Leyendas urbanas del trote: Beber agua es para débiles

Por Clodovaldo Hernández  • @clodoher /  Ilustración Erasmo Sánchez

Algunas leyendas urbanas del trote son potencialmente homicidas… o suicidas. Una de ellas es la que rechaza la hidratación durante el ejercicio, bajo el argumento de que es contraria al espíritu de superación atlética. La alocada idea consiste en que beber agua mientras se entrena se considera un síntoma de debilidad o flojera.

Por fortuna, esta creencia está cayendo en desuso, pero no queda duda de que ha hecho bastante daño y aún lo hace porque un ser humano puede sufrir graves lesiones y hasta caer en riesgo de muerte por deshidratación, y este cuadro sobreviene de manera muy rápida como consecuencia de privarse de líquidos cuando se realizan esfuerzos físicos importantes.

No tengo pruebas de ello, pero creo que los culpables de este enfoque erróneo son los profesores de Educación Física y los sargentos que entrenan a los reclutas y aspirantes a cadetes de las fuerzas militares. En ese tipo de sujetos prevalece la idea machista de que quien quiera pararse a beber agua es “una mamita”. De hecho, es frecuente que se castigue a los alumnos con la prohibición de reponer líquidos, aun después de terminada la faena de ejercicios.

En fin, la gente con esos traumas en la cabeza se pone a trotar de manera voluntaria y libre, pero las pésimas ideas sobre la hidratación como señal inadmisible de debilidad siguen controlando sus pensamientos. De alguna forma, el profesor o el sargento siguen en su subconsciente y los obligan a andar, por ahí, recalentados. Te los encuentras en el parque agotados y sedientos y les preguntas por qué no se traen una botellita de agua, aunque sea de esas de 200 ml, y te responden que no, que eso es para débiles.

La verdad fisiológica es que la rehidratación es un deber en cualquier lugar o circunstancia, pero con mucha más razón en climas calurosos como el de nuestra Caracas y especialmente si se corre cuando ya ha despuntado el Sol. Es más, lo prudente es tomar agua incluso antes de tener sed, porque si se espera a esto ya puede ser demasiado tarde.

Así que deja de creer en cuentos y ser víctima de manipulaciones. Toma toda el agua que necesites antes, durante y después del trote. No importa que algún troglodita te mire feo.

ÉPALE 358