ÉPALE282-EL 10

POR GERARDO BLANCO • @GERARDOBLANCO65 / ILUSTRACIÓN  RAUSSEO DOS

Los dorsales en el fútbol siempre han tenido un valor referencial. Sirven para distinguir el puesto que ocupan los jugadores en el terreno. Tradicionalmente, el 1 es el portero, el 2 el lateral derecho, el 3 el defensa central derecho, el 4 el central izquierdo, el 6 el lateral izquierdo, el 5 el cabeza de área, el 8 el centrocampista derecho, el 7 el extremo derecho, el 10 el centrocampista izquierdo, el 11 el extremo izquierdo y el 9 el delantero centro.

No había nada excepcional en utilizar un dorsal en la espalda, hasta que en el Mundial de Suecia 1958 hubo un número que, por mero azar, se convirtió en el mayor símbolo de la genialidad y la magia en el terreno de juego. Por normativa de la FIFA, los equipos que asisten a la Copa del Mundo tienen que enviar el listado de jugadores con el dorsal que utilizarán en la competencia. A los representantes de la entonces Confederación Brasileña de Deportes se les pasó por alto consignar el dichoso listado, y fue así como el representante de Uruguay ante la FIFA, Lorenzo Villizzio, decidió repartir los dorsales a los jugadores de la verdeamarilla.

Le entregó el 3 al portero Gilmar, el 11 a Garrincha, el 7 a Lobo Zagallo y al imberbe de 17 años, que había vestido antes el número 9 en un partido amistoso de Brasil, le dio el 10. Sin saber la trascendencia de este simple acto, Villizzio le devolvió a Brasil la sonrisa que Uruguay le había borrado al gigante amazónico, con los goles de Schiaffino y Ghiggia, en el Maracanazo de 1950. Pelé fue el 10 de Brasil y convirtió el número en poesía, ganando tres mundiales su majestad, O Rei del fútbol. Desde entonces, utilizar el 10 en la espalda es una responsabilidad con la historia de este juego. Después de Pelé, la Copa Mundial era el escenario propicio para buscar el digno heredero de esa camiseta. El dorsal lo usaron brillantes jugadores como Rivelino, Zico y el francés Michel Platini; hasta que Diego Maradona volvió a convertir el número en un verdadero mito en México 1986 con la “mano de Dios” y el eslalon gigante de 50 metros para sortear a los soldaditos de plomo de Inglaterra, en una venganza poética por las Malvinas, que se convirtió en el mejor gol de la historia de los mundiales.

En Rusia 2018, el dueño indiscutible del legado de Pelé y Maradona vuelve a ser Lionel Messi. Pero no deja de impresionar la pléyade de mediocampistas que utilizarán este número: Neymar (Brasil), Mesut Özil (Alemania), Mohamed Salah (Egipto), Luka Modric (Croacia), James Rodríguez (Colombia), Eden Hazard (Bélgica), Kylian Mbappé (Francia) y Sadio Mané (Senegal), todos con la obligación de mantener la magia de un número que representa la estética del toque, la precisión matemática del pase perfecto y la definición de antología. ¡Gloria eterna al 10!

ÉPALE 282

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