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BOLEROS QUE CURAN EL ALMA

POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

El otro bolero de Roberto Cantoral que cantó incansablemente Lucho Gatica fue “La barca”, compuesto la misma noche que “El reloj”, según contara el propio compositor. Dicen que la distancia es el olvido / pero yo no concibo esa razón, / porque yo seguiré siendo el cautivo / de los caprichos de tu corazón. /

Supiste esclarecer mis pensamientos, / me diste la verdad que yo soñé, / ahuyentaste de mí los sufrimientos / en la primera noche que te amé. / Hoy mi playa se viste de amargura / porque tu barca tiene que partir / a cruzar otros mares de locura, / cuida que no naufrague en tu vivir. / Cuando la luz del sol se esté apagando / y te sientas cansada de vagar / piensa que yo por ti estaré esperando / hasta que tú decidas regresar. Un bolero doloroso de despedida, lo que sintió Cantoral por su muchacha, aquella noche de final de gira que marcaba la inevitable separación.

Gatica por su parte decía: “A mí nadie me imponía el repertorio, yo lo elegía. Algunas canciones me sugirieron. Pero ‘El reloj’ y ‘La barca’ las encontré yo (…) manejando para Acapulco, con mi madre y mi hermana. Y pongo la radio y salen Los Tres Caballeros cantando Reloj no marques las horas, y de atrás Dicen que la distancia es el olvido (…). Quedo en la noche de juntarme con el maestro Sabre, él oye las dos canciones y me dice: ‘¿Sabes qué? ‹El reloj› me gusta. ‹La barca› es muy corriente’ (…) Mire, esas son las que me gustan a mí: las corrientes. Porque llegan a un público directo, del pueblo. Hoy mi playa se viste de amargura / porque mi barca tiene que partir. ¡Nunca se ha dicho esa frase, maestro!… Yo no puedo actuar en España si no canto ‘El reloj’ y ‘La barca’. Si no, no canté. Las tengo que cantar de todas maneras”. Y fue, precisamente, con la orquesta de Sabre Marroquín que “La barca” se hizo éxito en toda América Latina.

De Lucho quedaron dos discos de oro en Hollywood por “El reloj” y “La barca”, y su aparición en páginas de García Márquez, Bryce Echenique y Vargas Llosa.

ÉPALE 305 

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