Injerencia en el fútbol venezolano

Por Gerardo Blanco@GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

Hace pocos días la Fifa envió un comunicado al presidente del Comité de Regularización de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), Laureano González, en que recordó la obligación de la entidad de manejar sus asuntos “de forma independiente” y asegurándose de que no se produzca ninguna “injerencia indebida por parte de terceros”. Además, la Fifa señaló que el Comité debe asegurar que el proceso eleccionario que se inició en las asociaciones, y concluirá con la escogencia de la nueva Junta Directiva de la FVF, debe ser “transparente, autónomo y democrático”.

Pues señores de la Fifa, hay que advertirles que sí existe injerencia indebida en los asuntos de la FVF por parte de un dirigente que durante años ustedes y la Conmebol, protegieron, recibieron con alfombra roja en Zúrich y Asunción, e hicieron la vista gorda mientras se enriquecía a costa de aceptar sobornos, lavar dinero y organizar un sistema mafioso, que quiere seguir manejando la FVF para llenarse los bolsillos con dinero que solo pertenece al fútbol.

Desde su casa por cárcel en Florida, Rafael Esquivel Melo, quien el próximo 24 de mayo recibirá en la Corte de Nueva York la condena final por la millonaria corrupción en Conmebol, sigue dando órdenes a los dirigentes de las asociaciones de la FVF para manipular las elecciones e imponer candidatos cercanos que operan desde dentro y fuera de la entidad.

Aunque la propia Fifa expulsó de por vida a Esquivel de cualquier actividad vinculada con el fútbol, sigue ejerciendo el control del Centro Nacional de Alto Rendimiento en Los Robles, Margarita, a través de un sobrino que administra la instalación como si fuera la hacienda de la familia.

Sepan en la Fifa que también existe una enorme injerencia política de parte del abogado Rafael Chavero, quien fue impulsado para ocupar el puesto de asesor del Comité de Regularización por los capataces de Esquivel y los herederos de Jesús Berardinelli, ambos hermanados por la corrupción.

Desde su aprobación en 2011, la Ley del Deporte amplió como en ningún otro país la base de electores que participan en las Asambleas de las Asociaciones y la FVF. En el mundo entero, la dirigencia de las federaciones la eligen los clubes profesionales. Atletas, jugadores, féminas, entrenadores y árbitros de las asociaciones tienen una participación marginal o inexistente en la escogencia de su dirigencia. Todo lo contrario a lo que ocurre en Venezuela, donde los equipos profesionales están en minoría en relación a la asociación al momento de elegir.

La única amenaza que afronta el futbol nacional y que debe preocupar a la Fifa no es la Ley del Deporte. Es el sistema gangsteril que se desmontó con el Fifa-Gate, pero que sigue vivo y coleando con un capo en Florida y sus operadores políticos y legales en Venezuela.

ÉPALE 402