POR MIGUEL POSANI  @MPOSANI / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE270-LIBREMENTEDía y noche estamos bajo un bombardeo polimórfico y perverso.

La realidad pareciera conspirar contra nosotros y nuestros intentos de mantenernos a flote. Estamos en una realidad de guerra.

A causa de esto diariamente vivimos una ensalada de emociones y sensaciones como la impotencia, la desesperación, pena, frustración, rabia, asombro, indefensión, dolor, miedo, angustia, odio, depresión, tristeza, desconfianza, apatía, mal humor, pesadumbre, en proporciones e intensidades increíbles y esto trastoca nuestro equilibrio psíquico. Ejemplo son esos momentos en donde ante una situación que no lo amerita reaccionamos negativamente o exageradamente. Por alguna parte debe salir la presión.

Pero hay otro problema. No podemos reprimir y tener dentro de nosotros todo ese cúmulo de sentimientos y sensaciones negativas, debemos deshacernos de ellas, por eso los ataques de rabia son funcionales.

Debemos entonces buscar alguna actividad que nos ayude a dirigir esa rabia de una forma más armónica y no destructiva.

¿Cómo enfrentar “psicológicamente” esta guerra en la que estamos? ¿Qué mecanismos de defensa utilizamos?

Frente a situaciones de guerra como la que estamos viviendo en nuestro país generalmente se desarrollan tres visiones, que se tornan tres tipos de actitudes y formas de enfrentar la cotidianidad y están dirigidas todas a la sobrevivencia, pero desde puntos de vista y valoraciones diferentes de la realidad:

La visión romántica. Esta perspectiva que se engancha en imágenes y liturgias religiosas, a veces traspasándose a lo político, se presenta como un cúmulo de imágenes y creencias sobre “el reino que está por venir”, la utopía por la que luchamos y defendemos, en esta visión se está constantemente a la expectativa de mejoras en la realidad cotidiana. “Nunca hay que perder la esperanza”. Esta perspectiva acentúa los aspectos de la realidad que considera positivos, negando los negativos según su posición ideológica.

La visión oportunista. Esta visión produce una constante actitud oportunista en la cotidianidad, es la realidad del compro y vendo, intercambio y gano, la selva alienada del mercado en su nivel más básico, es la perspectiva que puede llegar a decirte que tu hija tiene un precio. El portador de esta visión no está esperando mejoras de la realidad, lo que hace es “surfear” todos los días, como vaya viniendo vamos viendo. Ve la vida de una manera muy funcional, por ejemplo, “esta persona me sirve para esto”.

ÉPALE270-LIBREMENTE 1La visión catastrófica. Pocos la pueden soportar, la de un futuro cada vez más reducido, extremo, sombrío, ilógico, irreal, el reino de la incertidumbre. Es la perspectiva que te dice “prepárate para lo peor, para días más duros”. En esta visión se tiende a acumular productos, planes de contingencia, etc. Es una visión que en su extremo se vuelve paranoica. Es una visión de miedo que se retroalimenta exaltando determinadas partes de la realidad según su perspectiva inconsciente que es ideológica.

Ahora una buena pregunta sería: ¿En qué visión yo encajo, o a cuál me acerco más? Reflexiona, toma un papel y empieza a escribir cuál es tu visión y localiza tus actitudes cotidianas.

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