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LA GUERRA PSICOLÓGICA BUSCA QUE ABANDONEMOS NUESTRO PAÍS, LOS VALORES QUE COMPARTIMOS, EL IDIOMA, LA NACIONALIDAD, EL TRABAJO O LA FAMILIA. SE INVADE MEJOR A UN PAÍS VACÍO

POR CÉSAR VÁZQUEZ • @EPALECCS  ⁄  FOTOCOMPOSICIÓN YEIBERT VIVAS

Basado en la historia real del periodista Bill Steward, Bajo fuego (Roger Spottiswoode, 1983) es un film que narra a través de la siguiente escena el principio elemental de la guerra psicológica, que no es más que la mentira estratégica como el arma de destrucción de la realidad, como el arma que destruye los hechos:

Un avión estadounidense pasa rasante sobre una caravana de convoyes militares. En vez de bombas o metralla arroja una lluvia de panfletos que empapelan la zona de combate; en una de sus caras llevan impresa la imagen de una gran casa con piscina, símbolo del fin de la guerra o de la rendición al enemigo; sobre la otra cara se escribe una leyenda: “Esta casa se ofrece a quienes se atrevan a tomar un MIG25 (avión ruso) para robarlo y desertar”. La imagen describe una clásica operación de propaganda de guerra y el mensaje va dirigido a los rebeldes cubanos que, según el delirio yanqui postraumático a la derrota de Playa Girón, estarían apoyando la revolución sandinista con hombres y pertrechos.

LA TEORÍA

Desde principios del siglo XX asistimos a un cambio de paradigma que se sustenta sobre las certezas y las verdades universales del estudio de la psiquis, la mente y la condición anímica de los seres humanos. En la descomposición de la guerra clásica este giro ha dejado atrás el cuerpo biológico-somático como blanco de ataque inicial, es la nueva arquitectura hegemónica del sistema capitalista y del imperio norteamericano que ha convertido la guerra psicológica en un sutil mecanismo de control y persuasión desde la aparición de la producción y el trabajo inmaterial. Ya no hace falta pagar por el precio de un empaque, el producto no se encuentra dentro de una caja, en su valor de intercambio prevalece la idea de mercancía y sobre su valor simbólico (informativo o cultural) se transfiere el carácter ideológico o propagandístico.

La propaganda busca de ti una acción, piensa por ti y busca lo que no tienes. “Tal como sucede con la materia, digámoslo ahora, la guerra posee tres dimensiones: la masa, la energía y la información. Cada época de la historia ha privilegiado una de esas dimensiones… hoy se impone la tercera —y sobre todo la cuarta dimensión—, la información y su velocidad de comunicación instantánea. De allí este repentino cambio en el que la guerra de la información no solo se concibe como una “guerra de los materiales” sino sobre todo como una guerra contra lo real” (P. Virilio).

Ahora, imaginemos una gran flota de aviones rasantes que arrojan miles de mensajes en todos los formatos, soportes tecnológicos y audiovisuales en alta velocidad, por las redes sociales sobre nuestro horizonte emocional.

A TRAVÉS DE LA “LIBRE ASOCIACIÓN” SE HAN RECREADO IMÁGENES HISTÓRICAS, COMO LAS DE LA PLAZA TIANANMEN EN CHINA, FOTOGRAFÍAS DOCUMENTALES DE LAS ACCIONES DEL AGENTE NARANJA EN VIETNAM ENTRE OTRAS, PARA RELACIONAR ESTOS HECHOS TOTALMENTE AISLADOS CON LAS MANIFESTACIONES OPOSITORAS

Como si fuera poco, por casi dos décadas los venezolanos hemos estado sumidos en una operación sucia de guerra psicológica,   y, toda guerra psicológica, lo sabemos ahora en carne propia, es guerra sucia. Como ratones de laboratorios permanecemos expuestos y sobreexpuestos a un experimento insaciable que intenta llegar hasta el último gabinete del ADN de nuestro cuerpo social. En este año las operaciones se han sincronizado y acelerado con las nuevas aplicaciones y los nuevos dispositivos comunicacionales en tiempo real. En abril de 2017 los financistas han destinado un jugoso presupuesto para activar un nuevo laboratorio, esta vez con el uso de las narrativas transmedia. A través de la “libre asociación” se han recreado imágenes históricas, como las de la plaza Tiananmen en China, fotografías documentales de las acciones del agente naranja en Vietnam, entre otras, para relacionar estos hechos totalmente aislados con las manifestaciones opositoras.

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Protestas en la Plaza Tiananmen 1989 con Chacao

Pedro Téllez es psiquiatra y ensayista venezolano. Como militante de la palabra le ha tomado el pulso a lo real verdadero en medio de un relativismo creciente, estudiando de cerca los estragos de esta operación que mantiene en shock a la sociedad venezolana. Hemos querido contactarle para preguntar sobre su enfoque clínico y su interpretación valorativa, como si se tratara de un test de Rorschach que se diluyó en la tinta y proyecta en un anhelo de paz nuestra querida, amada y golpeada, pero nunca arrodillada,  República Bolivariana de Venezuela.

A través del uso de la metáfora nos dice: “La guerra psicológica afecta el equilibrio del aparato psíquico: ya sea aumentando el Superyó para establecer sistemas autoritarios y desbordando el Ello con la pulsión de muerte y el instinto de destrucción: el caldo de cultivo psíquico para un golpe fascista. Recordemos el modelo de Platón que tomó Freud del aparato psíquico con un Yo mediador entre el Superyó y el Ello: un auriga entre dos caballos. En La República aparece otro modelo con menor fortuna: el alma constituida por un león, un hombre y un monstruo o quimera, pero dentro de ese hombre habría otro hombrecillo, un pequeño león y otra minúscula quimera así hasta el infinito: este modelo sería útil para interpretar la psiquis colectiva y explicaría cómo la guerra psicológica actuaría a través de las quimeras debilitando al león alegórico de la nobleza y la templanza, y generando la psicosis colectiva o al menos las neurosis colectivas, un capítulo que espera ser redactado por la psicología del futuro. La guerra psicológica se desplaza por un terreno donde hay mucho por decir”.

La psicología de masas nos ha controlado a través del miedo y la rabia cuando se ha puesto de lado del opresor. ¿Cómo se ha direccionado este enfoque de control y manipulación sobre los dos bandos políticos enfrentados, o todos somos víctimas por igual de la misma estrategia?

Bombardeos con Napalm con el joven nudista

Bombardeos con Napalm con el joven nudista

–La Psicología de masas del fascismo de Wilhelm Reich plantea que el aparato psíquico de cada uno de nosotros tiene un núcleo profundamente relacionado con el amor y la solidaridad y por extensión al socialismo; una capa intermedia compatible con lo anal sádico, la crueldad y el egoísmo que es estimulado por el discurso fascista, y una capa externa de carácter liberal. Debemos leer y releer a Reich en clave venezolana. El discurso fascista tiene receptores en cada uno de nosotros y es por eso que observamos las deserciones y los sinceros saltos de talanqueras hacia posturas extremistas. La palabra “fascista” está muy gastada, no así el nazismo. Todo el mundo sabe lo que es el nazismo y los neonazis y esos que queman vivos a los contrarios en Venezuela, casi 20 quemados, esos quemadores del otro deberían ser llamados “neonazis venezolanos”. Pero lo importante es resaltar que no son conductas individuales de sociópatas, es una conducta social estimulada por los medios de la oposición, a través de redes, salida de laboratorios del comportamiento, donde se confundían la propaganda política con la publicidad de las transnacionales, como la coca cola con afiches que estimulan con colores antagónicos y contrapuestos: rojo y negro, y donde el pretexto de tomar partido por un equipo es un llamado a la violencia. Hay que observar con lupa muchas campañas publicitarias comerciales que precedieron a las guarimbas. La guarimba no fue espontánea, fue la confluencia de campañas políticas y publicitarias de las que hoy no quedan rastros. Revisen revistas y videos en la televisión de esos meses.

–Recientemente hemos llegado a una de las fases más críticas: la amenaza de una invasión militar por parte de los Estados Unidos. ¿Podría nombrar las patologías que han dejado como secuela esta amenaza?

–Franz Fannon escribió en Los condenados de la tierra sobre las enfermedades mentales ocasionadas por la violencia del colonialismo. Habrá que describir las enfermedades del neocolonialismo. Pero también está la resiliencia colectiva, la capacidad de los pueblos para superar estos traumas. El complejo militar industrial norteamericano sabe del uso político y militar del miedo desde que lanzaron las bombas en Hiroshima y Nagasaki, fue el miedo y no la radioactividad lo que derrotó al imperio japonés. El decreto de Obama fue redactado para generar temor y angustia en el pueblo venezolano pero no cumplió su efecto: No somos miedosos.

Imprimir–En el caso de la emigración podemos unificarlo, es decir, chavistas y opositores están migrando de manera forzosa, la mayoría de los casos responden a una presión psicológica. ¿Cómo afecta el tema de la migración y cómo respondemos emocionalmente a este desmembramiento de la familia?

–La emigración de los mejores y de los peores sí es una cicatriz de nuestro momento; jóvenes, y familias de jóvenes que queman las naves, podrían configurar una generación perdida. Muchos han regresado enloquecidos, los fueron a buscar sus padres porque caminaban desnudos en calles de ciudades de provincias de Chile o Perú, donde el amigo no les acogió, o el trabajo informal que les esperaba no le llenó las expectativas económicas y psicológicas. Es bien sabido por estadísticas que en todas partes las enfermedades mentales, su incidencia, es mayor en las poblaciones de inmigrantes. El Estado venezolano debe garantizar la repatriación de los que quieran volver. Ahora, también nos podemos preguntar: por qué no regresan a su país los seis o más de seis millones de colombianos que trabajan y viven en Venezuela. Algunos de ellos son refugiados, lo que significa que fueron objeto de violencia y de amenazas a su vida: desplazados. No es el caso de los venezolanos que emigran. Ninguno es refugiado. Esa diferencia es importante tenerla en cuenta. Creo que lo de estimular la emigración se les fue de las manos a la oposición. Incluso les afecta políticamente, y también nos afecta a todos dañando el aparato productivo. Es el discurso del Tánatos, la desesperanza, y el instinto de muerte que bien describió hace casi cien años Sigmund Freud en El malestar de la cultura. Promover el Eros contra el Tánatos, la esperanza versus la desesperanza, debería ser la estrategia nacional.

–Como tributan a la guerra las redes sociales y los mensajes de videos por whatsapp cuando se viralizan, y hasta se comentan en la calle, la casa y el trabajo.

–La guerra psicológica se propaga  como los virus informáticos. Debemos cuidarnos de que leer, o qué ver u oír: discernir, discriminar en el buen sentido de la palabra. No viralizar contenidos tendenciosos. No repetir ni retrasmitir de forma automática lo que nos llegue. Son las nuevas formas del rumor. En el inicio de La eneida de Virgilio se describe al rumor como un ave monstruosa y gigantesca que recorre sobrevolando una ciudad antes de destruirla. El rumor no siempre son palabras: pueden ser imágenes, imágenes entre líneas.

–¿Cómo estamos haciendo los venezolanos para paliar la ansiedad, la desesperanza y todas estas afecciones, si los mecanismos clínicos y de esparcimiento, drogas, divertimento, medicamentos psiquiátricos, son cada vez más difíciles de obtener?

–La ansiedad individual, la depresión de un paciente no se cura solo con una pastillita, si no está acompañada de psicoterapia, de curación por la palabra. En la ansiedad colectiva la cura, con más razón es con palabras, las palabras de la tribu, las palabras que unen en lugar de las palabras que dividen. No se trata de arrojar ansiolíticos a los acueductos. El diálogo en lugar del monólogo y el soliloquio. Y especialmente el diálogo con el adversario, el adversario de las élites económicas venezolanas y norteamericanas, el diálogo con la oposición,  eso los desarma, y es lo que acertadamente ha hecho el presidente Maduro. El adelanto de las elecciones es un gambito en términos ajedrecísticos, que le ha permitido recuperar la iniciativa, la esperanza activa.

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