La senda marcada será la canción

Se obvian los problemas cotidianos que afectan a los pueblos por un meneo de culembe a ritmo de ¿Te vas a dar mala vida por eso?

Por Carlos Matute@elmatoots13 •  gokuladas1984@gmail.com • Fotografías Archivo

Latinoamérica continúa siendo el continente de lo posible. También, el de mayor riqueza en lo que se refiere a lo cultural, por ello de ser una región joven y en continuo crecimiento ante los cruces migratorios que nos vuelven una rica y fértil zona para que destile poesía, baile, cine, música, teatro, pintura, etcétera. Ello no ha sido obviado por el mercado o la denominada industria cultural, la cual, tengamos claro, trabaja operando la sensibilidad del ser social para atrofiar a quien es un ser histórico y político por excelencia. La massmedia desmoviliza desde sus sistemas de difusión.

La música es uno de los primeros elementos conceptuales que se ha trabajado en laboratorios para imponer ritmos, cadencias y estilos que no guardan ningún tipo de relación con nuestra realidad, sino con la imposición de realidades extrapoladas.

La radio y la televisión han impuesto, a punta de payola, géneros nacidos en Puerto Rico en los últimos años, que nada tienen que ver con el bolero de Johnny Albino y su Trio San Juan o incluso con la rica salsa de La Sonora Ponceña. Se obvian los problemas cotidianos que afectan  a los pueblos por un meneo de culembe a ritmo de ¿Te vas a dar mala vida por eso? No se trata de un asunto de conciencia social, si no, Alí Primera no fuese el cantor del pueblo. Se trata de la irreverencia que es canalizada por las casas productoras, las disqueras y la radiodifusión.

Estamos perdiendo lo más elemental: la capacidad de comunicar las querencias, los sueños, la necesidad de transformar el mundo. Aquellos cantores como Alfredo Sadel, Chelique Sarabia, Edgar Alexander y Jesús Ávila se han convertido en mito en nuestras radios, a pesar de haber interpretado o compuesto las más hermosas canciones en esta tierra.

No hablemos solo entonces del canto comprometido, que tiene en Gloria Martín y Los Guaraguao, dos representantes fidedignos, vivos y coleando. La primera, cofundadora del sello Cigarrón y con una historia a cuestas que la representa a sí misma. Los Guaraguao (nombre dado por Perucho Aguirre) son la máxima expresión de que nadie es profeta en su tierra.

Pero no todo está perdido; nuestra América tiene aún en los circuitos alternativos la posibilidad de promover a los no promovidos, de escuchar a los sin voz, de dejar colar a quienes tienen cosas interesantes por decir.

En ese sentido, un cantor con trayectoria reconocida como Juan Bautista López, alias “Yatu”, ha decidido grabar sus propios discos con la colaboración de sus allegados, e incluso hacer videoclips para autopromoverse ante la escasa atención de productores que entiendan que hay talento para exportar. Yatu, quien viene de tocar con La Cámara de la Tortura, La Seguridad Nacional y La Hermandad, ha logrado publicar hasta la fecha cinco discos independientes como solista que en ocasiones ruedan por las radios, y que desde ya representan parte del imaginario colectivo de Caracas y el país. Extraño mundo es su más reciente larga duración. Allí, dark, folk, blues, rock and roll, y letras cargadas de poesía desde la ocurrencia diaria de la vida, con un alto sentido de lo que se denomina feeling, nos continúan sorprendiendo gratamente.

Latinoamérica también tiene lo suyo. Desde la tierra de Piero y León Gieco, Marcelo Chimono Rodríguez lleva tres placas grabadas, como dice él: fusionando el punk con elementos folklóricos y agregándole ricos sonidos de acordeón que permiten que su música mezcle la melancolía con la alegría. Su penúltimo disco, Irlanda, contiene apenas cinco temas, de los cuales su sencillo promocional Triste y Sucia Ciudad es una versión al castellano de una vieja canción de Belfast, que bien puede ser banda sonora de cualquier urbe nuestra. Chimono, quien viene de la legendaria agrupación de punk-rock Mal Momento, apuesta a no perder de vista la protesta como medio de expresión, acaso razón de ser de estos poetas urbanos. Así las cosas, el horizonte musical del canto comprometido está a salvo.

Les invito a visitar en Youtube a estos extraordinarios cantautores, para saber que hay que echar la palabra a andar, pero de una vez.

A ellos, agradecido por multiplicar la savia de la vida.

Además de cantautor, Chimono es sonidista

ÉPALE 402