La cotidianidad en cuarentena

Han pasado ocho meses y la normalidad a todos se nos trastocó este 2020. Sin embargo, aunque todos en el planeta nos hemos visto afectados, las maneras de abordar el virus han sido diferentes. ¿Cómo es la nueva normalidad durante la pandemia en diferentes partes del planeta?

Por María Eugenia Acero Colomine @andesenfrungen / Fotos Jesús Castillo

Es indudable que quien se robó el show en todas las áreas productivas y del saber este año fue el coronavirus. No hay día en que no se hable de la enfermedad en los medios y el tema, al parecer, no amenaza aún con agotarse. Esta gran desgracia nos ha hermanado a todos en el mundo mientras los Gobiernos evalúan la mejor manera de manejar la pandemia. Ahora bien, a pesar de que todos somos víctimas, cada país ha abordado de diferente forma este mal. Tenemos los ejemplos de Brasil y Ecuador, que en lugar de afrontar certeramente la pandemia, más bien han exacerbado los brotes; caso contrario el de Cuba, que se ha mantenido en cifras muy bajas gracias a su abordaje del virus.

Si bien sabemos que aquí en Venezuela se aplicó el esquema del 7+7, y los diferentes sectores productivos están sujetos a este método, quisimos saber cómo están las cosas en otras latitudes; incluso, cómo se está viviendo la pandemia fuera de Caracas. Recopilamos los testimonios de ciudadanos en diferentes sitios, quienes nos compartieron su nueva normalidad.

Zulia ha sido uno de lo focos más profusos del país. Foto Agencia Xinhua

Alexa Colomine, San Cristóbal, Táchira

“Aquí está todo cerrado. No sé si los bancos trabajan porque aquí los bolívares ya ni se usan, aquí pagas con pesos o dólares. Los negocios son improvisados en las calles y la gente está viviendo de las ventas informales de productos colombianos. Varias escuelas las agarraron de PASIS, estaban en malas condiciones esas escuelas anteriormente y ahorita se empeoraron; los que llaman connacionales o retornados están acabando con todo durante su estancia en esos sitios. Los toques de queda son los mismos que dice el Gobierno, pero aquí ya existe un toque de queda obligado por la falta de gasolina. No podemos surtir gasolina como un ciudadano común, tenemos que pagar la pimpina para poder tener gasolina.

“Los connacionales o retornados están acabando con todo en San Cristóbal”.

(Alexa Colomine)

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Mi hija ve clases virtuales sin internet ni electricidad, los carros están parados sin gasolina. Cambiamos dólares a pesos para poder hacer mercado. Y bueno, a pesar de que estamos aquí sin luz, sin internet, sin gas, sin gasolina, sin agua, estamos bien”.

El Táchira está asediado por el retorno de los connacionales. Foto Archivo

Leslie Assang, Trinidad y Tobago

“Opino que en la isla el Gobierno lo manejó adecuadamente. Las fronteras fueron cerradas indefinidamente desde marzo. Un mes después, más o menos, iniciaron vuelos exclusivamente para traer trinitarios que estaban en el extranjer,o junto a personas que trabajan en cruceros. Los casos llegaron a la cifra de 135 o 137 y todos fueron importados. La mayoría de los pacientes fueron dados de alta.

“En cuanto a prevención hubo una orden del Gobierno en la que se ordenaba el uso obligatorio de tapabocas. Cerraron todo por casi dos meses y aplicaron una cuarentena máxima. Hace unas semanas todo ha vuelto a la normalidad, con la excepción de que todo debe estar cerrado a las 10 pm.

“Las escuelas sólo están abiertas para aquéllos que están a punto de graduarse de bachillerato. Pero volvió un poco el pánico hace una semana cuando empezaron los hospitales a reportar casos de infección que no fueron importados; hasta ahora van siete casos. El Gobierno busca rastrear todo aquél que estuvo en contacto con los infectados para colocarlos en aislamiento. Esa es la situación por los momentos, esperamos que no empeoren las cosas”.

En Trinidad se trajeron de vuelta a todos sus connacionales. Foto Archivo

Luci, Estocolmo

Tomamos este testimonio del blog Blog Cotayo & Rosebud de la periodista Luisana Colomine, sobre una arquitecta venezolana residenciada en Estocolmo llamada Luci, quien resultó positivo por covid-19.

“En Suecia hay clases normales, no se suspendieron las clases y los cafés, bares y restaurantes trabajaban normal. Tampoco se usa mascarilla.

“Luci se recuperó en dos semanas del virus y pasó su convalecencia en su casa. En Suecia sólo practican pruebas a los pacientes con fuertes sospechas de contagio y la enfermedad la pasan en sus casas.

“No sé dónde me contagie. Ese es el gran misterio. Llamé a un número de teléfono donde las personas que presienten tener el virus llaman y obtienen información de qué hacer. Me recomendaron que me fuera a Emergencia del Hospital St. Görans, que es el que me corresponde de acuerdo a la zona donde vivo, en Estocolmo. Me atendieron muy bien, primero que todo me examinaron: tenía fiebre alta, la tensión normal, me hicieron el test y recibí el resultado a las dos horas. Me recetaron paracetamol para la fiebre y los dolores musculares, me pusieron unas pastillas anticoagulantes, ya que se ha demostrado que este virus crea coágulos en la sangre, lo que puede producir infartos y ACV”.

Matthew Brooks, Nueva York

“Aquí en Nueva York ya no estamos en cuarentena. Podemos salir cuando queramos, pero muchos restaurantes ofrecen autoservicio. Algunos restaurantes al aire libre están abiertos. Los dependientes de los negocios de víveres o gasolineras siempre tienen la cara cubierta y nosotros debemos usar máscara. Las iglesias están abiertas, pero el acceso es limitado y hay que usar máscara. Los bancos funcionan con taquilla externa y no se debe esperar para hacer depósitos o retiros. Las escuelas cerraron a finales de julio para presentar sus planes al Departamento de Educación de Nueva York. El estado debe aprobar estos planes. Muchos planes son híbridos y los niños van una vez a la semana a clases, el resto lo reciben por internet para limitar la cantidad de personas en el plantel. En cuanto a Nueva York, el gobernador estableció una cuarentena de 15 días para los que viajen a ciertos estados. Mucha gente se queja de esto y considera que les están quitando sus libertades. Los bares están abiertos, pero si vas a consumir alcohol debes ordenar comida obligatoriamente. Lo bueno es que hay muchos restaurantes al aire libre. Los negocios tienen horario restringido y en mi pueblo no tenemos Metro. Lo bueno es que la gente ha sido muy responsable.

“Para nosotros ha sido todo diferente con los negocios cerrados. Una vez olvidé mi mascarilla y no pude entrar a un restaurante para retirar la comida que habíamos ordenado. Atendemos a los servicios de mi iglesia por internet. Habíamos planeado nuestras vacaciones en familia, pero debimos elegir un sitio que no nos pusiera en cuarentena a nuestro regreso”.

En Nueva York ya no hay cuarentena. Foto Agencia Xinhua

Washington sufre una accidentada nueva normalidad. Foto Agencia Xinhua

Ana Laura Pereira, Washington

“Bueno, pues aquí las cosas en general está muy mal en todo el país, el impacto está siendo gravísimo en la salud de las personas, pero sobre todo en la economía, que a su vez está íntimamente vinculada con la salud, puesto que aquí no hay sistema de salud público. Cuando caminas por las calles del centro de Washington D.C. parece que estás viviendo una auténtica distopía, la mayor parte de los negocios están cerrados, algunos ya totalmente desmantelados puesto que no piensan volver a abrir, han quebrado; ya nadie compra en las tiendas ni va a los restaurantes, a no ser que sea para buscar comida para llevar, muchos restaurantes no puede sobrevivir sólo con los pedidos. El transporte público es un riesgo, en mi trabajo nos exigen que no lo usemos. Algunas compañías funciona mejor que otras; por ejemplo: en la mía han mandado a trabajar desde casa a todos los que podemos, y los que van a la oficina trabaja por turnos y todos llevan mascarilla, además tenemos jabón desinfectante para las manos. También está prohibido viajar, y si hemos estado en riesgo debemos mantenernos en cuarentena. Pero otras compañías no son así. La verdad es que me preocupa mucho lo del coronavirus, pero sus consecuencias aquí son terribles, tantísima gente se ha quedado sin trabajo, millones de personas, eso implica que no pueden pagar sus viviendas y hay muchísima gente en riesgo de desahucio”.

Noelia Sol de Paoli, México DF

“Vivo en Ciudad de México, en donde la cuarentena fue tomada con ligereza o intensidad según la zona donde se viva, y en una ciudad tan grande y densa es de esperarse que los contagios sean inminentes y esperables. En mi barrio todo está bastante controlado, salimos poco y vivimos poco gracias a la gentrificación de las zonas más próximas a nosotros.

“En México la cuarentena se está tomando con ligereza”.

(Noelia Sol de Paoli)

“Por otra parte, en zonas más populares la gente casi no usa mascarillas y la sana distancia es una premisa bonita y decorativa, a la gente le gusta la masa y moverse en cardúmenes. El Metro está lleno de gente gracias a una liberada política pública de ‘semáforo naranja’ que la gente interpretó como ‘semáforo verde’ y bueno, repuntaron los contagios a casi 1.770 personas por día para el 5 de agosto del 2020”.

En Sabana Grande el perifoneo disuade a los transeúntes. Foto Agencia Xinhua

ÉPALE 384