Lección de civilidad

Por Gerardo Blanco  • @GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

La soberbia lección de civilidad que ofrecieron Pep Guardiola y Zinedine Zidane al final del partido entre Manchester City y Real Madrid fue una purificación emocional para el fútbol. En medio de tanta disonancia verbal, cuando se quiere hacer de cada partido una declaración de guerra, surge este fresco de los dos técnicos charlando distendidamente, como dos buenos amigos, en el campo de juego. Esta imagen espontánea, sin artificios ni imposturas, en medio del espeso silencio del estadio vacío, resultó edificante. Fue una suerte de catarsis liberadora que devolvió equilibrio a un deporte marcado por las bajas pasiones que enturbian el espectáculo.

Lo que mostraron Guardiola y Zidane es que, una vez finalizado el juego, no hay lugar para los enfrentamientos verbales ni las encendidas luchas tribales entre hinchas salvajes, que confunden el fútbol con la guerra. Sólo hay espacio para el apretón de manos y un diálogo platónico del que ojalá nunca sepamos su contenido, porque estropearía el truco de ese generoso acto de magia ofrecido por dos maestros del fútbol virtuoso. Como jugadores, y ahora como técnicos, Guardiola y Zidane nos han deleitado con jornadas inolvidables de trato respetuoso y eficiente del balón.

Pero con su fraterna postal en el Etihad Stadium revelaron otra verdad más elocuente: hay que disfrutar de la simplicidad del fútbol, alejados de la estridencia, de la cháchara ruidosa y de los técnicos guerreristas que proponen ir a la cancha con el cuchillo entre los dientes.

En lo futbolístico quedó demostrado que el juego de posesión, de sujeción del rival a través del control del balón y la presión alta para aprovechar los errores en la salida del rival, sigue gozando de buena salud. El efectivo sistema que Guardiola llevó a su mayor esplendor en el Barcelona —y ha repetido con notable éxito en el Bayern Múnich y en el City— no ha perdido vigencia, como han querido vender sus detractores, oponiendo el esplendor del Liverpool de Jürgen Klopp en la pasada Liga de Campeones y esta temporada en la Premier League.3.

La verdad es que el método de Guardiola maravilla por las inagotables variantes que busca el técnico catalán para resolver los problemas que les presenta cada rival. El City es el único equipo que clasificó a la fase final de la Champions sin un 9 clásico, como Karim Benzema del Real Madrid o Robert Lewandowski del Bayern Múnich.

El secreto de Guardiola sigue siendo el dominio del balón, del tiempo y el espacio para triangular, buscar el hombre libre y generar situaciones de riesgo con los navajazo de Kevin De Bruyne. Ya basta de cháchara deportiva. Hagamos silencio para seguir contemplando este diálogo respetuoso entre dos genios del fútbol.

ÉPALE 385