Las calles de la plata se desbordaron de feminismos latinoamericanos

POR NIEDLINGER BRICEÑO • @colectivatejedora / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Y caímos en La Plata, territorio Querandí, en un tren desde Buenos Aire, más o menos en hora y media. La tormenta no cesaba, pero la condición climática no fue motivo para desmovilizar a las mujeres al 34° Encuentro que ya es plurinacional de Mujeres Lesbianas, Bisexuales, Trans, Travestis y No Binaries los días 12,13 y 14 en Argentina.

En el contexto de un Gobierno neoliberal, y a una semana de la segunda vuelta de las elecciones, una gran marea verde desbordó las calles de aquella ciudad con más de 500.000 mujeres, exigiendo a gañote aborto legal y gratuito y la separación de la Iglesia y el Estado ante cualquier toma de decisiones. Allí estuve yo, en mi primer encuentro, que disfruté sin titubeos en medio de tanta diversidad y sororidad.

Al llegar al centro cultural donde nos alojamos, lo primero que presencié fue un círculo de mujeres de los pueblos originarios (entre aymara, mapuche y afro), quienes hicieron reconocimiento del cuerpo como primer territorio de defensa entre elles, entre nosotres. Fueron intercambiando sus lenguas y visibilizando la resistencia que aún mantienen los pueblos que se niegan a ser colonizados. Allí ya se daba el carácter de las luchas plurinacionales “y el encuentro ya es plurinacional”.

Más tarde vinieron los más de 80 talleres con diversas temáticas, donde hablamos de identidad y descolonización, disidencias sexuales, lucha de los pueblos originarios y demás. Sin dejar de un lado el taller de les niñes menores de 14 años, quienes rechazaron el adultecentrismo, el cual impide, de cierta manera, expresar sus necesidades y pensarse como las nuevas generaciones que asumen un rol importante en la lucha feminista latinoamericana. Cabe destacar que los espacios habilitados para estas actividades quedaron desbordados por la multitud y muchas tuvieron que ser reubicadas.

Dicen que una no es la misma después de vivir un encuentro de mujeres como éste, y en verdad lo creo. Se trata de redescubrirse, reconocerse en otras y abrirse a espacios de participación colectiva, donde cada opinión y postura son válidas, donde se generan conflictos sanos y desacuerdos necesarios para seguir avanzando. Se trata también de liberarte de perjuicios que, aunque una los cuestione todos los días en ese proceso de deconstrucción, se encuentran muy arraigados en eso que llamamos cargas culturales.

La mesa de las Feministas del Abya Yala retumbó de alegría en la plaza San Martín, un espacio que aglutinó a diversas representaciones plurinacionales y de las disidencias. Al principio, una hermosa mística invocó a la guardiana de los ríos Berta Cáceres (de Honduras), a la activista socioambiental Macarena Valdés (de Chile), a la del movimiento LGBTI de Brasil Marielle Franco, a Lohana Berkins (activista trans Argentina) y a las niñas de Guatemala, quienes murieron encerradas en una habitación del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, calcinadas un 8 de marzo por querer salir a las calles a protestar el Día Internacional de la Mujer.

Para hablar de feminismos antirracistas, indígenas, negros, afros, comunitarios y territoriales se encontraba la activista aymara Adriana Guzmán; del Movimiento de Mujeres de Kurdistán, Alessia Dro; feminista comunitaria y defensora territorial del pueblo maya en Guatemala, Lolita Chávez, entre otras.

Hablando de feminismos disidentes, contra el lesbotranstravestiodio, el binarismo de género y el régimen heterosexual se encontraban la activista lesbiana de Guatemala Sandra Morán, la activista intersex mapuche Valeria Silva y la activista travesti Alma Fernández.

Y en representación de los feminismos populares, piqueteros, villeros, migrantes, campesinos y de trabajadoras nos encontrábamos Ana Iris Nogueira del Movimiento Sin Tierra de Brasil, Marielle Palau de Paraguay, Marcela López de El Salvador, Carolina Jaramillo de Congreso de Los Pueblos (Colombia); y, por Venezuela, María José Murphy de Mujeres por la Vida y
Niedlinger Briceño (yo misma) en representación de Tinta Violeta, Colectiva Tejiéndonos Mujeres y el Frente Cultural de Izquierda (vale contarles que no fue fácil tomar el micrófono teniendo tantas miradas sobre mí, pero me lancé a contar parte de las realidades y experiencias con las que venimos construyendo feminismo popular en nuestro territorio).

Al caer la noche del domingo se dio la gran marcha. No creía posible ver a tantas mujeres con un interés común concentrarse en un mismo espacio geográfico, pero sí, éramos más de 500.000 caminando unas 40 cuadras hasta llegar a plaza Italia. Guiadas por la luna llena gritamos con arrechera, pero también convencidas de que juntas somos invencibles: “Somos la nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar” y “nos tienen miedo porque no tenemos miedo”.

“El año que viene el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y personas No Binarias tendrá su sede en la provincia de San Luis: una de las tierras de Virginia Bolten, de la primera huelga de trabajadoras; tierra de comechingones, huarpes y ranqueles. La sangre comechingón está en el pueblo puntano y hacia allí iremos a honrar a nuestras ancestras”.

ÉPALE 346