POR FREDDY FERNÁNDEZ • @FILOYBORDE / ILUSTRACIÓN HENRY ROJAS

ÉPALE251- FILO Y BORDEContar afuera lo que en verdad nos pasa resulta complicado. La oposición, con millones de dólares invertidos, ha logrado que cuando un ignorante de nuestra realidad piense en Venezuela, acudan a su mente las categorías de hambre, crisis y represión.

En nuestra experiencia diaria la “crisis” está llena de expresiones incomprensibles. Los bares de lujo no cierran. Los precios son astronómicos, pero las mercancías no dejan de venderse. A veces nos preguntamos ¿quién va a comprar a ese precio? Y nos sorprende ser testigos de una transacción que nos resulta inimaginable. Es decir, hay una situación económica complicada que está llena de matices inexplicables.

Es fácil sorprender con la comparación del salario en bolívares con respecto al supuesto precio del dólar de la guerra económica. Más difícil es contar, si por un momento tomamos en cuenta el valor del dólar del sabotaje, cuánto cuesta una caja del CLAP, cuánto la telefonía, la electricidad, el agua potable, el gas y la gasolina.

Con el panorama que ha diseñado la oposición para su campaña de propaganda internacional, nadie puede sospechar que los venezolanos acuden a su trabajo todos los días. Jamás lograrían imaginar un día cualquiera en Sabana Grande o una noche en Las Mercedes. Menos todavía, un domingo en la playa.

La lectura del libro La conciencia en el cerebro, del neurocientífico Stanislas Dehaene, me puso una vez más sobre la pista de estos temas, pero pensados desde la efectividad de la comunicación. Dehaene expone en su “teoría del espacio de trabajo global”, cómo el cerebro procesa nuestro entorno y genera información que podemos usar con flexibilidad, comunicar a otros y recordar. Su concepción entronca con las teorías desarrolladas por Lakoff, según las cuales no solo es importante el mensaje sino que es necesario tener en cuenta el marco de valores en el cual se inserta.

Aunque vale igual para todos los temas de comunicación, en cuanto a su aspecto político, uno podría decir que hay que trabajar más allá de la verdad frontal. Ya que el cerebro construye una percepción consciente a partir de los datos que le suministran áreas que no forman parte de la conciencia, uno debe preocuparse por cuáles son esos datos que permitirán formarse una opinión consciente.

Contar la resistencia vale mucho. Contar la playa, contar Sabana Grande, contar la cotidianidad, la rumba y el esfuerzo sencillo aporta datos que contradicen la estrategia que han puesto en marcha en contra nuestra.

ÉPALE 251

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