobierno, pero sin Chávez…”.

El próximo Dicho tonto, si lo hubiere,  será “Gózalo, que tu marido está preso”.

 

ÉPALE 240

Artículos Relacionados