SOBERANIAS 302

POR NIEDLINGER BRICEÑO PERDOMO • @FCIZQUIERDA / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Al despertarme sentí un fuerte bajón húmedo y caliente, cuando voy al baño, ¡SORPRESA! Volví a menstruar después de haber tenido un parto natural y una lactancia prolongada, tres años pasaron para volver a conectarme con la Luna y con todas mis hermanas que también sincronizan en esta fecha.

Me preparé para ese momento, pero no salió como esperaba. Compré una copa ecológica menstrual y estuve probándola para ir acostumbrándome. Y les digo, con toda certeza, que para usarla tienes que, por lo menos, tocarte más seguido, conocerte, penetrarte, olerte y curiosear; sin duda, es una oportunidad para relacionarte de forma distinta con tu cuerpo.

Yo seguía recordando cómo se usaba una toalla, cómo huele mi sangre y cómo se sienten los ovarios y la vulva mientras se limpia mi cuerpo.

Para quienes no saben de qué carrizo hablo, la copa menstrual es un recipiente de látex que se introduce en la vagina realizando la misma función que un tampón o una toalla sanitaria. La diferencia es que esta no absorbe la sangre sino que, simplemente, la retiene en el envase para luego ser desechada en el sanitario o cualquier otro lugar oportuno.

Los beneficios de usar una copa son múltiples, empezando porque es cómoda, saludable, reutilizable, económica, ecológica y apta para mujeres de todas las edades. Entonces, ¿por qué no se conoce y se utiliza más? Resulta que no es conveniente para los grandes fabricantes de toallas sanitarias ni tampones hacer que se incremente el uso de este producto. Aunque yo podría decir que es porque muchas se niegan a experimentar esta práctica, pues nos han enseñado que los fluidos corporales no son agradables para el olfato, son “asquerosos”, “fétidos” y hasta “repugnantes”.

Recientemente leí en el blog ventepakamchatka.wordpress.com que en los siglos modernos, en Europa, se le decía a las mujeres sangrantes: si te acercas a la leche, se pone agria; si te acercas a la orilla, se arruina la pesca; no te puedes lavar la cabeza entera, porque te enfermas. Hasta de histérica nos catalogan muchos al saber que tenemos “la regla”, ignorando que es el momento indicado para mirar hacia dentro, equilibrar nuestras emociones y conectar con el universo que se comunica, diariamente, a través de los astros.

La recomiendo a todas quienes deciden adentrarse en el conocimiento del cuerpo femenino. Hoy, luego de un año de usarla, considero que es la mejor alternativa para conocer y reconocer de qué estamos hechas; además, es la mejor excusa para acariciarnos y amarnos.

Agradezco a mi padre por haberme dado el órgano femenino al insertarme en el vientre de mi madre, agradezco a todas mis hermanas por abrazarme en este reconocimiento como mujer, agradezco a todas las que se sincronizan y mueven esas energías para sostenernos y protegernos, agradezco a la Luna que decidió que bailara a su ritmo, con amor y comprensión.

EPALECCS302

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