Interioridades del día 100

Por Pedro Delgado / Fotografías Archivo

Los metales y la percusión de la diana del cuartel de la Guardia de Honor Presidencial, como es costumbre, colándose por las ventanas. Las 6 a.m.  el humo del café recién colado arremolinando el espacio de la cocina del apartamento, las arepas en el budare y el revoltillo en el sartén. Es el despertar del día número cien (23/6/2020) de la cuarentena social decretada por el Gobierno, llegado en momentos de estricto recogimiento.

La panorámica apuntando hacia el Oeste, nos dice de Catia y el 23 de Enero en una completa calma ensombrecida con la calina esperando por los alisios que la alejen de la ciudad. El casal de cotorras allí, como siempre, con su alharaca escapada desde la antena del edificio de enfrente; el parloteo habrá de resolverse en el jabillo cerca de la esquina de Zapatero.

Los reportes conectados al internet diciendo como noticia principal que Maduro aceptó el llamado a reunirse con Trump, y por otro lado, el acoso de la diabólica pandemia alrededor del globo terráqueo. El informe del Inameh  anuncia el paso de la onda tropical número 12 entrompando por el Esequibo; de actividad moderada, pero con ascenso de masa de aire, descargas eléctricas y pluviosidad en diferentes regiones del país. Enfatiza el reporte estar mosca con el llamado polvo del Sahara arrastrando ciclones hacia el Caribe, asociado al contagio de afecciones respiratorias y oculares. Tomar previsiones.

Son las 11:30 a.m., me aparto de las teclas y la crónica dando paso a las tareas escolares de la chama, diario ejercicio a estas alturas del partido. Opto por la lectura y acudo a Garmendia, mientras la doña está fajada en menesteres de confección de tapabocas. Distraer la mente produciendo es la consigna. Las mascotas a hacer su “gracia” en cartones, porque calle ¡no hay! Y periódicos tampoco.

El almuerzo y la YVKE Mundial reportando la magnitud 7.5 del temblor en México. ¡Fin de mundo!, diría la abuela. Me persigno y voy a sestear. En la cama, Miyó Vestrini me susurra desde una de sus páginas: “A causa del invierno próximo, / tiemblo detrás de ti. / Huelo, / me asombro, / y viene de nuevo la transparente pesadumbre”, ahí me guindo.

La vespertina trayendo a Frank Sinatra en El detective y a Gregory Peck en Moby Dick; la noche convida unos bollitos, queso, café con leche y el reporte del covid-19. Para cerrar, el broche de La Hojilla, el himno y un tendido zzz…

ÉPALE 380