ÉPALE256-CIUDAD

FORMAS ALTERNATIVAS DE NARRAR LA SOCIEDAD CAPITALISTA Y DE PROMOVER LA IDEA DE UN TRABAJO LIBERADOR LLEGAN A UN SECTOR ORGANIZADO DE CARACAS, QUE RECIBE AQUELLO COMO UNA INMENSA FIESTA

POR ANDER DE TEJADA • @EPALECCS / FOTOGRAFÍAS CAMILLE BRICEÑO

Las Piñas, ubicada en el sector Atlántico, en la parroquia San Martín, es una zona a la que es muy difícil llegar en vehículos grandes. Solo las motos se abren paso entre esas calles improvisadas. Nuestro destino es un secreto guardado, un espacio tan privilegiado como un salón presidencial o una alcoba deseada. No sé los orígenes del nombre Atlántico, pero bien podrían estar motivados por el flujo constante, casi angustiante, de elementos. Motos suben y bajan por la única calle junto a camionetas de varios tamaños y busetas esforzadas. Los locales que bordean la vía concentran gente en un pavimento sin acera; sin embargo, a pesar de la peligrosidad, no hay daño alguno: todos se mueven con naturalidad, con presunta alegría en un territorio difícil, de confluencia, de profundidad, como el mismísimo océano.

—¿Dónde?

—En la tercera vuelta, en la calle El Carmen.

Adultos mayores disfrutando de la realidad virtual

Adultos mayores disfrutando de la realidad virtual

Después de subir por varios minutos entendí que las vueltas no eran los cruces normales de un sujeto acostumbrado a hacerlo en calles paralelas, sino que consistían en un volanteo más violento, de esos que te aguardan en la carretera para El Junquito o en casi toda la zona montañosa del estado Sucre. Fue entonces, tras el tercer giro, cuando Camille vio la anunciada calle El Carmen, en donde nos estacionamos parcialmente para esperar a una señora con una camisa amarilla. Marisi, nuestra baquiana, nos encaminó por varios sets de escaleras empinadas y caminos acosados por paredes muy unidas. Subimos nosotros dos, los turistas, hasta conseguir la calle en donde se llevaba a cabo el Proyecto Chamba, organizado por el Ejercito Comunicacional de Liberación, el consejo comunal Las Piñas y otros colectivos, en el que se plantea el uso de narrativas transmedia para integrar a la comunidad en un proceso formativo que le permita conocer algunas características básicas sobre los modos de producción capitalista y cómo influyen estos en la vida cotidiana. Con ese tipo de narrativa se busca el enfoque en cuatro categorías conceptuales: el tiempo, las cadenas especulativas y de intercambio, la dependencia y discriminación y la imposición de dependencia tecnológica y científica exógena.

EN LA CHAMBA

La calle Las Piñas, en donde todo sucedió, es el resultado natural —porque estamos en una montaña— de la subida que la precedió. Está limpia, está pintada, está cuidada y la gente se esparce en la calle entera. Subimos un poco más y vemos cosas que no se suelen ver en un barrio. La antigua creencia de que las computadoras no suben el cerro quedan apenadas frente a algo. Me doy cuenta que la primera vez en que me voy a calzar unos lentes de realidad virtual, lo haré mientras visito barrio Las Piñas, en el sector Atlántico de la parroquia San Martín,. Después, nos encontramos con el ensamblaje de unos cilindros extraños que, desde lejos, podrían parecer lámparas gigantes, pero que luego reconocemos como historietas giratorias. Más arriba hay un pequeño taller de serigrafía manejado por dos hombres. Más hacia el cielo, con menos oxígeno, encontramos una mesa con la información que sirve, además, como punto de partida.

A Ketsy Medina, una de las organizadoras, nos la encontramos mientras come en una de las casas de la calle. A Rogmy Armas, otro organizador, nos lo presenta Ketsy cuando sale de la casa con la barriga llena. Nosotros nos dispersamos. El evento comienza, se anuncia desde la casa más alta, como un rezo islámico, y los niños y los adultos comienzan a acercarse a la mesa en donde varias mujeres entregan unos libritos con actividades y preguntas.

LA CALLE LAS PIÑAS, EN DONDE TODO SUCEDIÓ, ES EL RESULTADO NATURAL —PORQUE ESTAMOS EN UNA MONTAÑA— DE LA SUBIDA QUE LA PRECEDIÓ. ESTÁ LIMPIA, ESTÁ PINTADA, ESTÁ CUIDADA Y LA GENTE SE ESPARCE EN LA CALLE ENTERA

_

Según el Ejército Comunicacional de Liberación “la narrativa transmedia es la característica de dispositivos comunicacionales que posicionan las distintas dimensiones de una misma historia o
idea-fuerza en múltiples formatos y plataformas, generando involucramiento, participación y compromiso directo de distintos públicos’’.

El folleto con las actividades, explicado con paciencia

El folleto con las actividades, explicado con paciencia

A LA ACCIÓN

Todo el evento funciona como un circuito que integra el aprendizaje con el método anteriormente mencionado y la diversión, por supuesto. Cojo mi folleto en la primera parada, lo abro y me encuentro actividades tipo pasatiempo que, básicamente, buscan descubrir la noción que se tiene del tiempo y del trabajo que en él ocupan las personas. Llego hasta la página 8 porque, antes de continuar —y esto me lo advirtieron con bastante énfasis—, hay que ver el video. Me enfoco en una pantalla que se erige al lado. Me explican que no, que esa parte del evento es abajo, en la raíz de la calle, y que implica calzarse aquel gran aparato que se posaría en minutos sobre mi cabeza, por primera vez, en el barrio Las Piñas, en el sector Atlántico de la parroquia San Martín.

Desde lo alto, el recorrido del circuito

Desde lo alto, el recorrido del circuito

Continúo entonces hacia los cilindros, enumerados por orden, en donde me encuentro rodeado de una historieta que ilustra la cotidianidad del sujeto común que vende su fuerza de trabajo. Presentado todo a través de mototaxistas, de vendedores de distinto tipo que conforman el piso del país. Más un plus: el optimismo que supone la búsqueda de un trabajo liberador. Pero aquello no se queda ahí: a medida que se completan los cilindros van apareciendo elementos más complejos, como las cadenas productivas, su funcionamiento, y hasta temas relacionados con la economía rentista. Salgo mareado pero satisfecho. Camille corre hacia arriba. Me busca, pero no me ve. Después me encuentra y me señala hacia abajo, hacia los lentes de realidad virtual que me calzaría por primera vez en el barrio Las Piñas, en el sector Atlántico de la parroquia San Martín. Ahí, una señora de tercera edad termina de experimentar aquello y lo comenta en la medida que el video corre. Señala los elementos que ve. Se quita los lentes y expresa lo mucho que le gusta. Después, busca bajarse de la columna en donde funciona la última parada del circuito. Un menú completo de manos se le exhiben para que se sostenga, para que actúe como la abuela que es, pero la mujer nos ignora a todos como si fuéramos unos inexpertos, como si nos faltara por vivir, y se lanza en un brinco solitario y desasistido sobre el pavimento inclinado de la calle Las Piñas. Aterriza perfectamente, como un cóndor sobre un pico.

Camille y yo nos calzamos, por primera vez, unos lentes de realidad virtual, y lo hacemos ahí, en el barrio Las Piñas, en el sector Atlántico de la parroquia San Martín gracias al Proyecto Chamba y a la gente del Ejército Comunicacional de Liberación y, por supuesto, al consejo comunal Las Piñas y a la gente que ahí habita.

ÉPALE 256

Artículos Relacionados