SEGÚN EL COLOR

TODO ES SEGÚN EL COLOR POR MERCEDES CHACÍN

Amada mía. Mi desengaño. Gitana. Pa que afinque. Las tumbas. Emborráchame de amor. Aguanilé. Las canciones que se escucharon de Gradillas a San Jacinto el viernes 20 de septiembre se bailaron en los adoquines grises de una de las cuadras del casco histórico de Caracas. Una lluvia pertinaz y sorpresiva intentó arruinar el homenaje salsero y callejero que se le hizo a Ángel Méndez, nuestro compañero de trabajo en Ciudad CCS y Épale CCS. No más se abrieron los micrófonos la gente empezó a arremolinarse en ese espacio que, poco a poco, se ha ido instalando en quienes frecuentan la Plaza Bolívar.

Sus hijas, su compañera, sus amigos, sus amigas, sus colegas y los despistados que transitan por esa cuadra, que por donde usted camine llega a una plaza (más hacia el Este está la plaza El Venezolano), pudieron ese día acercarse un poco más a la sencilla humanidad de Ángel.

Una sencilla humanidad que le dio la constancia necesaria para mantener por más de 40 años una agenda musical propia, en la que la música latina es, y será, la protagonista, pues una de sus hijas, Natcha, se comprometió a continuar con su legado.

El swing de Ángel seguirá sintiéndose, como se sienten las alegrías que producen la clave, las congas, las trompetas y los bajos, que nos hacen ser felices por instantes mientras sudamos, que nos hacen ser felices como lo fue él rodeado del son, del guagancó y de la rumba. Sigamos.

ÉPALE 295

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