Julio / María León | Que la llamen “La Leona”

“Cómo te digo que no, mí María Leona” le respondió Chávez cuando pidió la palabra durante la presentación de su memoria y cuenta 2011 desde el hemiciclo de la Asamblea Nacional, y la ex guerrillera desenfundó el arma de su voz quebradiza y enarboló su feminismo revolucionario, para desmontar la matriz que encausaba la dirigencia opositora de entonces, encarnada por la diputada María Corina Machado. Exigió respeto por el mandatario nacional, reclamó sanciones ante el desplante de la parlamentaria y requirió abatir la impunidad. Luego Chávez hizo esfuerzos para que le devolviera la palabra. Desde que inició su militancia en la izquierda, cuando ingresó a las filas del Partido Comunista de Venezuela y se internó en las montañas de Portuguesa y Yaracuy para operar desde la vanguardia del frente de combate, María León ha luchado por alzar su grito postergado, ante un sistema-mundo que la ha excluido (como a tantas) por mujer, pobre, huérfana, negra. Es un mástil erguido de decencia y mesura, que se desborda con las pasiones hasta volverse vasta y tormentosa, como los mares revueltos, cuando reivindica su derecho a disentir, sus ganas de no dejarse subyugar. Cuando las golondrinas de la emoción tiemblan en su pecho, su voz frágil de bisabuela empalagosa se transforma en rugido desgarrado, y es ahí cuando renace siempre Chávez, desde la vez que le dio puerta franca a “La Leona”.

Marlon Zambrano

ÉPALE 395