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POR GERARDO BLANCO @GERARDOBLANCO65 / ILUSTRACIÓN  RAUSSEO DOS

Los recientes empates de Venezuela ante Colombia (0-0) en el estadio Pueblo Nuevo de San Cristóbal y de visitante ante Argentina (1-1) en el Monumental de Buenos Aires, en la eliminatoria al Mundial de Rusia 2018, revivieron la historia de grandes porteros que ha tenido Venezuela gracias a la soberbia actuación de Wuilker Faríñez en el arco de La Vinotinto. No deja de ser paradójico que el fútbol venezolano, con un largo expediente de derrotas por goleadas, haya sido reconocido por la calidad de ese último y solitario jugador que custodia el área grande. Desde los años 30 hasta que La Vinotinto de Richard Páez hilvanó cuatro triunfos consecutivos en 2001, los cancerberos eran los nombres que resplandecían en los clubes y selecciones nacionales.

Oriundo del barrio Nuevo Horizonte, en la parroquia capitalina de Catia, Faríñez es la expresión más reciente de esa tradición de sólidos guardametas que se inició en los años 30, en la llamada “época dorada” del auroral balompié nacional, cuando el Unión, Loyola y Dos Caminos eran las máximas referencias del fútbol caraqueño y del país. El primer cancerbero que concentró elogios por su arrojo para adueñarse del balón y realizar paradas acrobáticas fue el legendario Humberto “Viejo” Viso, quien formó parte de la bautizada “Orquesta” y, más tarde, en la “Chamaquera” del Unión, una aceitada máquina de tocar, pasar y anotar goles que, entre 1932 y 1959, conquistó siete títulos en Caracas.

A partir de esa época los arqueros venezolanos acapararon la atención, especialmente cuando la selección adulta comenzó a participar en la Copa América y las eliminatorias suramericanas a los mundiales. La historia de brillantes desempeños en el arco ha dejado actuaciones memorables. Una de las más celebradas fue la de Vicente Vega contra aquel Brasil de Telé Santana, que hizo todo bien en la cancha menos quedar campeón del mundo en el Mundial España 1982. Un año antes, en el Olímpico de la UCV, Vega mantuvo el arco en cero durante 85 minutos, y solo un penal dudoso permitió a Zico horadar la muralla erigida por el guardameta maracayero.

Pero la actuación que marcó un antes y un después en el fútbol venezolano fue la de Rafael Dudamel, actual seleccionador nacional, en el triunfo 2-0 ante Uruguay en 2001 en Maracaibo. Venezuela ganaba 1-0 cuando, en el minuto 90, Álvaro Recoba soltó un riflazo de tiro libre que le sacó alas a Dudamel para volar y negar el empate. Luego se produjo el contraataque, gestado por el propio arquero, que derivó en gol de “Pequeño” Rondón. La salvada de Dudamel abrió el camino del estallido de cuatros triunfos seguidos y puso fin a la historia fallida de La Vinotinto. Las magistrales paradas de Faríñez ante el colombiano Radamel Falcao y el genial argentino Leo Messi son, tal vez, las primeras piedras hacia la clasificación al Mundial Catar 2022.

ÉPALE 246

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