LA TRAMA COTIDIANA POR RODOLFO PORRAS

 “… una persona empieza por ceder en las pequeñas cosas y acaba por perder todo el sentido de la vida.”
José Saramago

ÉPALE289-LA TRAMA COTIDIANAUno de los recursos más efectivos en la trama teatral consiste en presentar el engaño, el amor, el plan de asesinato ante los mismos ojos de un personaje y este, por razones determinadas, no lo puede ver, entre otras cosas porque no quiere. Así, el Rey Lear no ve que Cordelia es la única hija que le es fiel; los ciudadanos que declaran al doctor Stockmann como un enemigo del pueblo no logran captar que es él quien los quiere salvar de una infección; los personajes de El vendaval amarillo no se dan cuenta del evidente engaño de las petroleras, que los va a llevar a una miseria más profunda, pero ellos sueñan con una lluvia de oro; Edipo se empeña en descubrir lo que el oráculo le pide que no investigue, y cuando por fin logra mirar lo que desea decide sacarse los ojos.

La escritura teatral acude, una y otra vez, a este recurso porque así se genera una situación dramática en la que el público puede anticipar las consecuencias de la ceguera de los personajes. Pero también es una manera de decirnos que la realidad nos viene tamizada por los prejuicios, sentimientos, emociones o estratagemas por lo que se nos dificulta verla.El recurso de la cortedad de vista de algunos personajes provoca una situación perfectamente dramática, también genera expectativa y suspenso en el espectador. Funciona y es verosímil  porque todos tenemos algo de esa condición. Muchas veces tenemos al frente la realidad con toda su contundencia y nos negamos a verla.

Media el universo subjetivo, hoy en día fácilmente manipulable. No solamente valoramos acríticamente la realidad sino que la percibimos distorsionada, intentando calzarla en el molde de lo que creemos es la verdad.

Si el Gobierno hubiese descartado que el ataque con drones era un atentado, las mismas voces que hoy niegan el hecho afirmarían que por supuesto que fue un atentado. Ahora, todos ellos conocen a un tío, un primo o el amigo de un oficial que estaba al lado de la tribuna y que no vio ningún dron. Afirman, con la misma certeza que impulsó al Rey Lear a desdeñar a su mejor hija, que todo es un show con el propósito de distraer la terrible situación y la necesidad inmediata de ayuda humanitaria. Por cierto: si la caja viene de manos del Ejercito de salvación de los Estado Unidos hay que agradecer; pero si es el CLAP, como parte del subsidio directo, entonces es una humillación… jugando con el Gobierno la vieja canción infantil: Cuando yo diga sí ustedes dicen no. Es una ceguera a cuestas que ríete de Edipo.

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