ÉPALE266-POPY

POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

Acá en Venezuela tuvimos nuestro propio payaso Krusty.

Habitual franela de rayas simpaticonas, el pelo perfectamente liso portando un corte al estilo de Lila Morillo en su juventud. Sonriente siempre, por no decir bocón. Onomatopeya “¡guop!” que todavía la gente recuerda de vez en cuando. Amargado, violento y gritón, dicen unos. Así fue Popy, y no lo estoy diciendo yo —aunque de primera mano sé de un niño a quien Popy le pegó—, sino que lo dijeron sus propios compañeros de trabajo en una serie de entrevistas que fueron realizadas para el homenaje póstumo que le hicieron al particular artista. A juzgar por los testimonios, aquel payaso bobalicón que le cantaba al invento de Alexander Graham Bell puede haber ocasionado más de un caso de coulrofobia, que es el nombre que se le da al miedo irracional a los payasos.

Nacido en marzo del año 1946, Dionisio Rafael López Ramos (Diony López) comenzó antes de los 20 su trabajo en el mundo del espectáculo, y no tenía 25 años cuando surgió Popy, el personaje que lo acompañaría durante más de treinta años, aunque con un período largo de descanso durante los noventa, y su producción discográfica fue de 18 álbumes lanzados al mercado.

La historia del origen de su nombre es tan extraordinaria y encantadora como el carisma de este personaje: le cambió una letra al nombre de Poty (personaje de caricaturas en quien se inspiró para su personaje), y va que chuta. Misteriosamente, pese a su no demasiado encanto, el payaso se ganó el cariño de los niños con numerosas canciones como A cepillarse, Mi maestra, Mi tío Mario o Pobrecito el payaso, y la fama le sirvió hasta para tener su propio circo con el cual viajó por casi todo el país, y montar una próspera heladería con su nombre en Chacaíto, pero aquel estado de hipnosis inexplicable no duró mucho tiempo y a finales de los 80 la gente ya se estaba olvidando de Popy. Diony López, entonces, se entregó de lleno a su carrera como productor, donde pudo maltratar con confianza a sus compañeros y compañeras, en el nombre de un tergiversado sentido del profesionalismo, en los sets de programas como El club de los tigritos, El Observador, Fama, sudor y lágrimas y otros. Son muchos los reconocidos personajes de la farándula venezolana que le deben su éxito a Popy.

La actriz Ana Karina Manco aseguró en una ocasión: “Popy era durísimo, a mí me hizo cosas fuertes, yo sufría muchísimo”. Camila Canabal afirma que el payaso le pegaba gritos a todo el mundo: “Era su temperamento”, y, sin ir demasiado lejos, aquí mismito en la Épale CCS tenemos el testimonio de nuestro fotógrafo Enrique Hernández, quien cuenta que en una ocasión, estando niño, le pidió un autógrafo a Diony López mientras se encontraba dentro del personaje cariñoso y alegre del sombrero colorao, y este le respondió: “Dile a tu mamá que compre el afiche y yo te lo firmo”. Vamos, que como bufón era un perfecto imbécil. Que en paz descanse.

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