Las dudas que dejó Rafael

Por Gerardo Blanco @GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

La carta de renuncia de Rafael Dudamel a su cargo de seleccionador nacional deja abierta una serie de interrogantes sobre su relación con Jesús Berardinelli, primer vicepresidente y director de finanzas de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), que ha tenido a su cargo el manejo de La Vinotinto.

Desde el ámbito de lo estadístico, la labor de Dudamel fue meritoria. Llevó a la sub-20 hasta la final de un mundial, devolvió la calma a la selección mayor en las pasadas eliminatorias, avanzó dos veces de fase en la Copa América y dejó a La Vinotinto en el puesto 25 de la clasificación FIFA. Gozaba del absoluto respaldo de la FVF y su relación con Berardinelli era tan estrecha que hasta salió en defensa del directivo noqueando, en 2016, en Montevideo, al empresario colombiano Jairo Arciniegas, cuando este quiso reclamar más de la cuenta por servicios ofrecidos a La Vinotinto en Barranquilla.

Si, como Dudamel dice en su carta, contaba con el respaldo del presidente de la FVF, Laureano González, ¿por qué razón perdió el apoyo de Berardinelli y su grupo? No existe una sola razón deportiva que justifique esta pérdida de respaldo, si tomamos en cuenta los últimos resultados de La Vinotinto, que incluyó hasta una goleada de visitante contra la selección alternativa de Japón.

¿Por qué se produjo la ruptura? Después de la Copa América de Brasil la relación Dudamel-Berardinelli se fracturó. Y la propuesta del Atlético Mineiro contribuyó a que Dudamel dejara a un lado su ordalía de que La Vinotinto era un compromiso de todos, para mudarse a Brasil con el Atlético Mineiro, como si dirigir la selección sólo fuera un cambalache.

Lo cierto es que la FVF, dirigida provisionalmente por el primer vicepresidente de la entidad, Jesús Berardinelli, tras el permiso médico solicitado por el titular del puesto, Laureano González, despierta nuevas inquietudes sobre el proceso de elección del nuevo seleccionador nacional.

La FVF designará una comisión que tendrá la responsabilidad de escoger al sustituto de Dudamel. Sería ideal que la comisión sea integrada por personajes de intachable reputación, conocedoras del juego, como exintegrantes de La Vinotinto y dirigentes de equipos, que puedan aportar a los miembros de la FVF su sapiencia para que el nuevo técnico sea producto de una verdadera discusión futbolística, en lugar de un burdo cabildeo.

La selección nacional de fútbol, como el resto de los combinados nacionales, es un patrimonio deportivo de todo el país. Ningún federativo puede expropiar a los venezolanos del derecho a soñar con un equipo competitivo, que encare las eliminatorias dirigido por un entrenador al servicio de los intereses deportivos de la nación. El nuevo director técnico debe estar comprometido sólo con el fútbol y no con los apetitosos negocios que merodean la cancha. Esperemos que la FVF elija al mejor en lugar del más conveniente, por respeto a los millones de venezolanos que apoyan a La Vinotinto.

ÉPALE 355