SUB17l

LA ATENCIÓN PLANETARIA ESTÁ CENTRADA EN EL CAMPEONATO DE BRASIL, PERO VENEZUELA YA TIENE GARANTIZADO SU GRAN LOGRO FUTBOLÍSTICO DE 2014, TRAS LA HAZAÑA DE LA SELECCIÓN DE MUCHACHAS MENORES DE 17 AÑOS EN EL MUNDIAL DE COSTA RICA. LAS CHAMAS NOS QUITARON EL GUAYABO QUE NOS DEJÓ LA VINOTINTO DE MAYORES

POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ • CLODOHER@YAHOO.COM / ILUSTRACIÓN ALFREDO RAJOY

Mientras el mundo entero le rinde culto a los varones —incluyendo unos cuantos semidioses— que van a jugar el Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014, Venezuela aún no ha parado de aplaudir a sus muchachas, casi niñas, que colocaron al fútbol nacional en el sitio más alto en que haya estado nunca: cuarto lugar en el orbe.

Luego del guayabo sufrido por el país con la Vinotinto de mayores, dirigida por César Farías, el fútbol para los aficionados venezolanos en 2014 parecía destinado a lo de costumbre: tomar prestada la camiseta de alguna de las selecciones presentes en el mundial; entretenerse con los tramos finales de las ligas de Europa (y con su corolario multinacional y multimillonario, la Liga de Campeones); y —para los no pasteleros— respaldar a alguno de los equipos del torneo doméstico. Fue entonces cuando, sin aviso, aparecieron estas chicas desconocidas y, a patadas, nos remendaron el orgullo patrio, al menos en lo que al balompié respecta.

La mayoría de la gente en Venezuela no sabía que iba a realizarse un campeonato mundial femenino sub-17 ni que Venezuela hubiese clasificado. Muchos ni siquiera tenían idea de que el país tuviese una selección tan competitiva en esa categoría, que ha dejado en el camino a Argentina, Brasil y Colombia (palabras mayores). Machistas y patriarcales, muchos hinchas del fútbol incluso se hubiesen reído con desdén de semejante posibilidad. Pero, a la hora de los hechos concretos, fueron los goles de la imponente Gabriela García y de la prodigiosa Deyna Castellanos los que ocuparon el espacio dejado —muy a su pesar— por Juan Arango, Salomón Rondón y compañía.

En el equipo, que dio la pelea hasta semifinales en el campeonato organizado por Costa Rica, hay desde muchachas que ya están cerca de salir de la categoría sub-17, como Bárbara Serrano, quien aspira estudiar Ingeniería en la UCV, hasta criaturitas como Alexa Castro, de 13 años, y Verónica Herrera, de 14.

FUERON LOS GOLES DE LA IMPONENTE GABRIELA GARCÍA Y DE LA PRODIGIOSA DEYNA CASTELLANOS LOS QUE OCUPARON EL ESPACIO DEJADO —MUY A SU PESAR— POR JUAN ARANGO, SALOMÓN RONDÓN Y COMPAÑÍA

La Vinotinto femenina Sub-17 tiene entre sus muchas virtudes el ser un crisol de regiones, ya sea por el lugar de nacimiento de las jóvenes o por el estado donde juegan regularmente. Hay sucrenses como Gabriela García; aragüeñas como Deyna Castellanos y Yosneidy Zambrano; caraqueñas como María Gabriela García, Tonny Pereira y Verónica Herrera. Hay también una zuliana, Michelle Romero; una mirandina, Yuleisi Rivero; y una larense, Yullianny Goyo. Barinas está representada por Lourdes “La Kika” Moreno y Nayluisa Cáceres. Una de las porteras, Alexa Castro, es tachirense, al igual que Yorgelis Monterroza Pineda; Mérida tiene dos representantes: Sandra Luzardo y Fátima Lobo. El gentilicio de Portuguesa quedó muy en alto por intermedio de Lourdes Moreno. Por Carabobo brillaron Nikol González, Daniuska Rodríguez y la guacareña Franyely Rodríguez, quien se consagró como una de las mejores guardametas del mundial. Por Anzoátegui participaron Hilaris Villasana y Tahicelis Marcano.

Hablando de motivos de orgullo y lugares de origen, este retrato colectivo de la Sub-17 femenina no quedaría completo sin mencionar al director técnico Kenneth Zseremeta: un arquitecto panameño de 46 años, que vino desde el istmo para ser profeta fuera de su tierra y bendito entre todas las chamas.

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