La vacuna sagrada

Por Ketsy Medina Sifontes @Ketsycarola / Ilustración Erasmo Sánchez

Apenas se habló de la vacuna contra el covid-19 el mundo sintió alivio al pensar en que pronto será posible la salvación de muchas vidas. No es primera vez que pasa, ya ha sucedido con otras pandemias, con otros virus, en otras épocas y en otros contextos.

En la actualidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se están estudiando alrededor de 200 vacunas en el mundo contra el nuevo coronavirus, y se han hecho unos diez ensayos clínicos en seres humanos; el desarrollo de una vacuna segura, efectiva y de rápida implementación es prioridad y pareciera que en este punto la comunidad científica, los Gobiernos y las empresas transnacionales del mercado de la salud están de acuerdo.

Las vacunas contienen microbios inactivados o muertos, toxinas, algunas de sus partes corporales o elementos que se le asemejan y son introducidas en el organismo sano, a través de sustancias orales o intravenosas, para prevenir determinadas enfermedades infecciosas; lograr que una vacuna sea “efectiva” puede tardar años, incluso podría no funcionar jamás.

Pareciera desesperanzadora la declaración reciente del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien afirmó que, pese a los avances que se están produciendo en el desarrollo de una vacuna contra el covid-19, “no hay una bala de plata en este momento” y “quizá no la haya nunca”.

La carrera por la vacuna ha invadido no sólo los medios de comunicación y publicaciones científicas, sino que ha llegado a las redes sociales, en las que el miedo a la muerte por el contagio masivo, por la rápida propagación de este nuevo coronavirus, ha generado en el mundo alarma y zozobra.

Así como con la carrera espacial —que inició cerca de 1955 hasta 1975 por lograr el primer viaje humano a la Luna—, hoy los gringos y los rusos, además de los chinos que se suman dupla, se disputan nuevamente el primer lugar en la carrera por lograr la primera vacuna.

Bill Gates y la fundación que lleva su nombre parecían, hasta el momento, tener ventaja sobre la patente y el desarrollo de la vacuna, su “experiencia en el manejo, estudio y manipulación de los virus en laboratorio, más el capital disponible” han sido poderosos, sin embargo, no contaban con que el Centro Nacional de Investigación Gamaleya, del Ministerio de Salud de Rusia, informara que en octubre de este mismo año se iniciará la primera vacunación masiva, financiada completamente con presupuesto estatal.

Esperemos que la vacunación sea una elección y no una obligación en esta carrera incierta por la “salud humana”.

ÉPALE 384