ÉPALE 230 PICHONES

POR GUSTAVO MÉRIDA @GUSMERIDA1 / FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

EPALEN230_20.indd“El concepto del negocio es recuperar sabores criollos y comida típica venezolana a nivel de ferias (de comida rápida en centros comerciales) y creemos que va a ser muy exitoso porque hay mucha gente que quiere tener estos sabores típicos y lo estamos logrando porque en el poco tiempo que tenemos (una semana) hemos tenido bastante aceptación”. Quien habla con ese dejo de orgullo es Nicanor Urdaneta, responsable del nuevo proyecto gastronómico, impecable con su uniforme bien planchado que incluye delantal.

La feria de comida de Galerías Edsam, de Madrices a San Jacinto, ha sido visitada por estos pichones casi tantas veces como locales hay. Recién abierto, El Boulevard (sic) Criollo se suma a la oferta con una especialidad muy llamativa: una rolitranco de cachapa gigante. “Es una cachapa para compartir (La Bestia), comen tres o cuatro personas y la rellenan a su gusto: jamón, pernil, chorizo, chorizo picante, asado negro, carne mechada, queso de mano o guayanés”.

Seleccionamos estos tres rellenos, porque son solo tres rellenos, claro: queso guayanés, pernil y chorizo picante que no pica tanto. Era la primera bestia que salía y cuando sale una bestia, todo el mundo mira, aunque sea de reojo. Nos miraban y nos sacaban fotos porque ver una cachapa de ese tamaño no es común, no es normal. Parece una especie de nave espacial y la consistencia y el sabor de la cachapa es proporcional al tamaño: contundentemente buena. Realmente pueden comer hasta cuat

ro personas que no coman tanto; nosotras tres, presas del sabor y la glotonería, acabamos con la bestia y quedamos completamente satisfechas, tanto, que no dejamos vacío el envase donde estaba, friíto, el excelente dulce de lechosa que nos obsequiaron, a pesar de tener esa característica especial de los mejores dulces de lechosa: provoca relamerse. Cuando provoca relamerse, todo va bien. Nicanor muestra la pulcritud del local, pero no pudimos ver a la bestia en la plancha, quizá por aquello de que a la bestia, antes de sacarla, es mejor pensarlo dos veces. Lamentablemente, el plato en el que descansa la bestia no le hace honor, y he allí que se complica la repartición de tanta cachapa con tanto relleno (las raciones de pernil, chorizo picante que no pica tanto y queso son justas para la bestia a la que nos enfrentamos); sugerimos cambiar la presentación de tanta comida junta para compartir. Nicanor nos obsequia, también, una chapa: “Nuestro lema es: ‘nos quedamos en Venezuela’. Así como hay personas que apuestan a otros horizontes, nosotros insistimos en quedarnos y en comer sabroso con la gastronomía venezolana”.

Consiga un par de amantes de la cachapa bien hecha y atrévanse contra la bestia. Vale lo que cuesta.

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