La Guaira aumentada

NI MATADERO NI PERIFERIA NI CIUDAD DORMITORIO NI SATÉLITE NI TRANSITO ADUANERO. AHORA LA GUAIRA Y SU POBLACIÓN, ASÍ COMO SU NOMBRE PASA DE GENTILICIO LOCAL A NOMBRE OFICIAL DEL ESTADO, SE AMPLÍAN POR AUTONOMÍA CON EMPRESAS PRODUCTIVAS E INVERSIONES EFECTIVAS PARA HABITANTES AGRADECIDOS DE TENER ALTERNATIVAS EN SU PROPIO ESTADO, INCLUYENDO A LOS MÁS EXCLUIDOS. GRACIAS AL INGENIO DE UN GOBERNADOR QUE CELEBRA, VIGILA Y NO SE DETIENE

POR ARGIMIRO SERNA / FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

Así como seguramente lo recuerdas tú también, desde pequeño siempre bajé a La Guaira mirando por la ventana, embelesado por el cambio de tonos en todo el espectro de mi cándida percepción, esperando el momento acostumbrado en que los tímpanos se expandían para dejar sentir esa amplitud que, como me explicaba mi viejo (entonces más que yo ahora), se debe a una menor presión atmosférica que caracteriza las zonas costeras.

El viejo me explicaba que a bajas alturas las membranas se distienden y, por eso, uno sentía un ruidito simpático, como al sacar una tachuela de un corcho, a partir del cual los sonidos se amplificaban. Era toda una magia que circundaba el Sol cálido (que no caluroso), el viento abrazante (que no abrasivo) y los helados sabrosos que, simplemente, más sabrosos todavía porque venía el rato de esparcimiento con el que nos deleitamos los caraqueños, mirandinos y toda la zona Centro Norte del país, de cualquier clase social que fuéramos o creíamos ser, en cualquier momento del año, para compartir con la familia, con la pareja, o en escapadas de madrugonazo, en plena fiesta. Aunque ya no siento esa ampliación de sonidos como antes, hay una notable ampliación en otro sentido. No solo sus habitantes ahora gozan de ejes propios, instalados y activos, funcionales y efectivos, sino también de una identidad que se siente aumentada en la mirada erguida de sus pobladores.

EL DICHO POPULAR ¿CÓMO SABES QUE CARACAS ES LEJOS? ALGUNA VEZ TUVO SENTIDO. AHORA, DESDE LA GUAIRA, CARACAS ES LA QUE SE VE LEJOS. POR LO MENOS, ESTÁ MÁS CERCA QUE EL ESTE DE CARACAS 
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Los aspectos que conforman una ciudad, los fundamentales o estructurales según sea la escuela de análisis académico o, si lo preferimos —como yo, en este caso—, la expresión urbana que contiene el dicho “éramos felices y no lo sabíamos”, ahora consisten en saber que sí lo somos. Como nos dijo Sandra Arroyo en el terminal: “Nuestro gobernador ha cambiado la ciudad, hasta el nombre, y planea continuar. Las calles se ven mejor que nunca. No se retrasan los CLAP, hay jornadas de alimentación y el empleo aumentó”. Los patriarcas correctos ahora son más bien públicos. Jorge Luis García Carneiro celebra con la gente por doquier, al mismo tiempo que supervisa la ejecución de sus obras y planes.

DEL MAMPUESTO ACADÉMICO AL FLUIDO ORAL

Aunque, para mí, el cambio de nombre no tiene más significado que el de una justificada premonición, para sus pobladores conlleva una carga identitaria exultante. Ahora su gentilicio acostumbrado es también como se llaman en gaceta: guaireños del estado La Guaira en lugar de varguenses, por ese médico que, aunque insigne, hay que buscarlo en Wikipedia para saber su origen. Y eso es más rico, por cuanto su nombre antepone el origen autóctono sobre el mampuesto por autoridades foráneas, que nunca valoraron ese territorio más que como ciudad satélite de tránsito aduanero desde los tiempos de la Guipuzcoana. Ahora, desde su propio terminal nacional —en pleno funcionamiento, desde el cual los guaireños pueden viajar a casi todas las ciudades del país sin trafagar por Caracas— se ve, en grande, esa palabra: LA GUAIRA, en pleno bulevar, recientemente inaugurado, con el inmenso mar de fondo. Palabra que, por cierto, sigue siendo un misterio para los libros de historia, aunque desde la memoria colectiva, con sepa oral, “guaira” se asocia con sus parientes fonéticos “guaire” y, un poco más allá, “warao”. Familia semántica que, con sus variantes de transliteración, sabemos que son sonidos kariñas relacionados con el agua y, quizá, también asociado al jolgorio, tanto del casi mítico gobernador como de sus habitantes.

 

UNA PRESENCIA DEL ÁNIMO

Pude constatar en nuestro recorrido, desde Catia La Mar hasta Caroao, que los pobladores de todas las edades han visto al gobernador visitándolos para comprobar que la basura y la inseguridad estén en los índices más bajos de toda su historia. De hecho, yo mismo no recuerdo haber pasado por esas calles sin contar ni un vaso de plástico ni un pitillo ni una etiqueta. Es que no pude contar ni colillas de cigarro tiradas en el suelo, al hacer una revisión acuciosa, como buen escéptico de las idolatrías a funcionarios. Y mi sorpresa se volvió una exultante manifestación divina (por la identificación que tengo con todo resurgir) cuando el equipo que nos guió por nuestro pequeño viaje nos explicara que la ornamentación, desmalezación y recolección de desechos sólidos en las calles de todo el estado está en manos, precisamente, de quienes antes habitaban las calles sucumbidos por el accidente emocional que, para gente con problemas psíquicos y grandes desventajas económicas, significa una ciudad portuaria en pleno plexo industrial. Como nos explicó el equipo de información y comunicación de la gobernación, la Fundación Sol de Vargas recupera hombres y mujeres en situación de calle, dotándolos de recursos, alimentos, ropas y formación, con un nicho laboral previsto que los incorpora a la sociedad sin dilación. ¿A quién se le hubiera ocurrido que aquella gente desplazada por la inercia urbana, habitantes del espacio público, eran los más aptos para limpiarlo si se les daba el estímulo que nunca tuvieron? Ser tomados en cuenta por la institución pública como laburantes, que no como simples objetos de compasión, los ha activado para resolver el menester más degradante del imaginario de clase media, que no para ellos. Sin lugar a dudas, todo un ingenio social que mata más de dos pájaros de un solo tiro. Y más cuando el plan de reinserción incluye el nivel de educación superior, de manera que la ampliación que yo sentía en mis oídos cuando niño se dispone vaya usted a saber hasta dónde.

LA INCLUSIÓN AUMENTADA

A estos avances tangibles se suman los que por la estrategia de crear empresas efectivas han posibilitado estos mismos logros, de manera cada vez más independiente de la centralización del Estado, creando empleo al tiempo que se cambia tanto la cara como el sentimiento regional. Contrariando así el pronóstico de desahucio que estipula un bloqueo económico, ahora no solo tenemos un estado cambiado, sino que estos cambios generan riquezas. Específicamente, las empresas creadas por la gestión del gobernador pasan de 20, entre las que podemos mencionar la inmoviliaria Inesvargas, la agencia de turismo Promovargas, las maquinarias pesadas Equipemvar, la fábrica de adoquines Adoquimvar, la de reciclaje Varsoca, las de asfalto Conasfvar y Asfalvar y las canteras Emsomavar y Varcam. Entre estas empresas construyeron el terminal, el mirador, el restaurante turístico, la Plaza Bolívar Chávez (una de las más grandes del continente), el terminal regional de Catia La Mar (en 2015), el bulevar que recorre buena parte de la capital homónima del estado, el parque temático Armando Reverón (donde anímales gigantes ocupan malecones, tradicionalemente olvidados e invadidos por las basura y los indigentes, quienes ahora lo limpian); pero, sobre todo, el gran estadio de beisbol, dispuesto para 15.000 personas, con un centro comercial incorporado que tendrá cines, tiendas, bowling, entre otros entretenimientos. De manera que sus instalaciones se aprovecharán durante todo el año, no solo en la tradicional zafra del beisbol. Ahora, la nueva sede de los Tiburones de La Guaira le dará al fanático escualo el honor de ser home club en su territorio y, al mismo tiempo, ofrecerá durante el resto del año actividades que los lugareños buscaban en Caracas. Otro ingenio urbanístico que resuelve varios problemas, no solo para los guaireños, sino que libera de transito la capital y más bien nos invita a salir.

Y PARA DE CONTAR

Pero con todos estos logros el gobernador no se conforma. Según me informaron, en su reciente viaje a China gestiona inversiones para el turismo internacional, independencia y descentralización económica. El bulevar, que por el momento solo llega hasta el parque temático, está planificado llevarlo a todo lo largo de esa seductora costa, sin recurrir a la ya golpeada cartera nacional. Recorrido en el que, por cierto, pude ver la ciclovía adjunta a la carretera, hasta bien entrada las montañas bajas que preceden estos seductores paisajes, donde la cultura musical y dancística cohabita con el oficio y reclutamiento de nuevos portentos beisbolísticos por parte de conocidos grandes ligas, originarios de la zona. Armando Pantoja, coordinador de la Escuela de Música del Sistema Nacional del Orquestas de Caroao, y fabricante de instrumentos musicales afrovenezolanos, atiende esta sede desde el año 2002. Señala que la actividad se lleva sin contratiempos cada semana, salvo por el problema de movilidad para sus pobladores. Al parecer, en este punto sí hay grandes dificultades para terminar estudios superiores que dependen de la capital, así como el traslado interno de los alumnos desde que, hace un par de años, se dañara el transporte que garantizaba su asistencia. No es rebuscado imaginar que el gobernador y su inspirado equipo han de estar planificando inversiones, tanto en el sector transporte como en el educativo universitario, para completar el hábitat de su gente. Por lo demás, las fiestas tradicionales de la zona nos esperan en sus respectivas fechas, con la presencia vigilante de un pueblo aumentado.

ENTRE CAMBIOS CUALITATIVOS Y CUATITATIVOS ESTÁN LOS DEL ÁNIMO POR LA PRESENCIA CONSTANTE DE QUIEN LOS INSPIRA. EL GOBERNADOR PARECE UN DUENDE 

Ni periferia ni dormitorio ni matadero furtivo. Ahora La Guaira es todo un estado económicamente independiente de Caracas, gracias al esfuerzo sostenido y la presencia constante de un gobernador vigilante, cercano, entregado a su labor, con indiscutible afecto e inspirador de sus pobladores. De mi parte, muchas gracias por cambiar la cara, no solo el nombre con que se reconoce un origen propio, no solo el destino de gente ignorada, sino también la terrible imagen que hasta ahora permanece del funcionario público.

Ahora, el dicho popular ¿cómo sabes que La Guaira es lejos?, si seguimos así, puede cambiar de dirección.

 

ÉPALE 342

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