ÉPALE299-LEY DE DEPORTE

POR GERARDO BLANCO / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

El beisbol profesional venezolano es una industria tradicional y respetada del país, que carga sobre sus espaldas 72 años ininterrumpidos de actividad económica en Venezuela. En esas siete décadas el país ha vivido transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales que han sacudido todos los estamentos. Y mientras el país se mueve, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) sigue imperturbable, ofreciendo cada temporada el mismo menú de opciones que los venezolanos consumimos con devoción, fanatismo e ingenio.

Pero más allá del profundo arraigo del beisbol en la idiosincrasia nacional, la LVBP forma parte de la industria del entretenimiento deportivo: una empresa que genera miles de empleos directos e indirectos y dinamiza la economía nacional. No es de extrañar, en consecuencia, que el Estado apoye esta industria otorgando divisas, como lo hace con tantas otras que contribuyen a impulsar la prosperidad económica de la nación. Pero después de 72 años, y ante las dificultades económicas que atraviesa Venezuela, es tiempo de que la LVBP también desarrolle una musculatura mayor para generar sus propias divisas, al igual que lo ha hecho la Liga Venezolana de Fútbol Profesional, que no recibe un solo dólar del Estado para sus actividades. ¿Cómo hacerlo? La disposición transitoria novena de la vigente Ley del Deporte establece la promulgación de la Ley del Deporte Profesional. Después de seis años la Ley del Deporte Profesional sigue siendo una deuda pendiente de nuestros legisladores, que la Asamblea Nacional Constituyente está en capacidad de solventar.

Entre los aspectos que debe abordar el nuevo instrumento legal, el autofinanciamiento es un punto capital. Y para ello es menester cambiar la anquilosada estructura jurídica de los equipos, que depende de un exclusivo propietario, por el de modernas sociedades anónimas deportivas, donde los aficionados pasen de simples consumidores del espectáculo a accionistas de la institución, con derechos y obligaciones sobre la entidad deportiva que respaldan. El mayor ejemplo de esta relación social entre los aficionados y su equipo son los Empacadores de Green Bay, una de las entidades más exitosas no solo de la NFL sino de todo el deporte profesional estadounidense.

En el caso del beisbol, los equipos deben tener actividad durante todo el año, a través de academias de formación de nuevos talentos, que le permita recibir parte de la tajada de los 200 millones de dólares que la MLB invierte anualmente en la firma de prospectos internacionales. Esperar con la mano abierta que el Estado otorgue divisas para funcionar forma parte del viejo rentismo, que una nueva y pujante economía, socialmente comprometida con Venezuela, debe erradicar progresivamente.

ÉPALE 299

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