La historia me absolverá

Por María Eugenia Acero Colomine • @andesenfrungen / Ilustración Erasmo Sánchez

“Se distinguió siempre en todas las asignaturas relacionadas con las letras. (…) fue un verdadero atleta. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista”. Así lo describieron sus profesores del Colegio Belén, donde Fidel Alejandro Castro Ruz (1926 -2016) se graduó de bachiller. Ciertamente, su destino no pasó por debajo de la mesa y dejó una fuerte impronta en la historia de su Cuba natal y en la del mundo. Profesionalmente alcanzó los títulos de abogado, licenciado en Derecho Diplomático y doctor en Derecho Civil.

En sus tiempos de estudiante ya pertenecía a filas revolucionarias, luchó contra Rafael Leonidas Trujillo en República Dominicana y se opuso al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia. En todas esas expediciones se salvó de chiripa.

Organizó y entrenó a un numeroso contingente de aproximadamente 1.200 jóvenes obreros, empleados y estudiantes que provenían fundamentalmente de las filas ortodoxas. Con 160 de ellos, el 26 de julio de 1953 comandó el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y al Cuartel de Bayamo, en una acción concebida como detonante de la lucha armada contra el régimen de Batista.

Al fallar el factor sorpresa, no pudieron alcanzar el objetivo. Fue hecho prisionero por las fuerzas represivas de la tiranía pocos días después del revés militar y se le mantuvo incomunicado durante 76 días. Fue sometido posteriormente a juicio y condenado a 15 años de prisión. En un ambiente reservado y vigilado asumió su autodefensa ante el tribunal que lo juzgó y pronunció el alegato conocido como “La historia me absolverá”, en el que esbozó el programa de la futura revolución en Cuba.

“Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos. Ejemplos históricos pasados y presentes son incontables. Está bien reciente el caso de Bolivia, donde los mineros, con cartuchos de dinamita, derrotaron y aplastaron a los regimientos del Ejército regular”, dijo en esa ocasión.

Tras liderar la triunfante Revolución cubana de 1959, que agrupó a un amplio espectro de sectores sociales y formaciones políticas contra la servil y corrupta dictadura de Fulgencio Batista, Fidel Castro emprendió de inmediato una política de signo socializante que incluyó la reforma agraria y la expropiación de los bienes de las compañías norteamericanas. La presión de Estados Unidos, que apoyó en 1961 un frustrado intento de invasión de la isla, llevó a Castro a radicalizar sus posturas y a solicitar ayuda a la URSS, y aunque el desenlace de la llamada Crisis de los Misiles (1962) aseguró la pervivencia de la Revolución, socavó también su independencia, dejando al país alineado en la órbita soviética.

Durante más de 50 años elevó a Cuba a una posición de eje de influencia internacional, que no sólo se destacó por su firme y audaz posición política, sino que, además, se puso a la delantera en materia de educación, salud y deporte para su pueblo. A pesar del feroz bloqueo impuesto por Estados Unidos, Fidel logró que Cuba se mantuviera a flote y en digna resistencia durante todo su mandato. Fidel Castro sobrevivió a 638 intentos de asesinato durante su carrera política y no se dejó doblegar jamás por las presiones imperiales.

Sorpresivamente para sus enemigos, Fidel resistió más de 50 años de asedio y pudo retirarse a vivir sus últimos años en paz. La historia continúa absolviendo cualquier falla que haya podido cometer en sus causas.

ÉPALE 387