ÉPALE298-RECETARIO

POR MALÚ RENGIFO •@MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN MALÚ RENGIFO

Administrar los recursos de forma óptima implica, entre otras cosas, aprender a sacar provecho de las cosas que en otros tiempos habríamos desechado.

Hoy, como ejemplo, les traigo cuatro recetas con cáscaras de alimentos, para preparar el seco, el jugo, el postre y hasta el aguardiente más baratos de tu vida, utilizando cosas que usualmente botaríamos a la basura:

EL SECO

De las papas nos enseñaron a comer solo la pulpa, la cáscara, subestimada por nuestra ignorancia, va a dar a la bolsa de basura todo el tiempo. Pero resulta que además de tener propiedades nutricionales y curativas (el agua de cáscara de papa alivia las gastritis), esta corteza tiene una textura y un sabor diferentes al del resto del tubérculo, y queda deliciosa en una rendidora tortilla, si es que hubiera huevos, o en cualquier salteado de vegetales, acompañando trocitos de calabacín, cebolla, vainitas, o cualquier vegetal que haya tenido la fortuna de llevar a su casa. La cáscara de papa no solamente engorda cualquier guiso, también desprende un almidoncito que le brinda cuerpo y los espesa.

EL JUGO

El que se come una tortilla sola corre el peligro de que un pedazo de esta se le quede atarugada en el güergüero. Para evitar tal situación, la próxima vez que en su casa se haga jugo de parchita (¡vaya lujo!) no deseche los cascos, échelos en una ollita, cúbralos con agua y hiérvalos con azúcar y una ramita de canela hasta que estén blanditos. Luego deje enfriar, licúe, cuele y beba. ¡Una delicia! ¿Y el precio? Ninguno. Eso lo iban a botar a la basura.

EL POSTRE

Otra cáscara que acostumbramos a botar es la de naranja. Porque es dura, porque es amarga, porque pica la lengua o porque no sabemos que se come confitada y es riquísima.

Lave las naranjas y pélelas antes de comerlas o hacer el jugo que tenía planeado. Cúbralas de agua en una ollita y échelas a hervir hasta que ablanden un poco, luego escúrralas y vuélvalas a cocinar por 15 minutos en una taza de azúcar y una de agua hasta que se pongan traslúcidas. Por último sáquelas de la olla, échelas en una bandejita donde puedan escurrirse bien y espolvoree bastante azúcar por encima hasta que queden abrillantadas. Es un riquísmo postre, y lo podrá llevar en una bolsita a donde sea para comer cada vez que quiera chuchar un poco.

EL ALCOHOL

Para celebrar que hemos aprendido a cocinar casi sin gastar dinero, cuando haga jugo de piña ponga las cáscaras, bien lavadas, a nadar en un par de litros de agua, dentro de un recipiente tapado, y si quiere métale un trocito de papelón y un par de palitos de canela.

Deje la perola ahí por dos semanas, moviéndola una vez al día para revolver el agua. El resultado será un guarapo fuerte, fermentado, con un suave y sabroso grado de alcohol. Se toma frío y es gratis. ¡Salud!

ÉPALE 298

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