ÉPALE262-MITOS

POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

“Quiero que conste ante los espectadores que yo sería incapaz de revelar los trucos de ilusionista alguno. Con este lo hago porque asegura que está dotado de poderes paranormales”. De esta manera se expresa una de las tantas personas que ha hecho públicos los detalles del más famoso truco de Uri Geller: hacer que una cuchara común y corriente parezca sucumbir ante la fortísima presión de su mirada.

Y sí: entre ilusionistas, magos, prestidigitadores, escapistas y toda suerte de artistas de la mentira existen ciertos códigos que les permiten mantenerse dentro de los cánones de la honestidad. Uno es, por ejemplo, asumirse como profesional de cierta clase de arte o ciencia, pero no como un ser con poderes por encima de lo humano. Uri Geller, el famoso hipnotista israelí, le pasó por un lado a esta premisa porque él es un elegido de verdad-verdad, y contó siempre que sus talentos son paranormales en serio, de panita que sí, que te lo juro por este puñao de cruces: fue golpeado por un poderoso rayo de luz a los 4 años de edad y desde ese entonces empezaron a pasar cosas extrañas a su alrededor. Cosas que ningún otro varón de 4 años habría advertido jamás: las cucharas se comenzaron a derretir ante él.

La vida de Uri “El Doblacucharas” Geller comenzó de una forma un tanto extraña para un muchacho con poderes sobrehumanos: fue paracaidista del Ejército israelí hasta que muy poco después fue herido y le dieron de baja, vaya golpe de suerte. Sus poderes sobrenaturales seguían sin ser explotados, y su carrera dio un giro inesperado que lo mantuvo lejos de las balas: buscó trabajo como modelo. El mundo del espectáculo lo sedujo y consiguió un agente que pronto lo llevó a viajar por casi todo el mundo para que mostrara sus talentos como doblador de cucharas, hipnotista y mago en cuanto programa de televisión le diera la oportunidad de mirar fijamente a las cámaras por un rato. El éxito que tuvo fue tal que el público de muchas de sus presentaciones aseguraba haber sido testigo de los poderes del mentalista por cambios en sus propias casas: objetos doblados o cosas que habían sido reparadas por los poderes de Uri. Acá en Venezuela lo tuvimos de visita doblándonos la cubertería a través de las cámaras de Sábado Sensacional.

Existe una historia sobre una vez que la CIA le realizó una serie de pruebas a Geller con el fin de determinar si sus poderes eran reales. Por supuesto que el resultado fue positivo, y los diarios de todo el mundo comunicaron que Geller había demostrado poderes tan increíbles que incluso sería capaz de activar una bomba nuclear con el poder de su mente. Las pruebas se las ahorraron para no gastar tanto papel y nosotros nos quedaremos con las ganas de desentrañar el mito. Nunca sabremos quién mandó el rayo que le mandó los poderes al doblador de cucharas ni de qué tipo de poderes estamos hablando. Lo cierto es que si algo hay que concederle es un poder de sugestión muy por encima de la media. Siempre estuvimos equivocados: si hay algo que jala más que yunta de bueyes, ese algo es la mirada de Uri Geller.

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