Entrevista para la Revista Épale CCS 251

CONOCIÓ A CELIA CRUZ, EDDIE PALMIERI, WILLIE COLÓN Y A MUCHOS OTROS. ES UN ENAMORADO EMPEDERNIDO, FUNDADOR DEL CLUB DE FUMADORES Y PRESIDENTE VITALICIO DEL CLUB DEL RON

POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO ⁄ FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

Me pusieron a escoger uno de tres persona(je)s para hacerle esta entrevista. El primero me daba miedo, al segundo no sabría cómo abordarlo, y del tercero no sabía absolutamente nada: el abismo de lo desconocido me sedujo. Unos días antes de la entrevista donde se dijeron todas las barbaridades que leerá usted a continuación, una persona me dijo: “¿Humberto Márquez? Ese es un tipo muy simpático, le gustan mucho las mujeres, es periodista, escribe mucho, se la pasa con gente famosa, bebe burda y nadie sabe de dónde saca la plata”. Se podrán imaginar mi desconcierto.

Los esperé a ambos, a Humberto y a Michael (el fotógrafo), en el café de la Galería de Arte Nacional. Pedí un café con un poco de licor y me dieron una taza de licor con un espray de café que estaba bueno, *hip*. Los aires de aquel mediodía presagiaban notas alcoholizadas y tertulia vagabunda.

Cuando estuvimos completos, compartimos una torta de maní y empezamos a palabrear con rumbo hacia la entrevista. Para no perderme tanteando lo desconocido (“es un tipo muy simpático […] y nadie sabe de dónde saca la plata”), decidí empezar por la verdad:

—HUMBERTO, ¿TÚ QUIÉN ERES?

—Soy un viejo inmaduro y lo celebro, porque eso me permite hacer lo que me da la gana y todavía hay mujeres a las que les gusta eso. Me siento muy feliz con mi trabajo, que es todo intelectual, y me siento muy feliz con mi columna “Boleros que curan el alma”. Imagínate: ganarse la vida escribiendo sobre boleros que curan el alma es algo muy grato.

“YO ME SIENTO COMO UN ATLETA QUE TUVO MUCHOS ÉXITOS, PERO NI UN TROFEO NI UNA MEDALLA ME DEJARON LAS MUÉRGANAS ESAS”

—¿QUÉ HACES AQUÍ?

—Contemplando una niña muy linda que me entrevista, y pendiente de que el fotógrafo me tome una foto bien buena.

Me reí, y no era para menos: frente a mí, un señor de sesenta y tantos años con camisa de cuadros bien planchada y lentes de sol de malandro pavo, me lanzaba un piropo aderezado por media sonrisa y tumbaíto caraqueño.

—¿QUÉ SE TE PERDIÓ EN EL CAMINO, HUMBERTO MÁRQUEZ?

—El amor. Es que yo me siento como un atleta que tuvo muchos éxitos, pero ni un trofeo ni una medalla me dejaron las muérganas esas. Con mi exposa (yo digo mi exposa porque es mi ex pero no nos hemos divorciado) tengo una hermosa relación. Yo no sé hacer nada, no sé cambiar un bombillo. El otro día estaba sin luz en la cocina de mi casa y vino ella y me puso la luz. La última mujer que amé me la mandó mi mamá desde el cielo, pero se fue del país. Creo que eso también fue oficio de mi mamá, porque con lo caro que está todo, ¿cómo le iba a comprar las costillitas de cochino que a ella le gustaba comer?

—¿ESTÁS ENGUAYABADO?

—Sí, pero no puedo hablar de eso.

—BUENO ¿Y TÚ ESTUDIASTE QUÉ?, ¿PERIODISMO?

—Sí. Fíjate que era presidente de la Sociedad Protectora de Maridos Presos (Sopromap), tenía que estar en mi casa a las 8 de la noche, y me fue bien así por una temporada porque estaban dando Por estas calles, entonces llegaba a mi casa y veía la novela, pero cuando la novela se terminó no encontraba qué hacer así que me inventé ponerme a estudiar periodismo por las noches y fue ahí que tuve excusa para salir y conocí a mucha gente, como Mercedes Chacín.

Entrevista para la Revista Épale CCS 251

Márquez está predestinado para una vida plena

—¿ESCRIBES MUCHO?

—Sí, y me encanta la crónica porque me encanta contar. Ahorita tengo en mente dos libros, uno que se va a llamar Romance, bolero y ron, y otro que serán mis memorias, que se va a llamar Más memoria serás tú.

—¿CÓMO ES TU RELACIÓN CON LAS MUJERES?

—Mi relación con las mujeres siempre ha sido una cosa increíble, desde siempre se me desnudaban, se acercaban a mí con mucha confianza. Leí El amor en los tiempos del cólera y desde entonces comencé a orinar sentado, es que soy una jeva, soy la jeva Márquez. Fíjate que una vez, con una señora que teníamos que nos ayudaba en la casa, no sé lo que pasó pero mis interiores se fueron desapareciendo hasta que no me quedaban, entonces le digo a Dilcia: “Dilcia, préstame una pantaleta tuya que no tengo interiores”, y Dilcia me presta una pantaleta y eso me quedó perfecto. Así estuve resolviendo por una temporada hasta que un día estaba tomando con una parranda de amigos y se me hace tarde, y me voy a mi casa de madrugada y cuando abro la puerta estaba Dilcia esperándome en la sala y antes de que me empezara a regañar le digo: “Dilcia vale, discúlpame, no volverá a pasar, es que los muchachos se quedaron bebiendo hasta tarde, pero de verdad que me quería venir…”, y Dilcia me interrumpe y me dice: “A mí no me importa a la hora que llegues tú, chico. ¡Yo lo que quería decirte es que Vicente —mi hijo— me reclamó porque y que había dejado unas pantaletas remojadas en el baño!”. Y era que yo, como buena jeva, ¡lavaba mis pantaletas apenas me las quitaba!

—¡JAJÁ!… MIRA, ME DIJERON QUE BEBÍAS MUCHO

—Bueno, este año estuve bebiendo mucho porque estuve despechado. Bebí desde abril hasta octubre, y entonces un día amanecí muy mal físicamente, hasta con temblores, de paso se me acabó el ron y todo eso coincidió con la “ley seca” de las elecciones, así que aproveché para dejar de beber. Fue increíble, el temblor fue desapareciendo y el cuerpo fue reaccionando, comencé a comer más y mejor, y a los 11 días, para celebrarlo, volví a beber. Ahorita nos vamos a Tercer Mundo y nos tomamos unas cervecitas.

—BUENO, PERO UN DESPECHO A LOS 64 AÑOS ES CASI UNA RAZÓN PARA SENTIRSE AFORTUNADO…

—Uuuff, sí. Me siento afortunado y soy un tipo afortunado. Una vez tenía que publicar el suplemento “La Noche”, en el diario Reporte. Era un 6 de enero y no había nada que escribir, entonces llamé a José Bernardo Gómez, el astrólogo que metió preso Caldera por predecir su muerte, y le dije que me hiciera una carta astral de Venezuela para publicarla, pero luego no sabíamos qué fecha de nacimiento poner y decidí poner la mía y hacerme la carta astral a mí. Entonces descubrí que el 22 de mayo de 1953, a las 3 am, ocurrió un evento estelar que ocurre cada 3.000 años y que me hace un condenado a viajar, comer bien, conocer mujeres bellas y que el dinero me llegue solo. Como diría Ismael Rivera: “¡Dale pa’lante, que nací pa ser feliz!”.

—CUÉNTAME ALGO QUE QUIERAS RECORDAR

—A la innombrable, escribe ahí que la amaré siempre. Si fuera ella, no resistiría tanto amor, es muy arrecho. ¡Jajajá!

ÉPALE 252

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