ÉPALE299-MITOS

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE •@ANDESENFRUNGEN / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Pareciera causalidad cabalística que hace 46 años, justamente un viernes 13 de octubre de 1972, 16 sobrevivientes del equipo escolar de rugby Old Christians Club de Montevideo, de las 45 personas a bordo del vuelo FAU 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, en la aeronave FH-227D, pasaran 72 días de martirio en la cordillera de los Andes para mostrarle al mundo (sin proponérselo) que el poder de la solidaridad humana puede más que 4.000 metros de altura, -30 °C de frío y cualquier adversidad.

En el avión con destino a Chile no solo iba la selección de jóvenes alumnos del colegio uruguayo Stella Maris, sino también parientes, amigos y la tripulación responsable.

El piloto de la aeronave, poco antes de fallecer, le dijo a Roberto Canessa, atleta superviviente y ahora cardiólogo infantil: “En la cabina tengo un arma”. Se quería suicidar.

Tantos números 7 juntos inspiran reflexión y suspicacia. Dentro del misticismo, se dice que el número 7 es el número de los solitarios. Es el número de la filosofía, de la búsqueda del conocimiento, del misterio y de los cambios y transformaciones definitivas.

No es de extrañar entonces que, tras tantos accidentes y tragedias aéreas en el mundo, el famoso “milagro de los Andes” siga siendo rememorado como una ocasión de encuentro y reencuentro con los valores que nos distinguen a los humanos del resto de las razas existentes en el planeta: fe, esperanza, amistad, trabajo en equipo, coraje y amor a través de las palabras y la acción que transforman en fuego el infortunio para siempre.

Fue esta determinación por no morir de mengua y olvido la que hizo que estos jóvenes de entonces optaran por unirse y salir adelante para superar la inminente muerte nívea.

Uno de los supervivientes, al ver que se encontraban en medio de una nada y un silencio ensordecedores, exclamó: “Creo que me estoy volviendo loco porque estoy pensando en comerme los cuerpos de nuestros amigos”. La “sociedad de la nieve” había pasado rato tratando de comer trenzas de zapatos y cuero de la ropa de los fallecidos cuando no podía más con el hambre. Tras mes y medio de desafíos caminaron por 10 días, hasta que el arriero chileno Sergio Catalán los encontró en su cruzada contra la parca. Cosas del destino: la aeronave había salido de Maiquetía. Esta tragedia, trascendida en luz, ha inspirado hasta ahora 16 libros, cinco películas, un museo y una fundación. Sirva esta efeméride para invitarnos a superar nuestras propias coordilleras del alma, honrando los valores para la vida que los hermanos uruguayos emplearon para sobrevivir a la que pudo haber sido una tragedia más en el día a día de oprobios en nuestra gran esfera azul.

ÉPALE 299

Artículos Relacionados