Lané Leal: “La igualdad es mi militancia”

Esta fotógrafa venezolana desarrolló voz propia con la cámara en España. Desde allá se pronuncia a través de la fotografía y en pro del respeto a la comunidad transgénero

Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen / Fotografía Lané Leal

Las noticias recientes han insistido en mostrar a la comunidad venezolana en el extranjero como desvalida ante ataques xenófobos. Esta visión ha empañado un poco las historias de hombres y mujeres venezolanos que se están abriendo camino y que están cosechando éxitos en otras fronteras.

Sobre la base de esta visión, nuestra entrevistada de esta edición halló, hace nueve años, en España, un nicho para encontrarse a sí misma y redescubrir su vocación como fotógrafa y artista.

Lané Leal (su nombre artístico) ha hecho participaciones significativas en revistas, intervenciones en arte callejero, arte político, murales, charlas y festivales diversos en Alemania y España, especialmente, como feminista y defensora de los derechos LGTBIQ.

Conozcamos un poco más sobre la fotografa Lané Leal.

—¿Cómo se define Lané Leal?

-Mi nombre de pila es María Leal y como artista soy Lané Leal, estoy casada hace casi ocho años con una chica maravillosa. Hijos no tenemos ni queremos, jajajá. Tenemos dos gatitos que son como nuestros hijos. En Venezuela estudié Relaciones Industriales en la Universidad de Carabobo y también hice un curso de fotografía, que siempre fue mi pasión; pero fue aquí, en España, donde le di más caña a los estudios de fotografía

—¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

-En mi tiempo libre me gusta verme con mis amigos, son unas personas bastante creativas. Tengo amigos muy variados. Hay de todo, pero muy buenas personas. Me la pase genial con ellos, solemos quedar en comer, ir alguna exposición, creamos juntos. Me gusta quedarme en casa, también, viendo algún documental o película o, de repente, se queda alguna amiga en casa el fin de semana. Me gusta viajar, dormir, ¡amo dormir! Comparto mucho con mi pareja los fines de semana.

—¿Qué logros significativos has conquistado como fotógrafa?

-Bueno logros significativos. Yo creo que el mayor logro que tengo es hacer lo que me encanta, hago fotografía y activismo al mismo tiempo. Me encanta, disfruto lo que hago; para mí, ya eso es suficiente. Me encanta hacer lo que me da la gana sin que nadie me lo prohíba. Me gusta usar la fotografía para dar visibilidad a temas que pueden ser hasta chocantes para muchas personas. Llevo más de cuatro años realizando un proyecto fotográfico que se llama Tránsito, que habla sobre la visibilidad del colectivo transexual; este proyecto ha llegado a mí para poder entender lo que estas personas pasan día a día. Siento que, por medio de la fotografía, doy voz y visibilidad a este colectivo que ha sido tan maltratado por esta sociedad, que le encanta juzgar y señalar sin antes ponerse en los zapatos de los demás.

—Háblanos de tu vocación como fotógrafa

-Desde pequeña me gustaba la fotografía, sólo que tener una cámara no fue tan fácil. De pequeña siempre fui bastante curiosa, me encantaba ir a casa de mi abuela y pasar horas viendo los diez mil (exagero) álbumes que tenía, esos en que ves a toda tu familia crecer, ¡me encantaba! Mi primera cámara fue una Kodak Ektralite 10, tenía yo como 13 años. Siento que con la fotografía puedo crear mis propios mundos, mis propios conceptos, transmitir como pienso. Trato que mis fotos no sólo sean una foto bonita, sino que también pueda ser entendida; para mí, cada foto cuenta una historia, y eso me apasiona

—¿Cómo te han tratado allá, en España?

-España se ha portado excelente conmigo. La verdad es que no me quejo, para nada: me ha dado una familia a la cual amo, me ha dado la posibilidad de crecer como fotógrafa y me ha dado la oportunidad de aprender muchas cosas.

—¿Cómo se comporta la comunidad venezolana allá?

-Hace nueve años, cuando llegue a España, la situación del venezolano era distinta a la de ahora. Ahora veo muchos jóvenes trabajando duro, jovencitos que han dejado su familia en busca de mejores posibilidades. Así que pienso que esta comunidad de venezolanos aquí, en España, son unos guerreros. No es fácil dejar todo lo que te pertenece, y más cuando te ves obligado hacerlo.

—¿Ejerces algún tipo de militancia? ¿Puedes hablarnos al respecto?

-No, no creo en los políticos, y menos en los políticos de mi país, jajajá. Me parecen que son todos, tanto la oposición como el oficialismo, unos personajes de circo, y ya con eso siento que ofendo a los circenses. Yo creo en la igualdad, esa es mi militancia: la igualdad, la lealtad. La política carece de eso. Creo en los derechos de las personas, no puedo creer en políticos que violan los derechos de las personas. Creo en el poder de la mujer, creo en la vida, creo en el amor, creo que el mundo merece políticos mejores; y no sólo hablo de los políticos de mi país, sino en general.

—¿Cuál ha sido tu influencia en la comunidad?

-Pues ahora mismo me siento bastante realizada con lo que hago, con el proyecto que te he mencionado anteriormente, con Tránsito. Se han unido otros artistas que hacen colaboraciones conmigo y eso, para mí, es de gran satisfacción, no sólo porque grandes amigos creen en mí, sino que el mensaje principal, que es de dar visibilidad a este colectivo, ha hecho efecto. Cada vez se suman más y eso me llena muchísimo.

—¿Regresarías a Venezuela?

-Obviamente que regresaría a mi país. ¡Amo con locura a mi país! Llevo seis años que no voy y, la verdad, con esta situación no me apetece ir, en realidad; y eso que tengo a mi familia allá. Venezuela, ahora mismo, está pasando por la crisis que todos sabemos, pero no por eso he dejado de querer al lugar de donde vengo. Extraño esa simpatía del venezolano, extraño los abrazos de mi familia, extraño esos buenos días cuando te cruzas con alguien en la calle, las playas, el clima, los sabores de la comida de mi mamá. ¡Venezuela es un país hermoso!, y me siento feliz en decir de dónde vengo. Me encanta cuando me dicen: Eres venezolana; y yo, sí, lo soy totalmente, soy tan venezolana como la arepa de pabellón.

—¿En qué te cambió la migración?

-Emigrar no es fácil. No todo el mundo es capaz de hacerlo. Yo, la verdad, lo hice no por la diáspora que hay ahora mismo: yo lo hice por amor. Pero igual tuve que empezar una vida nueva aquí. Me ha servido para ser más fuerte, tal vez; para ver la vida desde otro punto de vista, valorar lo que tengo y tener claro a dónde quiero llegar. Siempre he sido muy unida con mi familia, pero ahora lo soy más. Te hace ponerte en la situación de otros antes de juzgar; bueno, al menos en mi caso.

—¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale Ccs?

-¿Qué mensaje le puedo dejar? Nunca dejar de soñar, que los sueños se materializan, que no perdamos el tiempo en envenenarnos nuestra mente, que somos capaces de realizar cambios importantes en nuestras vidas. Que, con positividad, todo se puede. ¡Que hay que luchar por lo que nos pertenece!

ÉPALE 367