La hiperinflación cuesta un dólar

El exacerbado aumento del costo de la vida nos tiene pasmados. Pero más terror nos ha generado que comerciantes, y algunos clientes, impongan el uso de la divisa imperial como moneda de curso legal, de manera descarada. ¿Esta tendencia seguirá libertina y desencadenada por nuestras calles?, ¿de qué manera el estado venezolano ha puesto freno al dólar negro?, ¿tendrá acaso un bolívar bajo la manga para controlar este berenjenal?

Por María Eugenia Acero@andesenfrungen / Fotografías Jesús Castillo

Imaginémonos una mañana cualquiera de estas primeras semanas de 2020.

Mientras largas filas se agolpan a los lados de la Plaza Bolívar para validar el Carnet de la Patria, y así lograr percibir el bono más reciente de este mes, a escasos metros se pueden observar promociones de ropa, calzado y accesorios a 10 dólares. También pueden divisarse a vendedores ambulantes que ofrecen atún y zucaritas a un dólar en la calle. En las zapaterías de Gradillas anuncios con dos dígitos promocionan sus productos y el precio, misteriosamente, no se devela a simple vista. Lo que asombra de esta tendencia es que, conforme pasan los días, se hace cada vez más evidente a la luz pública, contando a veces con la complicidad de la PNB. Así, tenemos que tiendas como Traki y otros grandes almacenes ofertan su mercancía en dólares como si estuvieran en Miami y consumidores pagan, alegremente y con gusto, en moneda gringa, irradiando una actitud de turista por estas tierras: pareciera que el cambio de moneda los cambió de identidad patria y ahora tuvieran una nueva nacionalidad.

El cobro en moneda extranjera es un vehículo para las ofertas engañosas

Se pudiera decir que es la primera vez que la moneda de curso nacional se ve públicamente reemplazada por una divisa foránea. En los últimos años, la tendencia a usar la moneda norteamericana para el cobro de servicios ha venido in crescendo, al tiempo que el Ejecutivo nacional aumentaba los salarios y otorgaba bonos para ayudar al pueblo a capear el temporal. Sin embargo, la hiperinflación arrecia conforme los comerciantes tienen implantado el sistema de aumento paulatino de precios. Y con este sistema de especulación, el dólar se le pegó detrás.

“Es un desastre”, afirma la trabajadora social Auxiliadora Molina, al preguntarle sobre el fenómeno. “Los venezolanos nos estamos haciendo el harakiri. Siempre hemos puesto de primero lo extranjero, y ahora es peor”, agrega la intelectual María Fernanda Romero Tavera. “No estoy de acuerdo en cómo está planteada. El común del pueblo no tiene acceso a divisas y los sectores populares no comen, no compran medicinas ni tienen acceso a bienes ni servicios”, añade el articulista Juan Martorano

¿Por qué vendes en dólares?

Bueno, yo vendo en dólares y en bolívares. La mercancía que vendo la compro en dólares, así que no puedo bajar el margen de ganancia. Además, los bancos no están dando efectivo: si tu vas a un banco te pagan en billetes de 100 y no te dan el monto completo de tu dinero. Por eso mis atunes los vendo en dólares y en bolívares. Tengo cuatro hijos y esta es la forma de sustentarme.

Intentamos hacer este mismo tipo de entrevista en el bodegón Cinecitta, en Colinas de Bello Monte, y más bien nos botaron del recinto. “¿Usted viene a comprar?”, fue como el vigilante nos espantó del lugar. Vimos cómo la clientela pagaba en dólares con gusto, mientras  que los anaqueles ofertaban absolutamente todo en la moneda del imperio: desde comida para perros hasta papas fritas.

Vale la pena preguntarnos, ¿de dónde sacan esos dólares? El control de cambio desapareció hace tiempo. Se puede inferir que las remesas, sumadas al dinero foráneo que traen los venezolanos que viajan al exterior, han creado un mercado dispuesto a vivir como en Estados Unidos. El problema de esta creciente tendencia es que está generando una cultura gringocentrista y ayuda a desaparecer, poco a poco, el valor del bolívar.

Según Alfredo Serrano, el valor de este tipo de cambio se ha multiplicado por 1.410 desde agosto de 2014 hasta la actualidad; mientras que la cantidad de billetes y monedas se multiplicó por 43, la cantidad de liquidez se multiplicó por 64 y el tipo de cambio implícito por 141. Ni siquiera la ortodoxia neoclásica sirve para explicar el comportamiento de esta arma política de destrucción económica, utilizada para inducir un aumento desmedido de la inflación.

La relación de Venezuela con el dólar tiene larga data. El 18 de febrero de 1983 el bolívar sufrió un quiebre con el infame viernes negro, cuando se restringió el uso del dólar para proteger al bolívar

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Podríamos añadir a este listado de pruebas todo los intentos de Mercosur por aislar a Venezuela, las sanciones de la Unión Europea o Canadá y la retirada de compañías aéreas como Avianca o Aerolíneas Argentinas. Además de todo esto, cabe sumarle la caída estrepitosa del precio del petróleo entre 2014 y 2016 (pasando de un precio promedio anual por barril de 88 a 35 dólares).

¿Tendrá el ciudadano de a pie conciencia de lo que significa la dolarización?

En una entrevista televisada, el 17 de noviembre Maduro aseguró que el proceso de dolarización que vive la economía venezolana podría ser “lo mejor” para el sistema productivo en su recuperación. “Ese proceso, que llaman dolarización, puede servir para la recuperación y despliegue de las fuerzas productivas del país y el funcionamiento de la economía. Es una válvula de escape, gracias a Dios existe”, afirmó así el jefe de Estado venezolano. ¿Con esta afirmación el presidente de Venezuela le dio un espaldarazo a las transacciones en dólares y apoyó la dolarización de facto que se viene gestando?

La relación de Venezuela con el dólar tiene larga data. El 18 de febrero de 1983 el bolívar sufrió un quiebre durante el infame Viernes Negro. Las políticas económicas impuestas por Luis Herrera Campins tuvo como consecuencia restricciones en el uso del dólar, uso que podía poner en peligro la economía. Este sistema se mantuvo así hasta que el comandante Chávez implementó Cadivi para evitar que el dólar negro desplomara la economía. Desde entonces, percibir la moneda estadounidense ha sido posible mediante dos maneras: o por la vía de trámites directos con el Estado o a través del mercado negro.

En 2002 la AN aprobó la Ley de Protección al Consumidor y al Usuario, misma que buscaba combatir la dolarización mediante mecanismos de protección contra la mala prestación de servicios públicos y contra las empresas monopólicas. Con esta ley, la Venezuela de entonces buscó frenar las prácticas comerciales ilícitas como la especulación mediante diferentes mecanismos, para salvar al bolívar de la garra opresora de la inflación y de la moneda foránea.

Para este año el FMI pronosticó que la inflación venezolana aumentará 200.000% y completará su sexto año de recesión. Por eso, aunque la liberalización cambiaria surge como una opción para recuperar la economía, hay que ver si no es tarde para lograrlo y si la estructura económica creada por el Estado permitirá el libre juego de la oferta y la demanda.

Dólares: desde un alfiler hasta un cachito

La percepción general en el momento actual es de incertidumbre. Los precios insisten en dispararse en bolívares y la oferta en dólares aparece de manera flagrante en cada vez más establecimientos comerciales. Surge la duda sobre qué piensa hacer el Gobierno al respecto; si piensa dolarizar los sueldos, como muchos sectores de la derecha claman cuando hacen uso de sus medios de comunicación para hacerle propaganda al dólar. En el momento actual los comercios parecieran tener el mando y la sociedad pareciera estar configurada para quienes tengan verdes. Quienes ganamos en bolívares nos sentimos en aprietos.

Veamos, a lo largo de la Historia, cuáles han sido los mecanismos con que Venezuela ha puesto freno al dólar.

 

  1. Cadivi. En febrero de 2003 Hugo Chávez decidió intervenir el mercado cambiario al crear la Comisión Nacional de Administración de Divisas como un ente autónomo. Tenía la función de controlar el libre acceso al dólar con un tipo de cambio fijo. En 2014 lo reemplazó el Cencoex, pero sólo se liquidó en agosto de 2018.
  2. En los lugares más chic es natural el cobro en divisas

    Sitme. El Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera nació en 2010 y fue controlado por el Banco Central de Venezuela (BCV). Se encargaba de la compra y venta en bolívares de títulos de deuda pública denominados en dólares.

  3. Sicad I. El Sistema Complementario para la Adquisición de Divisas apareció en febrero de 2013 para reemplazar al Sitme. Su función era otorgar dólares a empresas que necesitaban importar.
  4. Sicad II. La segunda parte de este sistema se creó en 2014 para realizar operaciones en el mercado de divisas, tanto en efectivo como con títulos valores en divisas.
  5. Simadi. En enero de 2015, y tras eliminar el Sicad I y II, nace el Sistema Marginal de Divisas, que permitió que las casas de bolsas volvieran a operar en el país y realizar operaciones cambiarias de montos de 300 dólares para la compra y sin límites para la venta.
  6. Cencoex. En diciembre de 2013 crearon el Centro Nacional de Comercio Exterior para reemplazar a Cadivi en el control de divisas oficiales, cupos de viajeros en divisas, tarjetas de crédito o retiros en efectivo fuera del país.
  7. Dipro. Esta tasa Sistema de Divisas Protegidas apareció en marzo de 2016 para manejar las importaciones prioritarias de alimentos y medicinas. Su objetivo era agilizar el mercado para frenar el desabastecimiento y operó hasta enero de 2018.
  8. Dicom. La segunda tasa, que también se creó en marzo de 2016 que se traduce como Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado, buscaba manejar subastas semanales con tasas de cambio fluctuantes y manejadas por el BCV.
  9. Nuevo Dicom. Se lanzó en mayo de 2017 y limitaba la compra de dólares para las personas naturales a 2.000 dólares al año y para las jurídicas hasta 400.000 dólares al año.
  10. Canasta de monedas. Se creó en 2017, por iniciativa del presidente Maduro, para eliminar el dólar de los pagos internacionales y permitir la libre convertibilidad del yuan chino, el rublo ruso, el euro, el yen japonés y la rupia de India.
  11. Petro. En 2018 Maduro se lanzó con el blockchain (o cadena de bloques) para crear el petro, moneda respaldada por el precio de un barril de petróleo de la cesta de crudo venezolano.
  12. Mesas de dinero. En mayo de 2019 el BCV autorizó la compra y venta de divisas en los bancos y puso fin al sistema Dicom. Fue el primer paso para flexibilizar el control cambiario.
  13. Dolarización de facto. El presidente Maduro hizo el más reciente anuncio a mediados de noviembre, cuando reconoció que el dólar es una “válvula de escape” que mejorará el desempeño productivo.

El petro

La hiperinflación y la familia son los principales argumentos para caer en la trampa

Contra todo pronóstico, el Estado venezolano creó su propia criptomoneda: el petro. El caso de este criptoactivo, soportado también por el sistema blockchain, está respaldado por las reservas de petróleo, gas, diamantes y oro de Venezuela. Es, también, la primera moneda digital amparada por un gobierno a nivel mundial. Esta moneda pudiera significar el fin de la tiranía del dólar, por cuanto ha venido aumentando, rápidamente, el valor del bolívar. Actualmente tiene un valor de Bs 4.310.786,38, y la utilizan en los aeropuertos para el llenado de gasolina. También lo están empezando a implementar en algunos establecimientos comerciales.

El petro pudiera significar el fin de la tiranía del dólar por elevar, rápidamente, el valor del bolívar

Históricamente, Venezuela ha hallado la manera de poner coto a la hiperinflación del dólar. Actualmente se está planteando hacerles pagar impuestos en dólares a quienes paguen en dólares en establecimientos comerciales. Por otra parte, el petro está empezando a representar una alternativa para proteger al bolívar.

Queda exhortar a la comunidad a que  reflexione y no venda la patria por unos cuantos billetes.

ÉPALE 359